La contención del fuego amigo

Aunque destacan gestos de Sebastián Piñera, Chile Vamos ha transmitido reparos por nombres que, a su juicio, constituyen “apuestas riesgosas”. Nada público aún, dicen, pues no debe haber “reclamos institucionales”.


El mensaje ha sido reiterativo tras el anuncio del futuro gabinete. Sebastián Piñera les ha dicho a sus ministros que una de sus misiones es trabajar en conjunto con los partidos de Chile Vamos. “Adonde va lo repite”, cuentan en las colectividades. El presidente electo se los dijo, por ejemplo, en la cena que tuvo con los futuros secretarios de Estado, el martes, y en la reunión de trabajo del miércoles en el ex Congreso.

No es el único gesto que destacan en los partidos. El martes, antes del anuncio del gabinete, Piñera se reunió durante unos minutos con los dirigentes del bloque que, luego, tuvieron asientos en primera fila en la ceremonia. En las colectividades, además, reconocen que el gabinete tiene un “tonelaje político” que deja en el olvido el “tecnicismo” que hubo en 2010. Además, valoran que se respetara la proporcionalidad de la representación de cada tienda, con cinco RN, cuatro UDI y dos Evópoli.

Gestos que, sin embargo, no han impedido que, en privado, los presidentes y secretarios generales de los partidos hayan manifestado al propio mandatario electo sus inquietudes por lo que llaman tímidamente “apuestas riesgosas” en algunos nombramientos. Además, en las reuniones de esta semana han planteado, en más de una ocasión, su preocupación porque la coalición se proyecte de la mano de un rol protagónico de los partidos. En señal de eso, el 5 de marzo, a la cena del tercer aniversario de Chile Vamos serán convocados todos los futuros ministros.

“Las apuestas riesgosas”

El secretario general de RN, Mario Desbordes, dijo ayer a La Tercera que le sorprendió el nombramiento del abogado Gerardo Varela en Educación. “No lo conocemos mucho”, comentó.

Asimismo, según ha trascendido, en las reuniones de los dirigentes partidarios con el mandatario electo, la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, ha expresado su “sorpresa” por las posiciones que ocuparon Alfredo Moreno y Roberto Ampuero. Al primero lo esperaba en Segpres y a Gonzalo Blumel en la cartera de Desarrollo Social, mientras que a Ampuero en Cultura en vez de Cancillería.

En Obras Públicas, en tanto, la UDI tenía expectativas de que sus dirigentes Lucas Palacios o Domingo Arteaga estuviesen al mando y no Juan Andrés Fontaine (ind.), quien en la primaria de 2013 fue jefe programático de la campaña de Andrés Allamand, quien rivalizó con Pablo Longueira. En la dirigencia gremialista también apuntan a falta de expertise técnica en las áreas designadas a Fontaine y Varela.

Los partidos, además, le plantearon al propio Piñera dudas por la trayectoria política de Alejandra Pérez (Cultura).

En la UDI recalcan que se debe esperar a la instalación completa del gobierno para hacer un juicio definitivo sobre las designaciones de Piñera. Con todo, subrayan que se trata de un buen gabinete. “El caos hubiese sido Rodrigo Ubilla en Interior y no Andrés Chadwick”, sentencian. En público, en tanto, Van Rysselberghe descarta cualquier incomodidad. “Ha habido bastante especulación en torno a eso, pero creo que quedó una buena fórmula de gabinete”, señala.

En sectores de la UDI y de Evópoli, no obstante, resienten un diseño de gabinete que en su núcleo “es el mismo que en 2010”, donde Piñera apostó mayoritariamente por personas de su exclusiva confianza y donde el único partido que puede sentirse realmente satisfecho es RN, que consiguió instalar a cuatro parlamentarios en ejercicio, tres de los cuales son miembros de la mesa.

Otro cuestionamiento apunta a que, salvo Blumel, no hay renovación política que permita pensar, por ejemplo, en futuros liderazgos del sector. De hecho, deslizan que

Ninguna de estas declaraciones, sin embargo, son dichas abiertamente por los dirigentes, pues en el bloque tomaron la decisión de evitar “reclamos institucionales” de las colectividades hacia el nuevo gobierno. Más allá de discrepancias con las nominaciones, la estrategia es dar un apoyo cerrado al gabinete y ser protagonistas activos en la defensa de nombres que ya son cuestionados por la Nueva Mayoría.

Los nombramientos de los subsecretarios serán el próximo test de la relación de los partidos con Piñera. De antemano, los partidos piden “equilibrio”. En 2014, la UDI terminó con 14 y RN con nueve, de un total de 36 designaciones. Ahora, dicen, se espera que esos números se acerquen entre la UDI y RN, y el PRI logre tener representación en el gobierno de centroderecha.

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