Opinión

Delegaciones ante La Haya


SEÑOR DIRECTOR
Evo Morales ha anunciado que él y todos los expresidentes y excancilleres bolivianos acompañarán a la delegación que representará a su país en los alegatos orales de la demanda interpuesta por Bolivia contra Chile, ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Con esta decisión, el Presidente de Bolivia busca impactar más a su electorado que a una Corte que difícilmente se deja impresionar por el volumen o la composición de las delegaciones que concurren ante ella.
Solo cabe esperar que Chile no caiga en la tentación de entrar a competir con Morales en esa área tan censurable del populismo improductivo e insensato.
Chile tiene la razón jurídica y no debe hacer aspavientos ante nadie de la férrea unidad nacional que hay tras quienes defenderán nuestros intereses en la Haya. De ahí que el gobierno haría bien en actuar con seriedad, sobriedad y austeridad en la conformación de su delegación. Para ello es esencial que nuestra representación esté compuesta exclusivamente por quienes tienen responsabilidades políticas, jurídicas o técnicas directamente relacionadas con el litigio. Eso significa prescindir de extender invitaciones a autoridades y políticos nacionales, para que concurran a presenciar los alegatos en una capacidad de comparsa fútil. El elevadísimo costo que implica nuestra defensa no hace comprensible ni prudente que el gobierno extienda onerosas y numerosas invitaciones a personalidades cuya presencia en La Haya es irrelevante, pues en nada influyen o impactan al fallo final que deberá adoptar la CIJ.
Chile, a diferencia de Bolivia, no necesita “barras bravas” para resguardar su soberanía en La Haya.

Ricardo Concha Gazmuri
Embajador (r)

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