El bacheletismo busca su trinchera

Bachelet ayer en La Moneda durante una conferencia de la Organización Panamericana de la Salud. Foto: Aton

Miembros del gabinete han abordado la opción de realizar, una vez que dejen el gobierno, vocerías para enfrentar cuestionamientos a la agenda que impulsó la Presidenta. En el sector también se analizan posibles modelos, como una fundación o centro de pensamiento. Todo esto, en medio de la distancia que tomaron los partidos ante el llamado a defender el legado de Bachelet.


“Voy a estar siempre comprometida con mi país, las mujeres, los niños, los adultos mayores y seguir haciendo, como ciudadana, lo que corresponde, entre ello, defender todas las reformas que hemos hecho”. El viernes pasado, desde Valdivia -hasta donde llegó en el marco de las visitas a regiones en sus últimas semanas de gobierno-, la Presidenta Michelle Bachelet aludió públicamente a un concepto que ha concentrado la atención de sus más estrechos colaboradores en La Moneda: el resguardo de la obra de la Mandataria a partir del 11 de marzo, cuando el líder de Chile Vamos, Sebastián Piñera, asuma por segunda vez como Presidente y la Nueva Mayoría se transforme en oposición.

Desde la capital de la Región de Los Ríos, Bachelet confirmó también que tras su mandato permanecerá en Chile. Sin embargo, no es la primera vez que hace alusión a su estadía en el país, así como al rol que cumplirá cuando deje La Moneda. A mediados de enero, en su cuenta en Twitter, la jefa de Estado respondió a una beneficiaria de la gratuidad que la contactó a través de esa red social. Haciendo eco de una frase de la estudiante, la Mandataria respondió: “Sí, hay Bachelet para rato”.

Y es que precisamente en el entorno de la Presidenta, en especial sus colaboradores en el gobierno, se encuentran trabajando en la articulación del denominado “bacheletismo” para la nueva etapa.

En el sector hay conciencia de que a diferencia de 2010, cuando Bachelet cerró su gobierno con la certeza de que la entonces Concertación la consagraría nuevamente como candidata, esta vez hay riesgos de que la coalición no cierre filas en torno a su figura ni tenga como tarea prioritaria velar por el legado de la Presidenta. Incluso, algunos temen que sectores de la Nueva Mayoría puedan apuntar al gobierno como una de las causas del derrota electoral frente a Piñera.

De hecho, ayer varios dirigentes del bloque tomaron distancia de la defensa del legado de la Mandataria, planteando que la responsabilidad y la prioridad para ellos es rearticularse para ser alternativas para las próximas elecciones. Esto, además, cuestionando el propio legado de Bachelet, sobre todo apuntando a la responsabilidad de La Moneda en la derrota presidencial.

De esa manera, los dirigentes salían al paso del llamado que les hizo el fin de semana, en entrevista con La Tercera, el ministro Gabriel de la Fuente (Segpres), quien advirtió que “los partidos tienen que hacerse cargo de la defensa del legado” de la Presidenta, y que esa tarea podría servir de “base” para que el sector se “aglutine y pueda transitar políticamente durante el próximo gobierno”. Además, la primera semana de enero, durante el comité central del PS, la vocera de gobierno, Paula Narváez, había realizado un sentido llamado a la militancia a defender con “lealtad” el legado de la Presidenta. “Debemos prepararnos para recibir un ataque sistemático y coordinado a cada una de las iniciativas emblemáticas de este gobierno en un contexto distinto: estaremos con menos pantalla y con menos soldados”, dijo en esa ocasión.

Ayer, tras el desmarque de los dirigentes oficialistas, el senador electo José Miguel Insulza (PS) dijo en T13 Radio que “estoy de acuerdo con que los partidos deben estar preocupados de mirar hacia el futuro, pero muchas desgracias ocurrieron porque no fuimos capaces de defender nuestro pasado”. Y agregó: “Hay que conocer bien el pasado para poder construir un futuro. No se puede negar lo que era este país en 1990 y lo que es en 2018, incluyendo el gobierno de Bachelet”.

Sus dichos, las intervenciones de los ministros socialistas y el desmarque entre algunos dirigentes del bloque ante la defensa del legado de Bachelet se producen en momentos en que los partidos de la Nueva Mayoría se encuentran en fases internas de análisis y no hay claridad de las alianzas con las que enfrentarán a Piñera desde la oposición.

Por lo mismo, lo que han conversado los colaboradores de Bachelet, en especial algunos secretarios de Estado, es la necesidad de articularse formalmente a partir de marzo.

En conversaciones privadas, integrantes del gabinete han evaluado incluso la necesidad de una suerte de “vocerías” para hacer frente a cualquier cuestionamiento desde el futuro gobierno a lo que fue la agenda de Bachelet.

En esa línea, un diagnóstico compartido por algunos ministros es que Piñera logró generar una potente red de resguardo de su administración al levantar desde Apoquindo 3000 la Fundación Avanza Chile.

El ex Presidente no sólo se mantuvo vigente durante sus cuatro años fuera de La Moneda, sino que sostuvo reuniones cada lunes con quien fuera su comité político en Palacio, algunos de los cuales volverán a sus antiguos cargos en marzo, como Andrés Chadwick (Interior), Cecilia Pérez (Segegob) y Felipe Larraín (Hacienda).

Y aunque algunos en el oficialismo destacan el rol que tuvo Avanza Chile para el hoy presidente electo, reconocen dificultades para levantar un modelo de esa naturaleza, considerando, por ejemplo, los recursos y que Bachelet no volverá a ser candidata.

Así, se están analizando modelos posibles, como una fundación o centro de pensamiento que convoque al bacheletismo, considerando que la Presidenta cerró Dialoga, entidad que había creado al término de su primer gobierno y en la que participaban algunos dirigentes que ya no están en el estrecho círculo de la Mandataria: Rodrigo Peñailillo, Alberto Arenas -que abandonaron el gabinete en mayo de 2015- y María Angélica Álvarez, entre otros.

Dialoga fue liderada por la ex ministra de Planificación Clarisa Hardy, quien volvería a cumplir un rol en la defensa del proyecto de Bachelet, según dicen en la Nueva Mayoría. La ex secretaria de Estado se desempeña hoy como presidenta del Instituto Igualdad, think tank del PS que tiene planificado modificar su estructura en los próximos meses.

Algunas de las ideas que se han evaluado en el directorio es la incorporación de figuras relevantes del partido. Y muchos apuestan por el ingreso en marzo del propio ministro De la Fuente.

En la Nueva Mayoría avizoran que el Instituto Igualdad, como casa del socialismo, se pueda convertir en base de la defensa del legado de su principal militante.

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