Cambio cultural, la clave para impulsar los nuevos hábitos

Instaurar este concepto desde la infancia temprana, fomentar la participación del sector público y privado en proyectos que beneficien a las comunidades, además de visibilizar los beneficios del procesamiento y reutilización de materiales, están entre las claves para cambiar la mentalidad de la población. Ya se han realizado algunos avances, pero quedan importantes desafíos por resolver.


Datos del Ministerio de Medio Ambiente (MMA) indican que en Chile se generan cerca de 8 millones de toneladas de residuos al año y que cada persona produce 1,1 kilos de basura por día en su domicilio. En tanto, sólo una parte de este material es reciclado. Un cambio cultural es clave para impulsar la reutilización de los desechos en Chile.

Según cifras de la Asociación de Industriales del Plástico (Asipla), la industria que recicla este material logra volúmenes que están cerca de las 100 mil toneladas en 12 meses. Además, una encuesta de Greenpeace señala que el 32,7% de los chileno no participan de este proceso por falta de costumbre.

Por otra parte, la Encuesta Nacional de Medio Ambiente 2018 revela que la región de Los Ríos es la que más conciencia tiene respecto a este tema, con un 58%, mientras que Arica y Parinacota es la que ocupa el último lugar, con el 27%.

En 1991, Alemania decidió enfrentar este problema. Así, promulgó una Ley que exigió una mayor responsabilidad de los productores. También se creó un sistema de reciclaje que exigió mayor responsabilidad, no sólo de los consumidores, sino también de los productores.

“En Alemania, la educación ambiental ha sido clave para el éxito de un sistema más sustentable. Por una masiva campaña educacional se ha logrado un cambio en la cultura alemana para hacerla más consiente y sustentable. Sin embargo, es la combinación de sensibilización, incentivos y obligaciones que hace el sistema funcional”, explica Johanna Sternberg, gerente comercial de la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (Camchal).

Por ejemplo, antes de que en ese país de Europa se dejaran de usar bolsas plásticas en los supermercados (2017), los consumidores que querían utilizarlas tenían que pagar. De esta manera, se desincentivó su uso. En el caso de botellas de vidrio y plástico, hoy es necesario pagar un impuesto que se devuelve al retornarlas en las máquinas.

“Se nota que la conciencia sobre el manejo de residuos está cambiando. Existen varios proyectos y actividades que buscan a promover este tema en diferentes comunas, y la cantidad de puntos limpios está creciendo. Sin embargo, se requiere el apoyo de todos los involucrados para que funcione. El público en general a lo mejor sabe algo de alguna ley de reciclaje, pero no conoce los detalles y para muchas personas simplemente hay otras prioridades, por eso la concientización es aún más clave”, dice Sternberg.

Es por este motivo que es clave instaurar este concepto desde la infancia temprana. “Lo principal para lograr ese objetivo, es la educación. Esto parte desde los colegios y la propia sociedad. Pero también se tiene que involucrar la industria, el gobierno y todas las entidades, porque lo más importante de la economía circular es que es colaborativa. Esta abarca a todas las personas. Es decir, al que vende, produce y transforma. De este modo, la gente tiene que entender que todos somos partes de esto”, manifiesta Michel Compagnon, fundador de Comberplast.

Pero ya se han realizado algunos avances al respecto. “En el último tiempo, ha aumentado la conciencia sobre la contaminación por plásticos en los océanos, sumado a ello, ahora somos más conscientes de los plásticos de un solo uso, invisibles para algunos en acciones que efectuamos a diario, desde tomar líquidos con una “bombilla”, hasta usar bolsas de este material para nuestras compras en el supermercado”, señala Lucía Martínez, gerente de Asuntos Corporativos y

Sustentabilidad Natura

Para los expertos, es clave que la sociedad entienda que estos cambios se producen de manera paulatina. “Los cambios culturales son los más difíciles de generar, pues se trata de intervenciones de más largo plazo. Eso hay que entenderlo. Es mucho más fácil cambiar una tecnología o una práctica. Siempre se recurre a la educación como la panacea para impulsar este tema, pero hay que estar conscientes de que esta produce efectos en tiempos más prolongados. Hay que recurrir a premios y castigos que el consumidor sienta directamente, como es el caso de las bolsas plásticas”, manifiesta Luis Abdón Cifuentes, académico de Ingeniería UC y director de GreenLab UC.

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