Tercera PM

Presenta:

María José Cumplido

María José Cumplido

Historiadora.

Opinión

El feminismo será televisado

Natalia Valdebenito. Foto: Netflix.

Esto no se trata de “Soltera otra vez”, con los mismos dramas, con los embarazos, con el mino rico. Esto se trata de la incomodidad, de lo que está oculto, de lo que no vemos.



El feminismo está televisado como nunca antes en la historia. Televisado como espectáculo. Presente en HBO, en el Festival de Viña, en los Oscar, en las series y en las películas. ¿Qué significa todo este boom? Algunas piensan que es el capitalismo, cuya genialidad es que te puede vender cualquier ideología por más revolucionaria que parezca. Ahí se lucen las poleras H&M con la frase en inglés “Feminism”, bordadas por mujeres asiáticas en condiciones laborales paupérrimas. Otras personas piensan que es una “moda”, como si pedir igualdad fuera algo popular. ¿Cuándo lo ha sido? A comienzos del siglo XX, el voto femenino fue una lucha impopular, condenada por las élites políticas y despreciadas por muchos intelectuales.

El feminismo es incómodo y debe serlo, porque luchar por la igualdad siempre lo ha sido. Es también honesto, visceral, que nace desde las injusticias con las que todas las mujeres nacemos y es transversal en toda la sociedad. Lo vemos en las mujeres multimillonarias de Hollywood que se han levantado acusando los abusos sexuales cotidianos que ven en sus trabajos. Los vemos en las mujeres que toman el transporte público todos los días, que acusan el acoso de hombres desconocidos. El feminismo es incómodo porque denuncia prácticas que hemos considerado “normales”. Esa incomodidad, y por tanto, sinceridad es que vemos las grandes diferencias. Natalia Valdebenito, por ejemplo, tiene stand-up comedy  en que, honestamente, relata su vida como mujer, los acosos, las incomodidades, las injusticias. Lo hace con humor, y esa es su gracia, porque a través de él te refriega verdades y te hace pensar. Le creemos porque dice la verdad. Nos hace sentido porque es nuestra vida.

Daniela Vega, en tanto, refleja  cómo las ideas sobre la mujer y lo femenino han sido inventadas. Ella es capaz de construirlas, de darle su verdad y mostrarnos lo que significa ser mujer en contextos adversos e incomprendidos. Mujeres desconocidas, que la sociedad rechaza y duda en mostrar. ¿Dónde están las mujeres afrodescendientes en Chile? ¿Dónde están las mujeres indígenas? ¿Dónde están las lesbianas?

Si el feminismo será – y debe – ser televisado para visibilizar nuestras luchas y nuestras vidas, debemos siempre ponerle ojo a todas aquellas que no aparecen. A las historias que no nos están contando. A las vidas que necesitan más feminismo para poder sobrevivir. Esto no se trata de “Soltera otra vez”, con los mismos dramas, con los embarazos, con el mino rico. Esto se trata de la incomodidad, de lo que está oculto, de lo que no vemos. De todas esas mujeres que día a día, se levantan, se toman la micro, van a sus trabajos y tienen un día difícil. En este lugar, país, mundo, donde para la mitad de la población todos los días es un día difícil.

 

 

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