Sergio Melnick

Sergio Melnick

@melnicksergio

Opinión

Encono con el ministro de Salud

Aborto
Foto: AgenciaUno

La oposición de manera coordinada y hasta con encono ha focalizado sus ataques al gobierno en el ministro de Salud. Los estudiantes serán quienes harán el trabajo sucio con el de Educación. ¿Por qué tanto encono? La respuesta tiene diversas aristas. El cambio del protocolo, aunque parezca raro decirlo así, es profundamente democrático. Solo busca que la sociedad sea diversa ya que una sociedad realmente democrática es precisamente aquella que acomoda al máximo posible las diferencias, y que fomenta la tolerancia y el respeto. La ley del aborto en tres causales es ley y no está en cuestión. Ello permite el ejercicio libre del aborto en esos casos.

Nuestra sociedad tiene un segmento relevante de personas que en su mejor creer el aborto es un asesinato, y que tienen el derecho a la objeción de conciencia. Algunas entidades de salud, que no pasan del 5% de las camas relacionadas al tema, han presentado esa objeción de conciencia. Es no solo legítimo, sino legal, y en los hechos no entorpece en absoluto el ejercicio del derecho. Ejercerlo en este caso solo mejora la convivencia, y abre espacio a la sana tolerancia. Recordemos que no es un tema masivo o epidémico; a la fecha y después de seis meses, solo un poco más de 100 personas se han acogido a la ley en todo el país. Por favor, entendamos las proporciones. Hay que recordar que la misma izquierda defendió esa libertad de conciencia por ejemplo en las Fuerzas Armadas, lo que quedó plasmado en la ordenanza del Ejército de Chile, (Lagos-Cheyre).

El tema de fondo es la ideología de la intolerancia tan propia de la izquierda dura, y hay que reconocer también de algunos fundamentalistas de derecha no liberal. Ninguno de estos extremos es realmente democrático en su esencia, ya que no quieren en el fondo esa diversidad: quieren el sometimiento absoluto de toda la sociedad a sus principios.

Yo voto por la diversidad en comunidad.

El gobierno, creo yo, apoya esta medida bajo la lógica de la diversidad democrática, y en especial en este tema que representa a una buena parte de sus electores que han celebrado mayoritariamente la opción que el ministro ejecutó. El ministro fue fiel a esos principios, y precisamente por ello la oposición lo ataca con encono.

En esta pugna artificial, a poco andar empieza la posverdad como parte de la estrategia. La remoción del jefe de gabinete, -un cargo poco relevante- realmente no tiene nada que ver con este tema, simplemente no era adecuado para esa función, como declaró el ministro. Pero se ha inventado una historia ridícula. Tampoco es verdad que haya parado las inversiones, basta leer su entrevista para ver que solo ha pedido analizar mejor aquellas que aún no han comenzado. ¿Por qué? Porque el “legado” en salud es para llorar a gritos y lo más probable es que esté lleno de irregularidades. La Nueva Mayoría le preocupa que aparezcan.

Este ministro es un lujo para el país y solo está preocupado de la salud pública, no tiene agenda política personal. Ha ofrecido una cirugía mayor en Salud, algo que nadie se ha atrevido hasta ahora, incluyendo cambios al sistema de Isapres, y los fármacos. El presupuesto de Salud creció de manera exponencial en el gobierno pasado, pero la salud no mejoró, quizás al contrario.

Amigos, es tiempo de avanzar, de partir con la telemedicina, de un Fonasa siglo 21, de la ficha médica digital en la atención pública, del big data en el diagnóstico, de incorporar al ministerio social en la salud de los ancianos aún autovalentes, en fin. En eso está el ministro, que obviamente no es un político, y que podría ser estelar de la gestión de este gobierno. La izquierda lo sabe y lo ataca con encono. Si lo logran sacar como lo hicieron con Harald Beyer sería un golpe político de magnitud. Ojala, por el bien de la salud pública no prosperen.

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