Opinión

Mario Vargas Llosa y el liberalismo


SEÑOR DIRECTOR

Oportunísima la entrevista a Mario Vargas Llosa con motivo de la publicación de su último libro. Habrá que esperar que llegue para leerlo con el interés con que siempre se examinan los textos del escritor peruano. Para leerlo y también debatir con él.
Es raro que Vargas Llosa no advierta que lo que hay no es “liberalismo” sino “liberalismos” -así, en plural-, todos surgidos de una misma raíz pero con diferencias importantes entre sí. No son iguales el liberalismo clásico de Adam Smith -que en el siglo XIX defendió en Inglaterra su compatriota John Stuart Mill-, el que postularon en el siglo XX autores como John Rawls y Ronald Dworkin -llamado liberalismo social o igualitario-, el que propició John Maynar Keynes al término de la Segunda Guerra Mundial -muy cercano a la socialdemocracia- y, por último, el que con tanto éxito político difundieron Hayek y Friedman. A este último se da el nombre de neoliberalismo, sin utilizar esta última palabra en un sentido peyorativo sino simplemente descriptivo del tipo de liberalismo que nació a mediados del siglo XX de la mano de la Sociedad Mont Pelerin, en una célebre reunión a la que asistieron tres de los siete autores que Vargas Llosa destaca en su libro.
En la entrevista, Vargas Llosa dice no saber qué es el neoliberalismo y que se trata solo de una palabra usada para caricaturizar al liberalismo. Sin embargo, esto no es correcto. El neoliberalismo es una versión o aplicación muy definida de la tradición liberal. Tiene historia, lugar y fecha de nacimiento; tiene características propias, y tuvo y tiene expresión en poderosos gobiernos del siglo XX y XXI (incluido el de Chile) .
Se podrá ser partidario o crítico del neoliberalismo, pero lo que no se puede hacer es negarlo.
Hago estos alcances para señalar que la doctrina liberal es una raíz de la que emergieron varios y muy visibles troncos o, si se prefiere, un solo tronco que tiene varias y distintas ramas.

Agustín Squella

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