Economistas condicionan reajuste plurianual del salario mínimo a cláusulas de flexibilidad por condiciones económicas futuras

Autor: Pía Toro M.

FOTO: HANS SCOTT / AGENCIAUNO

Mañana se reunirán nuevamente las autoridades de gobierno con la CUT, donde se acordarán las bases para un acuerdo. Los expertos piden cautela frente a posibles vaivenes económicos.


La negociación por un nuevo reajuste del salario mínimo ya se encuentra andando. Mañana se realizará la segunda cita entre los ministerios de Hacienda y Trabajo con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), para fijar un nuevo monto, que en una primera instancia debería comenzar a regir el 1 de julio, de acuerdo a lo establecido por Ley.

Actualmente el salario mínimo se encuentra en $276 mil. Para llegar a esta cifra la CUT negoció con el gobierno anterior un reajuste plurianual, que significó que en 18 meses el salario mínimo se elevara en $40 mil, aunque el último año sólo se aumentó en $6 mil, sin acuerdo entre las partes.

Una vez más, y así lo manifestó el gobierno en la primera reunión que tuvo con la CUT a fines de mayo, están evaluando una fórmula plurianual: “Hemos planteado tener una negociación plurianual, que no solo toque los próximos 12 meses, sino que se extienda hacia más adelante”, dijo el ministro de Hacienda, Felipe Larraín en dicha oportunidad.

Ante este escenario, la presidenta de la CUT Bárbara Figueroa, ha señalado que colocarán algunas condiciones en la mesa: respetar el piso mínimo de la negociación anterior, no hacer ajustes a la reforma laboral y plantear políticas salariales a largo plazo, que permita disminuir las brechas de género.

Con cláusulas

En este escenario, los economistas ven con cautela lo que pueda ocurrir con un reajuste plurianual, sobre todo por la experiencia de 1998 cuando se fijó un reajuste plurianual de 4 años, con un aumento entorno al 10%, y posteriormente se presentó la crisis asiática.

De hecho, el ministro de Hacienda de la época, Eduardo Aninat, ya había dicho a PULSO, que esta fórmula no es adecuada. “La experiencia que nosotros tuvimos, en parte en la década de los 90 sobre salarios mínimos negociados multianualmente, no fue buena, y por lo tanto hay que mirar esa experiencia para ver cómo se puede mejorar y no se cometan los mismos errores”.

En este contexto, el economista de Gemines, Alejandro Fernández señaló que en cuanto al reajuste plurianual “siempre es bueno tener cierta cautela y no pecar de optimismo excesivo”, y agregó que se deben generar cláusulas de flexibilidad que “si la productividad por los próximos dos años suben más allá de un rango, se podría complementar con un reajuste adicional, de manera de estar incorporando las condiciones económicas futuras”.

En esa misma línea, la economista de Libertad y Desarrollo, Carolina Grünwald sostuvo que “si se logran articular cláusulas de flexibilidad que efectivamente protejan del error de proyección que se pueda hacer, me parece que es beneficioso”.

Por su parte, el economista de la Fundación Chile 21, Eugenio Rivera indicó estar de acuerdo con el reajuste plurianual, ya que dijo “existe bastante consenso que los próximos años experimentaremos un crecimiento más dinámico”.

En cuanto a cláusulas de salida, el economista sostuvo que es preferible “fijar una trayectoria objetivo que pudiera constituir el piso (que traduce los objetivos de política) y que permitiera eventuales mayores incrementos si el crecimiento económico y la productividad total de factores (PTA) presentan comportamientos mejores a los esperados”.

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