Carlos Ominami

Carlos Ominami

Economista

Opinión

La duda

Jorge Ulloa, diputado UDI.

Soy de los que piensan que Sebastián Piñera tiene una oportunidad importante. Asumió el riesgo de una tercera campaña para dejar atrás la imagen del paréntesis, de un Piñera entre dos Bachelet, tal como se constituyó luego de su primer periodo. Su ambición es mayor: refundar una derecha democrática que deje atrás la herencia pinochetista que llevan sobre sus espaldas tanto Renovación Nacional como la UDI. Es un proyecto bueno para Chile aunque si resulta pueda hacer más difícil el regreso al gobierno de una fuerza alternativa.

Sus designaciones de autoridades han generado debate. Es normal que así ocurra. Hay sin embargo una decisión que siembra una tremenda duda: la de Jorge Ullloa como intendente del Biobio, la segunda región más grande del país.

En sí Ulloa es una figura menor. Fue alcalde de Lebu designado por Pinochet y diputado por el distrito 43 durante 28 años. No es autor ni impulsor de ninguna gran iniciativa parlamentaria. Es solo conocido por su defensa cerrada del régimen militar y de sus más abyectos servidores partiendo por Manuel Contreras.

En el mundo de los derechos humanos esta designación vino a confirmar las peores sospechas respecto de la sinceridad de las posiciones en esta materia del nuevo Presidente. Y los partidos de derecha no han ayudado prácticamente en nada a cambiar esta percepción. Con la excepción del diputado electo Francisco Undurraga, presidente de Evópoli, que indicó que esta designación “no los representa”, la derecha ha asumido a Ulloa como uno más de los suyos. Su designación aparece como algo normal. Más aún, la senadora Van Rysselberghe a quien acompañó hace algunos meses al Penal de Punta de Peuco lo defendió, era que no, a brazo partido de las críticas de la izquierda a la que acusó de “intolerante e intrasigente”. Por su parte, Renovación Nacional formuló reparos a la nómina de intendentes, pero no por trayectorias obscuras en ámbitos relevantes como el de los DD.HH. , sino por el privilegio de un partido (la UDI) en detrimento de otro, concretamente de RN, que pide se le reconozca su condición de partido más grande.

Para intentar detener la polémica el futuro intendente declaró que “Ulloa dejó de ser Ullloa para representar al Presidente”. Difícil. Sus declaraciones sobre los méritos de Pinochet, “el personaje más importante del siglo XX”, su negativa a considerar a los grandes violadores de DD.HH. como delincuentes sino que como “servidores del orden y la defensa” lo acompañarán para siempre. Los ciudadanos(as) no tenemos por qué olvidarlas.

Ulloa es Ullloa y frente a cada actuación que pueda resultar polémica sus dichos volverán a aparecer. No podrá desligarse de una sombra tan pesada. Esto es evidente. Lo que no se entiende es por qué Piñera lo designó. Es difícil suscribir la tesis de que se le pasó por inadvertencia. A lo mejor a otro, pero en ningún caso a él que anota y subraya todo en su conocido block de páginas amarillas. Si hoy con la fuerza y la legitimidad de que dispone no pudo resistir las presiones de los más recalcitrantes, se abre una legítima duda acerca de si podrá hacerlo hacia adelante en épocas de mal tiempo y mayores turbulencias que nunca faltarán.

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