¿Chile desarrollado?

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El Presidente de la República se ha propuesto tomar las medidas necesarias para que Chile llegue al desarrollo dentro de la próxima década. ¿Es eso posible? Si identificamos el desarrollo con los niveles del PIB por persona de los países del primer mundo, la respuesta es positiva. Estamos cerca de la meta y las perspectivas de crecimiento económico mundial son favorables. Bajo tales circunstancias la teoría nos sugiere que el PIB per cápita de un país pequeño como Chile, que aplica las políticas apropiadas, tiende a converger hacia aquel de los países más ricos.

Sin embargo, una cosa es el crecimiento económico -un aumento persistente del nivel del PIB por persona- y otra cosa es el desarrollo. Lo último requiere del crecimiento, pero es mucho más que eso. Implica la existencia de condiciones en que cada uno de los ciudadanos se pueda realizar plenamente.

El gobierno le ha dado prioridad en su accionar a cinco áreas de interés ciudadano en que cree poder lograr amplios acuerdos políticos, entre ellas el alcanzar el desarrollo (léase un PIB per cápita similar al de los países hoy desarrollados) y a derrotar la pobreza.

Pero lo cortés no quita lo valiente. Chile es un país en que en algunas materias de interés en el ámbito público, como lo son la seguridad ciudadana, el medio ambiente (en particular la limpieza), la calidad y cobertura del transporte, las plazas y los parques, los centros culturales y deportivos comunitarios, y la iluminación- todavía existen notorias diferencias entre diferentes comunas y regiones, a pesar del enorme progreso experimentado durante las últimas décadas. Basta comparar en esas materias, por ejemplo, a Vitacura con La Pintana.

Al respecto, y solo como un botón, recientemente le preguntaron a un famoso cantante español qué es lo que le parecía Chile. Alabó a nuestras mujeres, a nuestra naturaleza, y a nuestro vino. Sin embargo, no tuvo pelos en la lengua para quejarse de la suciedad. Se refería a la basura en las calles, carreteras y plazas, a los muros todos rayados, y -en general- a la falta de orden urbano.

Chile debe, como se está haciendo, tomar las medidas necesarias para volver a crecer aceleradamente. Se trata de un requisito necesario -pero no suficiente- para alcanzar el desarrollo.

No obstante, para que Chile sea un país desarrollado es esencial, entre otras cosas, alcanzar un adecuado orden urbano con estándares mínimos de seguridad, de cuidado del medio ambiente, de calidad del transporte público, de atención de las áreas verdes, y de infraestructura comunitaria, similares a los existentes en la actualidad en algunas comunas del oriente de Santiago, en que éstos son de un nivel de país del primer mundo. Alcanzar esos mínimos será una ardua y larga tarea, la que se puede abordar sin alterar las prioridades del actual gobierno central, dado que en lo grueso debieran ser de responsabilidad regional y/o local.

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