Los estudios secretos que alertaron a La Moneda de las duras consecuencias del caso Caval

Sondeos y focus groups encargados por el ministerio Secretaría General de Gobierno revelan que el tema fue monitoreado de cerca por la administración, y que todos los análisis coincidieron en que el impacto fue devastador para la mandataria.


“La cagada con el hijo le va a pesar toda la vida, toda la vida, no se la va a sacar nunca de encima”.

Así, textual y sin anestesia, era la cita contenida en el reporte del focus group “Evaluación general de las acciones de comunicación del gobierno”, hecho por la empresa Subjetiva para el ministerio Secretaría General de Gobierno en noviembre de 2015, y que se refería al efecto del caso Caval sobre Michelle Bachelet.

Aunque no era específicamente sobre el tema, el estudio -que permaneció por ley en secreto hasta hoy domingo, tras el fin del período presidencial, y que fue obtenido por La Tercera– no podía no hacerse cargo del asunto que involucraba al hijo de la presidenta, Sebastián Dávalos, y a la nuera de la mandataria, Natalia Compagnon.

La cita textual, en este caso, correspondía a un hombre de estrato económico C3. Y la lámina del análisis era titulada “Falta de integridad moral”, acompañada de una foto de Dávalos.

“Errores asociados al entorno familiar se perciben además como faltas que producen marcas indelebles en la imagen de la presidenta”, era el análisis de Subjetiva.

Acompañado de ese diagnóstico, iban cuñas de hombres del estrato C3, que también aludían a la situación del para ese momento ex ministro del Interior Rodrigo Peñailillo.

“En la práctica uno empieza a ver de a poco, primero hay problemas de integridad al interior del gobierno, con el caso del hijo mismo, con el ministro de interior pasado, (Rodrigo) Peñailillo, y después vamos viendo que muchas de esos proyecto que tenía la Michelle Bachelet en su programa no se empiezan a cumplir”, decía una de las cuñas. “Ella sigue siendo una gran líder, los ministros y todas la gente que tiene a su lado la está traicionando. Partiendo por el gran error de este joven, que ya no es tan joven, el hijo”, sentenciaba otra.

Lámina del focus group de Subjetiva para la Segegob en noviembre de 2015.

Encuestas especiales

En el focus group de Subjetiva el tema aparecía de forma espontánea, pero La Moneda quiso monitorear de cerca el efecto del caso en específico. Entre 2015 y 2016, tres estudios hechos por la firma Go Research abarcaron sólo el impacto de Caval, todos ellos coincidentes en el fuerte golpe a Bachelet y el amplio conocimiento del caso en la opinión pública.

El primero es del 25 de febrero de 2015, es decir, menos de tres semanas después de que la revista Qué Pasa destapara el caso. Titulado “Estudio Flash: intervención presidencial Caso Caval”, señala que el 56,9% de la población se consideraba en ese entonces como “informado o muy informado” sobre el caso; que el 49,9% consideraba que era un “negocio legal entre privados, pero éticamente cuestionable”, y el 34,6% sostenía que “es un negocio ilegal”.

Además, el 62,1% señalaba haber escuchado las declaraciones de la presidenta Bachelet sobre el caso, y, de ellos, el 62,5% calificaba esta intervención como “mala o muy mala”.

Peor aún, el 87% consideraba que con sus dichos, la presidenta “dejó algunos aspectos sin aclarar sobre el caso” o bien “no aclaró las dudas”. Y el rechazo a la manera con que Bachelet había enfrentado la situación era del 56,5%.

En general, quienes respondieron ese sondeo coincidían mayoritariamente en que Bachelet había reconocido un problema ético, que su hijo había cometido un error y que había sido valiente al dar la cara por el caso que involucraba a su hijo, pero había un margen estrecho al consultar si creían que el gobierno colaboraría y no obstruiría las investigaciones: el 45,7% pensaba que sí colaboraría, y el 40,5% pensaba que no.

En el segundo estudio, de enero de 2016, aparece una cifra sorprendente: el 99% de los encuestados aseguraba haber sabido del caso Caval. Y la desaprobación sobre la forma en que Bachelet había gestionado el caso subía hasta el 74%.

Al ser consultados sobre lo que recordaban de los dichos de Bachelet en relación al tema, la mayoría destacaba que “se había enterado por la prensa” (21%) o “no sabía” (20%). El 51%, en tanto, pensaba que era una causa que no se debía desatender.

Y entre las emociones que generaba la causa, el 71% señaló que le provocaba “rabia”, el 67% afirmó que le daba “vergüenza” y el 63% señaló que sentía “decepción”.

Lámina de la encuesta de Go Research sobre el Caso Caval, de enero de 2016.

Otra cifra preocupante era que el 70% creía que antes de que se conociera el caso Bachelet ya “sabía del negocio en general” o de frentón “sabía del negocio con detalles”. Además, el 91% pensaba que en el futuro aparecerían más antecedentes del tema.

Un mes después, y coincidiendo con el primer aniversario de Caval, Go Research desarrolló un nuevo estudio. Allí, el 42% señalaba que Bachelet estaba “preocupada o muy preocupada” por el avance del caso Caval, y el 77% estaba “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con la formalización en la causa de Natalia Compagnon.

Al igual que el mes previo, “vergüenza”, “rabia” y “decepción” eran los sentimientos predominantes. Y aún el 68% sostenía que Bachelet habría sabido antes de que estallara el caso del negocio, ya sea de forma general o con detalles.

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