Marcelo Díaz: “La derecha y el Frente Amplio tienen más liderazgos que ofrecer al país hoy”

Foto: Patricio Fuentes

También plantea una oposición que se articule desde la DC hasta el Frente Amplio, y advierte que “no nos sirven ni minorías iluminadas ni mayorías anodinas (...) Uno puede tener un lindo partido, compacto y homogéneo, pero ser una permanente minoría”.


Fue diputado por dos periodos, vocero de gobierno y embajador en Argentina. En marzo, Marcelo Díaz regresará al Congreso, donde espera cumplir un rol en la articulación de la oposición y defender el legado de la Presidenta Bachelet.

¿Qué rol asumirá en el Congreso?

Ayudar a la construcción colectiva de la bancada PS, en que tenemos una cierta responsabilidad, no exclusiva ni predominante, pero sí significativa, en la articulación de la oposición. Segundo, que seamos capaces de defender el legado del gobierno de Bachelet.

En la Nueva Mayoría se ha dicho que esa tarea debe recaer en los ministros, incluso en los historiadores.

Me llama la atención que habiendo perdido la elección no cambiemos en lo más mínimo esta permanente disputa entre nosotros. Qué duda cabe que defender la obra del gobierno es defender las transformaciones que nosotros mismos ayudamos a construir. ¿O nos vamos a hacer los lesos si el gobierno de Piñera quiere retrotraer o desarmar la reforma laboral, la educacional o la tributaria? ¿Vamos a dejar que lo hagan los historiadores o quienes tenemos responsabilidades políticas de plantear que no están nuestros votos?

¿Cómo debe articularse la futura oposición?

Entre la izquierda y la DC. Espero que esta travesía por el desierto que significa estar en la oposición nos permita ir asumiendo la madurez para darnos cuenta de que no sirven ni minorías iluminadas y ultracompactas que no tienen ninguna diferencia ni mayorías anodinas, incípidas e incoherentes, lo que necesitamos es forjar los acuerdos políticos, programáticos y electorales suficientes que nos permitan ir reconstruyendo la fuerza mayoritaria, política y electoral del progresismo en Chile, y eso significa tener la generosidad para forjar la coalición más amplia posible. No es algo que va a ocurrir mañana, pero hay que trabajarla al calor de lo que va a ser el ejercicio del rol opositor, y todos los partidos que estamos en la Nueva Mayoría y en el Frente Amplio hemos declarado que jugamos un rol.

¿Esa generosidad se la pide al FA?

Creo que en el Frente Amplio hay distintas visiones. He conversado con gente del FA que tiene muy claro que no se está en política para el testimonio, sino para construir la fuerza suficiente que permita ser mayoría. Uno puede tener un lindo partido, compacto y homogéneo, pero ser una permanente minoría, irrelevante en la vida política del país. Si uno quiere incidir y ser capaz de poner en valor sus proyectos, entonces tiene que ser capaz de construir mayoría, y ese es un ejercicio de generosidad, de inteligencia y empatía política y creo que tanto al interior de la antigua Nueva Mayoría como del Frente hay conciencia del desafío.

De hecho, se ha planteado que de no generarse acuerdos entre la futura oposición se corre el riesgo de ser arrasados en las elecciones de gobernadores regionales y municipales. ¿Usted piensa en un acuerdo por omisión o actuar como coalición desde la DC al FA?

Sería una gran coalición, pero eso hay que construirlo. Lo que está claro es que de no llegar a acuerdos de ningún tipo entre el Frente Amplio y los partidos de la ex Nueva Mayoría, articulados como quiera que sea, vamos a perder todas las elecciones que se avecinan y creo que nadie quiere presentarse a una elección a sabiendas de que va a perder (…) La nueva coalición que surja para los próximos desafíos electorales tiene que tener un cemento programático sólido. No tengo duda de que para los próximos desafíos coaliciones electorales va a haber y varias, porque nadie va a querer ir al suicidio y presentarse solo, no tengo duda de que ese es el mejor acicate (…). Para ser gobierno uno tiene que tener la mitad más uno de los votos y eso requiere forjar coaliciones y las coaliciones a veces requieren acuerdos, concesiones y transacciones programáticas para poder construir ese programa.

Usted en algún minuto dijo incluso: ¿Por qué no llegar al gobierno con el Frente Amplio?

Y lo sigo pensando. Déjeme poner un ejemplo. Soy diputado por Valparaíso, gobierna el Frente Amplio y me cuesta ver las diferencias que tendríamos con los postulados de la alcaldía ciudadana que lleva adelante Jorge Sharp. Creo que tenemos bases suficientes para construir esos acuerdos. A mí me encantaría forjar una mayoría política y electoral que dé gobiernos progresistas a Chile que vaya desde el Frente Amplio a la DC.

¿Cree que exista un fenómeno parecido entre Bachelet y Piñera, en el sentido de que gracias a ellos sus coaliciones han llegado a La Moneda en dos ocasiones?

Creo que la derecha y el Frente Amplio tienen más cartas de renovación y tienen más liderazgos que ofrecer al país hoy. Eso puede cambiar en 12 o 24 meses, pero hay que decirlo, ya la derecha lo está haciendo bien. El proceso de instalación es infinitamente mejor que el anterior.

Líderes del PPD han cuestionado a Nicolás Maduro pero en el PS parece no haber una opinión tan nítida.

El PS en estos últimos debates no ha estado presente. No sé si porque no se establecieron vocerías para enfrentar el periodo estival, lo desconozco, pero creo que no es una buena cosa, aunque no es nada que no se pueda corregir. Porque si no, pasa esto: que hay un debate y PS pareciera no existir y al no existir no se sabe si no quiere hablar o si no tiene opinión. Me llama la atención que el PS está muy silente, muy callado, opina poco sobre la agenda cotidiana.

¿Qué opinión tiene usted del régimen de Maduro?

Creo que la prioridad de la política exterior de Chile tiene que ser siempre la promoción de la democracia y la defensa de los derechos humanos donde quiera que sea. No me siento partidario ni simpatizo con Maduro, en lo absoluto. Pero también estoy a años luz de cualquier intento de una intervención militar en Venezuela.

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