Opinión

Crédito para la educación superior


SEÑOR DIRECTOR
El financiamiento estudiantil es clave para el acceso, igualdad de oportunidades y desarrollo de los estudiantes en educación superior. La implementación de la gratuidad orientada a los estudiantes de los sectores más vulnerables ha sido un paso muy importante para permitir equidad en el acceso, lo que hasta ahora ha sido bien evaluado en términos de la progresión académica de los beneficiados. Queda pendiente en la gratuidad, eso sí, el financiamiento sustentable de las instituciones de mayor calidad.
Un esquema de financiamiento estudiantil en nuestro país debe incluir un sistema de créditos que sea justo y adecuado a los requerimientos de los estudiantes. En la última semana del gobierno anterior se presentó el Crédito Estatal para la Educación Superior (Cepes) para reemplazar al CAE, que presenta aspectos similares a otras propuestas, necesarios de analizar. Se ha insistido que sea una alternativa similar al Crédito Fondo Solidario, sin presencia de la banca privada, con baja tasa de interés, con cálculo del valor considerando un arancel regulado -que considere los costos reales de la docencia-, pago contingente al ingreso y amplios plazos de pago.
Sin embargo, hay dos aspectos en esta propuesta que pueden afectar el financiamiento de las instituciones. Por una parte, la brecha del arancel debe quedar a cargo del estudiante a través de un apoyo estatal, ya que las universidades no pueden hacerse cargo de este monto. Asimismo, la garantía no se puede asociar a ellas ya que esto pone en riesgo su sustentabilidad económica.
Se debe velar para que los estudiantes tengan acceso a créditos justos que les permitan una graduación oportuna y una devolución acorde a sus ingresos. Esto se debe realizar sin afectar el financiamiento y sustentabilidad de las universidades.

Ignacio Sánchez D.
Rector, Pontificia Universidad Católica de Chile

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