Ernesto Águila

Ernesto Águila

Analista político

Opinión

Filosofía para marzo


Una resolución del Consejo Nacional de Educación (CNED) del pasado 12 de febrero ha puesto nuevamente en riesgo de desaparecer a la asignatura de Filosofía de la formación obligatoria de los estudiantes de III y IV medio.
El CNED ha devuelto al Ministerio de Educación (Mineduc) las nuevas bases curriculares, no dando por aprobada la asignatura de Filosofía (junto a la de Ciencias Naturales y Orientación), observando ciertos aspectos curriculares e informando que persiste aún un desacuerdo sobre la pertinencia de su inclusión en la formación común. Sobre este desacuerdo no da argumento alguno sino que, por el contrario, al referirse a la asignatura de Filosofía la define como “necesaria” por su aporte al desarrollo del pensamiento crítico y lógico. Es extraño que se pueda prescindir de lo necesario o que ello pueda serlo para algunos estudiantes y no para todos. La resolución del CNED no brilla por su claridad y coherencia.

Esta resolución amenaza con retrotraernos a un intenso debate que se inició en 2016 cuando, a partir de una propuesta “informal” del Mineduc que eliminaba la asignatura de filosofía, se gestó una presión amplia y transversal de la opinión pública, de académicos y profesores, demandando su restitución. A partir de ello se realizó una nueva propuesta curricular con el aporte de la Red de Profesores de Filosofía de Chile y de la Asociación Chilena de Filosofía. Es esta propuesta la que el CNED ha “observado” por segunda vez.

¿Por qué incluir Filosofía en el plan común de los estudiantes de III y IV medio? Hay muchas razones, pero digamos esta vez que la Filosofía aporta de manera fundamental a enseñar a pensar. Especialmente si su didáctica para el ámbito escolar parte, como en la actual propuesta, de núcleos de problemas cercanos y no de una enseñanza escolástica de la filosofía. Contribuye al desarrollo de la facultad crítica del pensamiento pues abre las preguntas por los sentidos y fundamentos de la existencia humana y social; aporta herramientas para un análisis lógico de las acciones y de los discursos; enseña a dialogar tras la búsqueda del mejor argumento. En un currículo cargado a los saberes técnicos e instrumentales constituye un balance necesario para una formación integral.
Es sintomático que en la educación de elite, la Filosofía no solo no está en riesgo de desaparecer, sino que, a veces, se introduce más tempranamente. Allí se entiende su importancia, lo que está en debate es si debe estar o no al alcance de todos.

El CNED –¿derivará este en el Tribunal Constitucional de la educación chilena?- ha vuelto a reprobar a la Filosofía y la ha dejado para marzo. Las próximas semanas serán cruciales para el futuro no solo de la Filosofía como asignatura sino de una educación más integral, donde los saberes y experiencias que aportan las humanidades se encuentren debidamente reconocidos e integrados.

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