Alejandra Wood

Alejandra Wood

Directora Ejecutiva de CESCO

Pulso

Eventos, mujer y minería

El argumento principal de elevar la presencia femenina en la industria proviene de que, a futuro, ésta requiere de talento y no parece razonable eliminar a un poco más de cincuenta por ciento de la base en la búsqueda de ese talento.


En menos de un mes han tenido lugar cuatro seminarios que abordan el tema de minería y mujer, destacando iniciativas en el ámbito del balance de género de tres de las grandes mineras que operan en Chile. Las políticas tienen diversos nombres, pero todas apuntan a incrementar el cerca de 8% de mujeres que trabajan en el sector.

En el ámbito de las barreras, destacan el mundo de los sesgos inconscientes y el desafío de relevarlos; y la necesidad de cambios en la política pública, principalmente en lo que refiere al cuidado del hijo menor, que tal como existe actualmente, sólo recae en la trabajadora mujer y es el origen de la brecha salarial en el país. Asimismo, se releva la continua y constante necesidad de medir los avances para poder gestionarlos. Por otra parte, al interior de cada conglomerado existen varios programas específicos para abordar este tema, que van desde la flexibilidad laboral para hombres y mujeres para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral, hasta medidas concretas en las faenas para que las mujeres puedan, por ejemplo, contar con salas especiales para extraerse leche materna.

El argumento principal de elevar la presencia femenina en la industria proviene de que, a futuro, ésta requiere de talento y no parece razonable eliminar a un poco más de cincuenta por ciento de la base en la búsqueda de ese talento. Este argumento conduce a la necesidad de poner foco en el mundo académico, gestionando las barreras que impiden que más mujeres ingresen a estudiar carreras técnicas y profesionales en ciencias, tecnologías, ingeniería o matemáticas.
Conozco a la industria minera desde hace décadas y estos son avances significativos. El vaso lleno.

No obstante, e imagino que al igual que en otros sectores industriales extractivos en donde ha habido históricamente una prevalencia de trabajadores hombres, este será un largo camino a recorrer.
En primer lugar, porque en el ámbito de la educación el tema de género aún no se incluye transversalmente en las mallas curriculares de las carreras que forman a los profesores, como tampoco se les prepara a aquellos docentes en servicio. Asimismo, no ha habido una eliminación de los estereotipos de género de los libros de textos escolares. Sólo por mencionar una parte donde comienza el desafío.

Si avanzamos en el tiempo, los líderes actuales de la industria, los profesionales que tienen puestos de liderazgo al interior de ella, comprenden que la equidad de género es un tema ineludible; pero mi intuición me dice que aún predomina la imposición de esta visión más que su convicción. La muestra de ello es la continua falta de mujeres o paridad de género en la organización de paneles o conferencias, y la autocrítica inmediata cuando se dan cuenta de la omisión, como un error político y no como una pérdida de oportunidad de tener mayor diversidad en las discusiones claves para la industria. He sido testigo de invitaciones a paneles para que “haya una mujer”, y no por tener algo relevante que aportar. Sé que esto les parece chiste repetido a muchos y que no es posible generalizar, pero aun así, creo que sirve para tomar conciencia.

Me parece que lo interesante de la mayor participación de la mujer en minería es que también contribuirá a abrir el espacio a la diversidad en el trabajo, ayudará a acelerar la adopción de una cultura más colaborativa, más horizontal y abierta a lo nuevo. En definitiva, una cultura más abierta a la innovación, que es lo que este sector requiere con desesperación.

 

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