Tercera PM

Presenta:

Matías Rivas

Matías Rivas

Poeta y editor

Opinión

¿Y si la plata no llega?

Piñera, llegó a convencer a las personas de que sus bolsillos estaban siendo muy afectados por los errores de las políticas implementadas por de la Nueva Mayoría, y que él era el indicado para arreglar ese descalabro. Viene, entonces, a mejorar las vidas financieras y a dar seguridad. Sus destrezas como presidente millonario, un verdadero artista para obtener lucro, son su mayor capital.



El éxito del nuevo gobierno de Sebastián Piñera estará asociado al dinero. La más nítida de sus propuestas, por no decir la única que caló profundo, consiste en reactivar la economía. Su discurso durante los años en que Bachelet estuvo al mando del país fue uno solo: Chile viene cayendo al despeñadero producto de las reformas implementadas. Esa caída se observa en la falta de crecimiento. Sin ir más lejos, Piñera, llegó a convencer a las personas de que sus bolsillos estaban siendo muy afectados por los errores de las políticas implementadas por de la Nueva Mayoría, y que él era el indicado para arreglar ese descalabro. Viene, entonces, a mejorar las vidas financieras y a dar seguridad. Sus destrezas como presidente millonario, un verdadero artista para obtener lucro, son su mayor capital.

Paradójicamente, a medida que se instalaba el nuevo gobierno comenzaron a escucharse voces que hablan de “apretarse el cinturón”. También se oyeron conceptos como “optimización de recursos”,” reingeniería” y “moderación en el gasto público”. Es decir, palabras que para cualquier ciudadano son sinónimos de precariedad, nulos beneficios y más trabajo por el mismo sueldo.

¿Cuánto tiempo tiene el gobierno de Piñera para cumplir con la promesa de mejor la economía real? Carlos Larraín le dio dos años para convencer. Sin duda fue piadoso. Seis meses, un año, no creo que exista más paciencia en el ámbito de las promesas electorales monetarias. Tienen que materializarse lo antes posible. ¿Cuándo sentirá la mayoría el aumento en sus ingresos? Temo que si eso no acontece luego, Piñera se verá sobrepasado por las demandas. Además, caerá en las encuestas junto a su gabinete.

La otra de sus promesas radica en bajar la delincuencia, cuestión difícil. La experiencia dice que después de mucho bregar contra el crimen se avanza poco. Y la percepción de los delitos puede subir aunque éstos bajen en cantidad y tipo. Las calles son bastante más libres y complejas de lo que cree el subsecretario Ubilla, cuya experiencia anterior en el cargo dejó mucho de desear. Con él veremos lo ineficiente que es la mano dura. Y la rabia que da, la resistencia que origina.

Ganar más plata, en definitiva, es la expectativa en torno al gobierno de Piñera. El la promovió. Las otras -vinculadas al orden y la administración- tienen escasas posibilidades de lucirse. Si pusieron a Alfredo Moreno, ex dirigente de los empresarios, en el Ministerio de Desarrollo Social es para que fluya de forma expedita la plata hacia los sectores más vulnerables y a la clase media. Que se note el crecimiento. Y de esta forma mostrar que esta derecha tiene una cultura social. Lo que les daría respiro para continuar en el poder. La austeridad no funciona con los pobres. Es una inclinación estética de los satisfechos.

Con lo que no cuenta Piñera ni tampoco su gabinete son con las variables ocultas y con el voluble temperamento nacional. Siempre es posible que un fenómeno no calculado tuerza nuestras intenciones. No faltan las crisis, ni los escollos. El destino dilapida sorpresas. Quizás no se pueda crecer al 4, al 5 o al 6 por ciento que prometen. Se le perdonará casi todo a Piñera, con tal de que llegue la plata. Por eso la decepción será radical si no aterriza la recuperación económica, si no se percibe. Piñera no tiene más opciones que satisfacer lo que prometió. Apostó fuerte por el relato del dinero. Que cumpla es la única expectativa.

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