Las tensiones del primer día del nuevo Congreso

En el debut del nuevo Congreso, diputado UDI fustigó proyectos ingresados por Bachelet el día anterior al cambio de mando y Gabriel Boric lamentó la menor urgencia fijada por Piñera a proyecto de identidad de género.


Pasadas las 11 horas de hoy, la presidenta de la Cámara de Diputados Maya Fernández (PS) tocó su campana para dar inicio al nuevo periodo legislativo. Minutos antes, los nuevos parlamentarios tanto del oficialismo como de la oposición llegaban con sus asesores, algo desorientados, a la sala y se sentaban junto a sus bancadas para debutar en su primera jornada de labor parlamentaria.

Durante la sesión se dio cuenta de los proyectos que ingresó al Congreso en las últimas horas de su administración la Presidenta Michelle Bachelet, para luego debatir en torno al funcionamiento de la sala y las comisiones permanentes de aquí en adelante.

Pero más allá de los detalles administrativos, la primera sesión estuvo marcada por el enfrentamiento entre las bancadas del oficialismo y la oposición.

Fue el diputado Osvaldo Urrutia de la UDI el primero de los oficialistas en pedir la palabra para solicitar una explicación a la mesa respecto de cuándo habían ingresado las iniciativas de la administración anterior. “Me llama la atención que en la cuenta de hoy aparecen cinco proyectos enviados por la ex presidenta y quisiera averiguar y verificar con qué fecha fueron ingresados en la oficina de partes (…) ojalá puedan comprobar que estos proyectos fueron ingresados con anterioridad a que la Presidenta dejara el cargo”, sostuvo el diputado.

El secretario de la Cámara, Miguel Landeros, explicó luego que los proyectos fueron recibidos por él el día sábado, lo que no dejó conforme al legislador gremialista, quien replicó que la oficina de partes no habría estado abierta ese día.

El primer parlamentario del Frente Amplio en intervenir fue Gabriel Boric, quien solicitó -al igual que el DC Matías Walker- acelerar la tramitación de la Ley de Identidad de Género, cuya urgencia fue rebajada de discusión inmediata a simple por parte del actual gobierno.

La petición del legislador fue mal recibida por los parlamentarios oficialistas. “Díganle al diputado Boric que se acuerde que el gobierno cambió”, se escuchó en la sala.

La tensión fue quebrantada por el diputado humanista, Florcita “Motuda” Alarcón, quien en su primera intervención advirtió a la mesa mejorar la amplificación de los micrófonos, ganándose un aplauso transversal.

Minutos más tarde, el socialista Marcelo Schilling cuestionó la presencia del subsecretario de la Segpres, Claudio Alvarado, quien entró a la sesión para acompañar al ministro de esa cartera Gonzalo Blumel. “Veo aquí al subsecretario de la Segpres pero no me recuerdo que usted haya solicitado nuestra venia para permitir su ingreso”, intervino Schilling, despertando la molestia de las bancadas de la UDI, RN y Evópoli.

La presidenta de la testera aclaró que, tras el cambio en el reglamento de la corporación, el subsecretario no requería pedir el permiso de la sala para ingresar si se estaba en presencia del ministro del ramo.

“Toma”, le gritaron los parlamentarios oficialistas.

La ausencia de varios diputados en la sala también llamó la atención de los presentes. A media hora de iniciada solo estaban presentes en la sala 140 de los 155 diputados.
Tras la sesión de Sala, los diputados se dirigieron a sus respectivos comedores para almorzar. Asimismo, los senadores comenzaban a llegar a Valparaíso ad portas de la primera sesión que comenzaría pasadas las 4 de la tarde. Así, los senadores de la Nueva Mayoría sostuvieron su primer encuentro, ocasión en la que abordaron la futura articulación de la centroizquierda.

En ese contexto, según presentes, Guido Girardi (PPD) propuso concordar una agenda legislativa paralela a la que impulsará el gobierno de Sebastián Piñera. Asimismo, la senadora DC, Yasna Provoste, planteó la necesidad de un mayor acercamiento de la Nueva Mayoría a los movimientos sociales.

Otro punto que se abordó durante el almuerzo de los senadores fue el rol opositor que tendrán que jugar en el Congreso. En ese sentido, Jaime Quintana (PPD) advirtió a sus pares el riesgo que puede significar para la oposición aparecer demasiado “entregados” al gobierno. Esto, en vista del llamado que hizo el propio Piñera para llegar a grandes acuerdos nacionales en distintas materias.

De hecho, Quintana fue más allá y enfatizó en que “la línea divisoria entre colaboración y el entreguismo es muy delgada”. Hoy, en todo caso, los parlamentarios -en general- se mostraron disponibles a contribuir en el alcance de esos acuerdos. “Creo que tenemos que ser una contraparte constructiva, por cierto, tenemos que ver cómo vienen los proyectos, pero hay muchas demandas ciudadanas en las que todos tenemos que aportar”, dijo Maya Fernández.

En la misma línea, Matías Walker señaló que “lo que esperan los chilenos son grandes acuerdos en materia de seguridad, infancia, salud, de modernización del Estado para mejorar las gestiones.

La DC probablemente va a hacer una oposición distinta a la del PC y el FA, nosotros vamos a hacer una oposición constructiva, colaborativa, seria, responsable y estamos plenamente disponibles para llegar a grandes acuerdos que beneficien al país”.

Desde el Frente Amplio, en tanto, la diputada Pamela Jiles (PH), cuestionó la apertura de diputados de su conglomerado para dialogar con el gobierno. “Transformarnos en una especie de Blumelovers no tiene sentido”, dijo.

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