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Actualizado el 29/10/2011
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Viajes a caballo por las rutas pehuenches

Autor: Evelyn Pfeiffer, para el suplemento de Tendencias

En la cordillera de Alto Biobío, las comunidades pehuenches muestran su cultura, gastronomía y costumbres, ofreciendo cabalgatas por huellas históricas. Hay rutas de uno o más días, acampando en lugares rústicos entre araucarias, lagunas y volcanes.

Viajes a caballo por las rutas pehuenches

Amedida que uno avanza hacia la cordillera, comienzan a quedar atrás los caminos asfaltados, las comunicaciones desaparecen y se empieza a olvidar aquella cicatriz imborrable en la historia de Alto Biobío: la intervención del río con represas, lagos artificiales y gigantescas torres de alta tensión que se ven tan ajenas en medio de un paisaje, donde prima la naturaleza.

Basta introducirse por algunos de los caminos secundarios desde Ralco, para encontrarse en un paisaje no intervenido por el hombre, con bosques vírgenes, un paraíso de araucarias y comunidades pehuenches, donde su cultura está más vigente que nunca.

De norte a sur, Alto Biobío está cruzado transversalmente por tres caminos que bordean sus tres mayores ríos: Queuco, Pangue y Biobío. El camino de Queuco lleva a las comunidades de Pitril Butalelbún, Trapa Trapa y Cauñicú, que conforman la Asociación Indígena Red de Senderos Ecoturísticos Trekaleyin (www.trekaleyin.com, Tel. 43-1974880). Guías, artesanos, cocineras, dueños de camping y cabañas y propietarios de caballos, forman esta organización que abrió sus puertas en el 2008 al llamado “turismo comunitario” (ver recuadro) para mostrar sus tierras y su cultura a través de cabalgatas por rutas ancestrales. Ellos han usado por siglos estos senderos que conducen a las veranadas, aquellos lugares donde se trasladan cada verano con sus familias para llevar a pastorear a sus animales.

Trekaleyin trabaja con el apoyo de instituciones como Travolution, la red mundial de turismo comunitario, y la Fundación Sendero de Chile, que les dan apoyo técnico, acceso a financiamientos y los ayudan a comercializar sus programas de viajes. A cambio, las comunidades se comprometen a ofrecer un servicio de excelencia. ¿El resultado? En cuatro años de funcionamiento ya han recibido aproximadamente 1.500 turistas, con cifras que van en aumento cada año.

Pero no se confunda, servicio de excelencia en medio de la cordillera no es sinónimo de hoteles, gastronomía gourmet y descanso con masajes y spa. Acá es todo lo contrario: camping o refugios rústicos, comida local y sacrificadas cabalgatas de uno o varios días. La gracia de Trekaleyin es que ha hecho una muy buena selección de rutas e itinerarios, los guías son expertos en la zona, los caballos son mansos y los detalles gastronómicos abundan durante la travesía.

Las cuatro comunidades ofrecen rutas a caballo que pueden durar uno a cuatro días. No es necesario ser un experto, pero sí es preferible algo de experiencia en la mayoría de las rutas o, a lo menos, no tener miedo a los caballos para ir disfrutando el increíble paisaje en vez de sufrir todo el recorrido y quedar acalambrado de tanto aferrarse al animal.

Todas las cabalgatas incluyen un tradicional ronki (ración de marcha pehuenche), con huevos duros, mote, harinado, tortillas y jugo de cerezas bajo la sombra de enormes araucarias. Si opta por senderos que incluyen pernoctación, lo esperará un delicioso asado de chivo al palo, mate, buenas conversaciones y la oportunidad imperdible de ver el amanecer entre estos gigantes árboles milenarios.

LOS SENDEROS
El sendero Koniñamco
– Madihueiñ se aventura por huellas que históricamente ha utilizado la comunidad de Pitril, ubicada a cinco km del pueblo de Ralco. La primera parada es en el camping Auka Rayen, donde se toma un abundante desayuno con tortillas, jugos naturales, miel y mermeladas caseras.

