Estudio: mujeres de nuevas generaciones siguen a cargo del cuidado

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El género femenino destina 21 horas a la semana al resguardo de población dependiente, mientras que los hombres sólo ocupan 9,4 horas a esta tarea. Dificultad para acceder al trabajo, es la principal consecuencia.


Un estudio desarrollado por Comunidad Mujer, dejó en evidencia la brecha aún existente entre ambos géneros en cuanto al cuidado de la población dependiente, lo que afecta su capacidad para acceder al mercado laboral. Desde el punto de vista del tiempo dedicado a esta labor, ellas destinan 21 horas en promedio a la semana, mientras que los hombres sólo ocupan 9,4 horas.

A pesar de los avances realizados en esta materia, son las mujeres jóvenes quienes se llevan la peor parte en cuanto al cuidado de la población dependiente. Es decir, aquellas que están entre los 25 y 29 años. Estas destinan un promedio de 33 horas frente a las 11,2 horas de los hombres. En tanto, las que se encuentran en el rango comprendido entre los 50 y 54 años sólo ocupan 9,6 horas en estas responsabilidades, pero aún así se mantiene una brecha en comparación con el género masculino, quienes sólo asignan 6,3 horas a estas labores.

"Además de desmitificar que las generaciones más jóvenes son las más paritarias, esta asociación entre género, edad y tiempo dedicado al cuidado muestra que los hitos que marcan el ciclo familiar afectan desigualmente las trayectorias vitales de hombres y mujeres. Con la llegada de personas dependientes al hogar, por ejemplo, los hijos, las mujeres ven sumamente transformadas sus experiencias cotidianas y, en un contexto de falta de corresponsabilidad, tremendamente desgastada su calidad de vida", manifiesta Alejandra Sepúlveda, directora ejecutiva de ComunidadMujer.

Las causas

El mecanismo basado en la tradicional división sexual del trabajo, que define al hombre como proveedor y a la mujer como dueña de casa, está quedando atrás. Sin embargo, las fronteras de en los hogares siguen siendo rígidas y sobrecargan a este género. Estas son las principales conclusiones del estudio "Mujer y trabajo: Cuidado y nuevas desigualdades de género en la división sexual del trabajo", en cuanto a las causas de este problema.

En otras palabras, las conquistas públicas de las mujeres no han logrado recodificar los principios fundamentales de la división sexual del trabajo tradicional y, en cambio, han generado nuevas formas de desigualdades de género. Por ejemplo, la ausencia de corresponsabilidad en el cuidado y la carga sobre sectores de la sociedad que no son autovalentes.

Según el estudio desarrollado por Comunidad Mujer, en 2020 habrá 27,5 personas dependientes y mayores de 60 años por cada 100 habitantes. En tanto, unos 31,3 menores por cada 100 habitantes estará en esa condición dentro de dos años. Esto ejemplifica el desafío que deberá abordar la sociedad desde el punto de vista del cuidado y responsabilidad del género femenino en este aspecto (ver gráfico).

"El trabajo de cuidado está absolutamente invisibilizado y subvalorado en nuestra sociedad. En ese sentido es necesario desnaturalizar los arreglos sociales y familiares que se hacen para resolver esta necesidad, donde la mujer termina siendo la cuidadora por excelencia, muchas veces no por elección, y subsidiando un trabajo que debiera ser de todos. La responsabilidad que asumen las familias y, específicamente, las mujeres adultas en el cuidado de los grupos dependientes, tiene costos personales y en el mercado laboral muy altos", señala Sepúlveda.

El escenario

Cambios demográficos recientes, como la reducción de la natalidad y mortalidad, además del aumento de la esperanza de vida, han transformado el perfil de la demanda de cuidados en Chile.

Según estadísticas que recoge el estudio de Comunidad Mujer, una disminución de la población infantil y adolescente menor de 15 años, de 30% a 20%, desde 1990 hasta la fecha, además de un incremento de los adultos mayores de 59 años, desde 9% a 16%, en el mismo período, es lo que ha afectado la tasa de dependencia global de Chile.

"Respecto del trabajo de cuidado, la brecha de género se mantiene, independiente de la edad, la situación laboral, la jornada de trabajo y los ingresos de las familias. En todos los casos, la sobrecarga es siempre para las mujeres, poniendo de relieve que los hombres no se han involucrado de manera equitativa en las responsabilidades que implican las relaciones familiares, especialmente en lo que atañe al cuidado de personas dependientes, niños, niñas y adultos mayores", dice Sepúlveda.

Es por este motivo que desde Comunidad Mujer hacen un llamado a enfrentar este problema, poniendo atención a sus orígenes, de manera lograr avanzar hacia una mayor equidad de género.

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