Opinión

Cambio de hora


SEÑOR DIRECTOR
El cambio de horario tiene su origen en los decretos que apuntaban a optimizar las matrices de generación. Hoy se ha convertido en una política que debe implementarse a partir de un contexto más integral y no solo técnico.
El 2015 fue la primera vez que se mantuvo el horario de verano, produciendo múltiples percepciones en torno a seguridad y calidad de vida. Se verificó que el ahorro no superaba el 1%. Esto, podría ser despreciable, sin embargo, cobra relevancia al evaluar a todo el conjunto de clientes residenciales.
En febrero de 2016, la autoridad manifestaba que se mantendría un solo horario; días después, enmendó la decisión con un decreto que regresaba a dos, pero con una duración de solo 55 días en invierno. Desde la salud sugieren tener un solo horario, que apunte a tener más días en que amanezca luego de las 8 AM, en directa relación con la experiencia de la Región de Magallanes con el horario de verano, a lo que la Región de Aysén quiere sumarse.
Mantener el decreto, retornar a la condición histórica o atender la necesidad de las regiones requiere un estudio que contemple estadísticas de accidentes de tránsito, denuncias de delitos, ausentismo escolar y rendimiento académico, entre otros.
Lo que apuntaba a una estrategia de eficiencia energética hoy es un problema para la autoridad que involucra otros factores que han llevado a tomar decisiones sobre la marcha.
Es necesario que el gobierno evalúe el efecto del cambio de hora. Las políticas públicas no tienen efecto inmediato y requieren tiempo de asentamiento y una evaluación de acuerdo a los beneficios para toda la sociedad.

Humberto Verdejo
Director del Director del Departamento de Ingeniería Eléctrica Usach

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