El camino hacia la veranada de Koniñamco (hijo de águila) comienza empinado entre bosques de roble, avellano y radal. Después de unas dos horas de subida, comienzan a aparecer las primeras araucarias, para luego encontrar enormes ejemplares milenarios repletos de barba de viejo, un liquen de color verde pálido que crece sólo en lugares donde el aire es muy puro. Más adelante se llega al mirador Longo Waka, la parte más alta del recorrido (si es que hace la ruta por el día) con 1.700 m.s.n.m., con una increíble vista al volcán Callaqui y a los valles que forma el río Queuco. Finalmente, se llega a Koniñamco, donde puede regresar a Pitril, pernoctar o cabalgar otro día hacia la veranada El Manzano. Los programas van de uno a cuatro días.

La comunidad Butalelbún está ubicada en el límite con Argentina y sus senderos se caracterizan por adentrarse en lo más profundo del territorio pehuenche del Alto Biobío (foto principal). Uno de ellos es el sendero ancestral Malal Kawello (corral de caballos), que se interna por la cordillera Pehuenche hacia praderas de altura.

Desde la parte baja de la comunidad, la huella comienza con una espectacular subida, hasta alcanzar los 1.900 metros de altura, por un enorme acantilado, donde es preferible cerrar los ojos, afirmarse bien y confiar en la pericia de los caballos.

Después, la ruta se hace más fácil, hasta llegar a la estepa y a la nieve en el límite con Argentina, donde espera una excelente vista al volcán Copahue y la posibilidad de ver cóndores que suelen frecuentar el lugar.  Al día siguiente, se visita el puesto de Pta Ko, donde están los saltos de agua, ideales para refrescarse y quitarse la tierra de encima. El recorrido en total demora tres días.

El sendero Tripapawe Antu (donde sale el sol) es la ruta ancestral de los habitantes de la comunidad de Trapa Trapa. Este sendero se dirige por la cordillera hacia el norte, hasta la estepa  alto andina de Antuco.

La senda transita por bosques de roble y lengas, para continuar en dirección norte, hasta llegar a la Piedra Santa o Piedra del Indio, una enorme roca en medio de la pampa, donde los viajeros dejan ofrendas y piden por un buen viaje. Hay opciones de dos a cuatro días, durmiendo en campamentos rústicos.

El Sendero Ptra Lafken (gran laguna) de la comunidad Cauñicú ofrece la experiencia de conocer  uno de los cuerpos de agua más hermosos del sector: la laguna Cauñicú (caballo en el agua).

El recorrido es a través de una huella ancha y suave, apto para viajeros sin experiencia. Durante el trayecto  hay buenas panorámicas al volcán Callaqui, volcán Copahue y la Sierra Velluda.El punto cúlmine del recorrido es a orillas de la laguna, donde hay un acogedor y sencillo camping. Se recomienda  recorrer la ribera lacustre, donde es posible apreciar una gran variedad de aves, como taguas, picurios, canquenes y huairavos.Hay programas de dos a tres días, que combinan cabañas y camping.

Turismo Comunitario


En el mundo la tendencia de los viajeros es experimentar en forma más auténtica las culturas locales y contribuir al desarrollo de las comunidades que visitan. Esa es la base del Turismo Comunitario, donde comunidades rurales e indígenas se organizan para prestar servicios turísticos, compartir con los visitantes su modo de vida, sus costumbres y su cultura. En Chile este tipo de turismo va en desarrollo, con proyectos a lo largo de todo el país. Entre el 17 y 20 de noviembre se realizará el primer encuentro nacional de turismo comunitario en el valle de Elicura, región del Biobío. El último día se realizará una feria abierta al público, donde se podrá conocer la amplia oferta de servicios y actividades a lo largo del país, además de disfrutar de productos gastronómicos típicos, artesanías originales, muestras culturales y actividades turísticas.

Más información en www.turismocomunitario.cl
Trekaleyín. www.trekaleyin.com,
Tel. (43) 1974880

Guía

COMO LLEGAR
Ralco se ubica a 94 km al este de Los Angeles, siguiendo la Ruta Q-61 (Los Angeles – Santa Bárbara).

Para acceder a las distintas comunidades, en Ralco debe tomar la ruta que bordea el río Queuco.

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