Opinión

Viajes ministeriales


SEÑOR DIRECTOR
El actual gobierno ha comparado el cuestionado viaje privado del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, invitado por el centro de alumnos de una universidad, con el viaje oficial de una delegación de Estado para exponer ante la CEDAW, comité internacional de Naciones Unidas. Ha comparado un viaje personal que el ministro de Hacienda realizó en solitario, sin comunicación oficial, y que financió con recursos públicos, con una misión de Estado oportunamente divulgada. Ha comparado una reunión privada de exalumnos del actual ministro con un examen público del país, transmitido en directo.
Es posible pensar que la acción comunicacional del actual gobierno pretende confundir a la población, intentando justificar un viaje personal y millonario del ministro, repito: pagado con plata de todos los chilenos, haciéndolo equivalente al viaje oficial que realicé como parte de una delegación de Estado y cuyo trámite administrativo iniciado correctamente durante nuestra gestión, aún no ha concluido porque ha sido dilatado por las actuales autoridades.
Es posible pensar que la inspiración del actual gobierno proviene de la aplicación de los 11 principios del conocido manual de comunicación política de la Fundación Jaime Guzmán, aplicando el tercer precepto, de “Transposición”: si no puedes negar las malas noticias (viaje personal del ministro Larraín financiado con recursos públicos) inventa otras que las distraigan (misión oficial del Estado de Chile). Seguramente lo que se espera es dañar la imagen de quienes hemos trabajado con transparencia y apego a las normas de la administración del Estado.
Paula Narváez

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