Sebastián Soto

Sebastián Soto

Abogado

Opinión

Los 12 elegidos


Tras el nombramiento de ministros y subsecretarios, el Presidente Piñera deberá usar una herramienta nueva. Por primera vez podrá designar 12 jefes de servicios públicos sin ceñirse al mecanismo de selección para altos directivos públicos. ¿Por qué esto es importante?

Ante todo, conviene recordar de donde sale esta atribución. El año 2002 nació en Chile la Alta Dirección Pública (ADP) fruto de ese mítico acuerdo entre el Presidente Lagos y Pablo Longueira. Con la ADP se incorporó un mecanismo de selección de los jefes de un gran número de servicios públicos que, con el tiempo, se ha ido perfeccionando en diversos aspectos. Uno de los cambios más recientes exige que, mientras se realiza el concurso, el jefe de servicio sea el subrogante legal y no una persona elegida directamente por el gobierno. Con esto se eliminó una figura muy usada que, en los hechos, adelantaba el resultado del concurso permitiendo que quien estaba ejerciendo como jefe de servicio “transitorio” estuviera también compitiendo por ese cargo.

Si bien la práctica anterior era una distorsión, pareciera estar generándose otra que implica una evidente demora en la instalación del gobierno. ¿Por qué? Porque los servicios son los grandes ejecutores de políticas por lo que es vital una sintonía entre quien lidera el servicio y el ministro con el que se relaciona. En gobiernos de cuatro años la falta de esa sintonía puede generar que simplemente no pase nada.

En alguna medida una reciente modificación legal pareció percibir eso y permite al Presidente elegir directamente en los primeros tres meses de su mandato a los jefes de 12 servicios que quiera priorizar para sacarlos de la habitual inercia estatal. Y es eso lo que podrá hacer el Presidente Piñera.

Varios pueden integrar la lista de los elegidos. Es sensato partir por el que ha estado en el centro de la polémica tras haber sido abandonado por la gestión pública: el Sename. Luego seguir con aquellos servicios que permiten llevar a la práctica el relato político de esta nueva Administración. Ejemplo de ello podría ser el Fosis (por su influencia en la política social); Fonasa(por su vital rol en la gestión de prestaciones de salud) o el SEA (por ser un termómetro de la inversión). Y hay un tercer grupo que lo integran aquellos servicios que deben ayudar a corregir algunos de los descalabros de estos últimos cuatro años: la Dirección del Trabajo es uno de ellos; posiblemente también la Superintendencia de Educación.

Pero hay un último grupo de vital importancia. El gobierno debe elegir dos o tres servicios para transformarlos radicalmente en breve plazo. Que sea un cambio épico, que facilite la vida a los ciudadanos y permita decir, cuando se evalúe el legado, que esa reforma llena de contenido un relato político de preocupación por los más necesitados. Sugiero dos: el IPS, para retomar su transformación en Chile Atiende que este gobierno suspendió quien sabe por qué razón; el Registro Civil, para que nunca más la información de tantos sea capturada por tan pocos, como ocurre cada vez que sus funcionarios paralizan.

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