Opinión

Futuro de la DC


Señor director:
La Junta Nacional del PDC se desarrolló en un momento de gran adversidad por la derrota electoral de la candidatura presidencial y parlamentaria, con amplio debate para explicar mediante una visión multidimensional la crisis de identidad y convivencia que afecta a un partido histórico, actor gravitante en 80 años de vida al servicio de Chile. La DC estaba cercana a la dolorosa salida de valiosos militantes que renunciaron por considerar que se había alejado de sus principios fundados en el humanismo cristiano. El ánimo general buscaba reiterar la identidad doctrinaria, la fraternidad; la práctica de amistad cívica en un marco de pluralismo y respeto a la verdad del otro, para lograr una sana convivencia y la recuperación de confianza de la ciudadanía.
La derrota puso al PDC en la oposición y la Junta Nacional decidió que debía ser “democrática, fiscalizadora y propositiva para lo cual no se requerirá coalición”. Sin embargo, el voto político aprobó por escaso margen un diálogo con la oposición en defensa de derechos sociales conquistados, pero dividió al partido en dos, afectando la buscada unidad interna. No hubo mención de políticas de alianzas, que serán definidas en el VI Congreso Ideológico.
Suscribo un PDC en el centro humanista y reformista, con acuerdos políticos con partidos afines a las ideas y principios del social cristianismo, el socialismo democrático, los sociales liberales progresistas y el mundo independiente. Ello pasa por reconocer el mérito de la obra modernizadora de los gobiernos de la Concertación y representar a las clases medias emergentes que constituyen la nueva mayoría del país, mediante el diálogo, los acuerdos y el respeto a la gradualidad. La pacificación de los espíritus será necesaria, de otro modo el PDC caminará hacia la irrelevancia y una crisis terminal.

Nelson Hadad

 

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