Ricardo Hepp

Ricardo Hepp

Representante del lector

Opinión

De género ambiguo


La información titulada “Proyectan construir nueva terminal de buses en Iquique”, publicada el domingo 21 de enero, emplea el género femenino para referirse al recinto de donde salen y llegan los buses interurbanos. En el texto, usa masculino y femenino indistintamente: “(…) llevaron a planificar la construcción de una nueva terminal de buses (…)”, “(…) El nuevo terminal marcará un cambio radical con las actuales instalaciones” y “Durante este semestre se establecerá el lugar exacto donde se emplazará el nuevo recinto rodoviario”.

La lectora Ana Cecilia Gómez, de La Serena, pregunta: “En fin, ¿cuál es el artículo correcto?, a mí me suena mejor el masculino (el terminal), pero parece que a la autora no le preocupa el género. Además, creo que la palabra ‘rodoviario’ tampoco existe”.

Por partes. La voz terminal figura en el diccionario académico y en su cuarta acepción dice: “m. o f. Lugar de salida o llegada de una línea de transporte público”. A pesar de que la Academia indica que el género de terminal es ambiguo (m. o f.), en España prevalece el femenino: la terminal de buses. En Chile, Perú y Colombia, se prefiere el masculino. Podemos, entonces, usar las dos formas, pero… no ambas.

Y, en cuanto a “rodoviario”, como tantas otras voces que no figuran en los diccionarios, es un término que existe. Existe, porque lo usamos. De hecho, en nuestro país se emplea con bastante frecuencia. Es posible que se trate de una importación del portugués “transporte rodoviário”, que en español significa “transporte por carretera”.

Sin tilde
La Ortografía de la lengua española (edición 2010), es la más reciente y completa de las ortografías académicas, que tiene como finalidad describir el sistema y realizar una exposición pormenorizada de las normas que rigen hoy la correcta escritura del español. Varios lectores señalan que en el último tiempo existe confusión en el diario con los monosílabos con diptongo o triptongo ortográfico: a veces aparecen con tilde, y otras, no. Por ejemplo, guion, truhan, rio, crio, fio y guio, entre muchas otras. Y, recuerdan que ahora se escriben sin tilde.

Para no equivocarse hay que revisar las sílabas de las palabras. Pero, allí comienza el problema con los diptongos, triptongos e hiatos. Como no existe uniformidad entre los hispanohablantes en la manera de articular las secuencias vocálicas, ya que a menudo unos pronuncian las vocales contiguas dentro de la misma sílaba, y otros lo hacen en sílabas distintas, la nueva Ortografía optó por zanjar el tema: no importa cómo se pronuncien, ninguna lleva tilde.

Rehabilitación
El lector Arturo Cerda señala que un título de La Tercera dice “Senda: solo el 9 % de los condenados a penas de rehabilitación reincide”. Y, pregunta: “¿No habrá un mejor título para esta noticia? y ¿es la rehabilitación una condena?”.

Cierto, el título crea confusión porque no refleja lo que dijo Patricio Bustos, director del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, Senda: “(…) que el funcionamiento de los Tribunales de Tratamiento de Drogas (TTD) ha significado una reducción de la reincidencia de las personas adultas que son sometidas a rehabilitación como pena sustituta”.

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