Opinión

Debate por pena de muerte


SEÑOR DIRECTOR
El dramático caso de Sophia, la niña de un un año y 11 meses que fue abusada y encontró la muerte -presuntamente a manos de su padre biológico- ha conmovido a la sociedad. La indignación de la ciudadanía encuentra suelo fértil en el temor justificado a que la justicia no llegue o lo haga con tardanza.
Sin embargo, la indignación moral no debe dar paso a un populismo legislativo que reincorpore la pena capital para delitos civiles sin la debida reflexión. Hay ejemplos en el mundo que demuestran que la pena de muerte no necesariamente disminuye los delitos violentos y que su aplicación enfrenta obstáculos más o menos infranqueables, como la posibilidad de error judicial y la constatación de sesgos raciales o sociales. Todo esto, sin mencionar los protocolos internacionales firmados por Chile que impiden extender su aplicación.
En los últimos años se ha dado una interesante discusión sobre el valor del derecho a la vida, por lo que debemos reafirmar su protección desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Hace pocos meses se legalizó el aborto en tres casos; algunos parlamentarios de ChileVamos han propuesto la incorporación de la eutanasia y otros promueven plebiscitar la pena de muerte. Esto demuestra la debilidad de la cultura pro vida y la urgencia de que los parlamentarios promuevan una legislación a favor de la madre embarazada y el niño por nacer; que se haga cargo de las situaciones médicas, hospitalarias y de acompañamiento a los pacientes gravemente enfermos y encuentre una fórmula más adecuada para defender a la sociedad de su agresor, que darle muerte.

 

Julio Isamit
Coordinador Político Republicanos

 

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