Álvaro Ortúzar

Álvaro Ortúzar

Abogado

Opinión

¿Última jugada política?

La Presidenta Michelle Bachelet durante la cadena nacional. Foto: Presidencia

La Michelle Bachelet Presidenta ha mostrado rasgos de personalismo que incluso han llevado a que algunos la comparen con Pinochet. Su insistencia en presentar un proyecto de reforma constitucional a horas de entregar la banda presidencial revela un carácter obtuso e irreflexivo, pues no puede pretender que la asunción del nuevo mandatario sea el instante adecuado para discutir las grandes materias que forman parte de la Carta Fundamental.

Esta falta de oportunidad manifiesta no se salva por el hecho de que la reforma fuese parte de su programa de gobierno, por la sencilla razón que éste llegó a su fin, por lo que no queda nada que cumplir de él.

Por otro lado, el contenido del hasta hoy ignoto proyecto -que se firmaría esta mañana- es fruto de un estudio secreto, elaborado por personas que la opinión pública desconoce y no ha tenido oportunidad de escrutar en cuanto al encargo recibido ni a su pensamiento político. De esa mesa de trabajo, si ha existido, no puede resultar un proyecto acabado, por capaces que sean sus integrantes.

En este sentido, el que en un momento se hayan realizado reuniones y cabildos no legitima este proyecto posterior, por la sencilla razón que nunca se conoció resultado alguno de esas reuniones ni un análisis serio que llevara a esbozar un ante proyecto de reforma constitucional. Por lo que pudiera colegirse de antiguas ideas, la proposición podría referirse a la reforma de la propia Constitución. Sin embargo, esta materia no tiene la entidad como para que una presidente saliente la someta como su último proyecto al Congreso Nacional. Si se tratara de algo más de fondo, como la igualdad de ingresos salariales entre hombres y mujeres en igualdad de condiciones, la cuestión, aparte de debatible, requiere de un estudio muy serio que, entre otras cosas, justifique que esta aspiración sea establecida en la Constitución y no perjudique a las mujeres, como en su momento lo fueron las reformas a la sociedad conyugal. Debe recordarse que actualmente existe en la Carta Fundamental la prohibición de cualquier discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal.

Todo está indicando, entonces, que detrás de la postrera reforma pudiera esconderse un propósito político no revelado.

Según lo que plantee la Presidenta Bachelet sabremos si en el discurso no hay más que el cumplimiento extemporáneo de una promesa del programa de gobierno, o tras el secretismo con que ha mantenido su contenido está el filón de un proyecto a largo plazo: retornar el 2022 a cumplir el sueño que la ha amargado estos años: ella al mando de un Estado todopoderoso.

Si esto es así, no hablamos de un legado, sino de una actora que está lejos de desaparecer de la escena política.

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