Chile Vamos pide al gobierno no ceder agenda feminista a la izquierda

El Presidente Piñera ayer insistió en la necesidad de una agenda que iguale derechos.

Los partidos oficialistas sugieren a La Moneda aprender la lección que dejó en 2011 la irrupción del movimiento estudiantil. Líderes de la UDI y RN llaman a asumir las demandas como una “oportunidad”, aunque advierten sobre una posible radicalización del movimiento.


“La ministra Isabel Plá (De la Mujer) les ha pedido a sus partidos de gobierno que tengan sensibilidad en estos temas”, dijo a La Tercera el jefe de bancada de la UDI, Javier Macaya, al analizar el movimiento feminista que por estos días ha tomado fuerza en el país.

En este escenario, los partidos de Chile Vamos se alinearon para pedir al Ejecutivo que “empatice” y tome un rol protagónico frente a la demanda feminista, apuntando a que en 2011 el movimiento estudiantil tomó por sorpresa al primer gobierno de Sebastián Piñera y terminó adquiriendo una fuerza inusitada en la ciudadanía. Con todo, dicen que en este caso La Moneda ha impulsado una agenda propia al respecto.

Este jueves por la mañana, de hecho, el Presidente Piñera volvió a insistir en la necesidad de una agenda para igualar derechos entre hombres y mujeres. “Como es natural, es hacer que esta agenda de desarrollo sea una agenda que iguale derechos y obligaciones. El tema de igualar los derechos y las obligaciones entre hombres y mujeres y, además, eliminar todo tipo de discriminación o de violencia contra nuestras mujeres es parte esencial de lo que es un verdadero desarrollo integral”, aseveró.

Bandera transversal

Desde la UDI, el diputado Macaya insistió en que el tema no debe ser “entregado a la izquierda”. “Aquí hay una agenda que tiene que mirarse con empatía, entendiendo que es un fenómeno social relevante que no tiene que ser necesariamente de derecha o de izquierda. Esta agenda no puede ser arrebatada por la izquierda”, dijo.

En ese sentido, el parlamentario también sugirió que el gobierno dirija la agenda a través de iniciativas legislativas.

La líder gremialista Jacqueline van Rysselberghe, por su parte, añadió que esta es “una oportunidad” para el gobierno, porque “hoy existen discriminaciones odiosas para las mujeres”. No obstante, advirtió sobre una eventual “radicalización” de las demandas.

Su par de RN, Mario Desbordes, también pidió empatía. “Estos son temas ciudadanos, transversales y razonables, porque el acoso, por ejemplo, es un problema grave en Chile. El gobierno tiene que empatizar y ayudar en la solución”, señaló. El diputado, eso sí, también apuntó a una posible “radicalización”.

“El Frente Amplio ha tratado de usar políticamente este tema y hay sectores que quieren extremar las demandas”, agregó.

En tanto, desde Evópoli, el presidente del partido, Hernán Larraín Matte, expresó: “La política, partiendo por el gobierno, debe mostrar empatía más que fijar posturas. Este es el momento de escuchar más que de dar soluciones. Estamos frente a un fenómeno cultural profundo y debemos aprender de él primero”.

Larraín Matte, además, apuntó al movimiento estudiantil de 2011, y aunque precisó que ambos son distintos, tienen en común que ninguno de los dos fenómenos fueron anticipados por la política. “El 2011 no tuvimos desde el gobierno las herramientas para comprender el fenómeno que emergía. Las primeras respuestas que dimos fueron técnicas y no conectamos con la realidad. Lo que se planteaba era más profundo. Esa es la primera lección que debemos recordar”, dijo.

En la misma línea, el jefe de bancada de su partido, Luciano Cruz-Coke, complementó señalando que “el gobierno tiene que tomar muy en serio aquello que está sucediendo en la ciudadanía” y que esta es una “reivindicación que supera banderas de izquierda y derecha”.

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