Opinión

Intervención papal en la Iglesia chilena


Señor director
Los clérigos Scicluna y Bertomeu han dicho que llegarán a Osorno por la petición de perdón del papa Francisco. ¿Qué es aquello por lo que el papa debería estar arrepentido? Ciertamente debería estarlo por tratarnos de tontos, zurdos y calumniadores, pero sus palabras fueron una reacción y agravaron la división diocesana, lo que no es causa del problema sino consecuencia.
Por ende, la petición de perdón debería apuntar a la causa de todo esto: (i) imponer como pastor a alguien resistido legítimamente por la comunidad y (ii) hacer caso omiso a los delitos impunes de ese obispo. Distinguir estos elementos es clave, pues si está arrepentido no basta con cesar en la ofensa sino también se debe garantizar disponer de todos los medios para no reincidir en la ofensa. ¿Cómo garantizará Francisco que nunca más haya un obispo impuesto y nunca más uno encubridor? ¿Lo dejará como una promesa personal o habrá cambios institucionales?
A partir de los pasos sinceros y eficaces que se den, los fieles aportaremos para una institución menos peligrosa y para que 200 millones de niños que dependen de la Iglesia alrededor del mundo puedan vivir su fe libre de abusos.
Así, responsabilidad histórica y global se conjugan para dar testimonio y no dejar impunes los delitos. Sobre esto, es clave recordar que históricamente los procesos de reconciliación no nacen del perdón, sino de conocer la verdad para que haya justicia y reparación. Por tanto, los antecedentes hasta hoy en el Vaticano deben ponerse a disposición de las autoridades chilenas competentes. Así, el perdón es fruto de un proceso en la verdad y no una condición para, a través de una foto en Osorno, evitar que estos pasos sean dados en otras partes del mundo.

Juan Carlos Claret Pool
Vocero Laicos y Laicas de Osorno

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