Yves Besançon Prats

Yves Besançon Prats

Pastpresident Asociación de Oficinas de Arquitectos

Opinión

Vivir con dignidad


Ya era hora de que pusiéramos el dedo en la llaga pues la herida, se está infectando y con clara tendencia a la gangrena. La llamada “Inmobiliaria Popular” que el Alcalde Jadue ha promovido con un proyecto del arquitecto Juan Sabbagh, no es otra cosa que poner el dedo en la llaga y develar el problema que sufre un alto porcentaje de familias que viven en condiciones indignas. Esto no solo debe hacernos sentir vergüenza sino que debemos ponernos manos a la obra.

El problema oculto y que no se menciona en las estadísticas, es el de las personas allegadas y los inmigrantes que en un alto porcentaje, no tienen otro recurso para vivir sino el de allegarse a sus padres, a sus hijos o sobrinos y muchas veces a un vecino o arrendando piezas a altos precios y en condiciones inhumanas.

No se trata solo el de entregar una vivienda, sino que principalmente de entregar dignidad a personas que son las más frágiles de los frágiles, las más pobres de los pobres, las más invisibles de los invisibles. Son los que muchas veces no saben cómo obtener un subsidio. Son también personas que tienen vergüenza del lugar en que viven por lo que se mantienen bajo un velo que oculta su realidad.

Por ellos nadie marcha por las calles ni se vocifera por su derecho a la dignidad. Yo vocifero desde acá y no solo para apoyar estas iniciativas sino que para promoverlas,

En el mundo desarrollado como en Francia, existe el subsidio al arriendo por razones de dignidad y por razones de integración social. El Estado francés invierte grandes sumas en mejores barrios y buen espacio público para localizar nuevas viviendas, integrando diferentes estratos económicos. A los de menores ingresos, los subsidia con arriendos para evitar que lo invertido con el dinero de todos y con la consiguiente ganancia de plusvalía, sea vendido al poco tiempo a sectores económicamente más altos. De este modo se conserva la deseada integración social que es la riqueza de cualquier nación. Esto además se hace en terrenos centrales y bien ubicados.
Se dice que en nuestra ciudad ya no hay terrenos, eso no es así, hay muchos terrenos y muy bien situados, cerca de los centros urbanos, servicios y transporte. Lo que ocurre es que existe una gran especulación del Estado y los municipios que no los utilizan para viviendas sociales, esperando plusvalía y vender caro.

Un buen ejemplo de este tipo de desarrollos impulsados por un municipio, es el proyecto en los terrenos de la fábrica Renault en pleno centro de Paris a 15 minutos de la Torre Eiffel, cerca del Bois de Boulogne. Impulsado por el ayuntamiento de Boulogne-Billancourt, en 60 hectáreas, se integran edificios de vivienda, de oficinas y edificios culturales, con 5.000 viviendas de las que un tercio son de protección oficial del ayuntamiento, esto es, que no se pueden vender y son entregadas con subsidio al arriendo.

Es en esa línea, lo que propone este proyecto en Recoleta, es instalar en terrenos valiosos y centrales, a las personas que lo necesitan en vez de enviarlos a la periferia de la cuidad, lejos de todo y de todos para que no los veamos y no nos molesten. Sabemos que lo que hemos hecho hasta ahora como política de Estado, privilegió la cantidad por sobre la calidad creando una bomba de tiempo, ha llegado el momento de desactivar estas bombas ya que de no hacerlo, nos explotarán en nuestras propias manos. La Asociación de Oficinas de Arquitectos, AOA, está preocupada por esta situación, así como lo hemos estado en cada emergencia como los terremotos, inundaciones e incendios. Estamos disponibles para entregar nuestra experiencia y conocimientos en pos de una causa noble y urgente.

“Una llaga podrida, era mi vida
Y tirado entre la basura, tú me encontraste
Allí me diste tu mano, y me levantaste
Para curar mis heridas que con tu amor me sanaste”
Amores son acciones y no buenas razones, me lo enseñaron, hay que curar las heridas con acciones.

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