¿Qué falta para que se concrete la Ley de Reciclaje?

El objetivo es que las metas para los productos prioritarios de la REP no sean tan altas para que se puedan cumplir, ni tan bajas para que funcione. Sin embargo, hay algo de ansiedad con respecto a las conversaciones que deben tener todos los involucrados, ya que el “Comité” que reúne a diversos actores para definirlas, aún no se ha convocado.


Durante la primera quincena de diciembre de 2017, la Contraloría aprobó los reglamentos “Procedimental” y del Fondo para el Reciclaje, de la Ley de Gestión de Residuos, Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (REP). Pero debido al cambio de gobierno, la carrera de postas de la REP pasó a un nuevo relevo el 11 de marzo. Ahora, la actual administración tiene en sus manos el “testigo” de la siguiente etapa: la fijación de decretos de metas. “Neumáticos” y “Envases y embalajes” serían las primeras categorías (de las 6 que incluye la Ley 20.920) en concretarse. El plazo que tiene la REP para estar funcionando completamente, se agota en mayo de 2021.

Hay visiones encontradas en el sector del mundo del reciclaje acerca de si realmente la REP está bien con los tiempos. “La implementación es compleja. Creo que es preferible que se demore a que salga algo mal y rápido”, comenta Nicolás Bär, director ejecutivo de la Asociación de Industriales del Plástico, Asipla.

Aún hay mucha información que levantar para definir las metas de valorización y porcentaje de reciclaje que se le exigirá a los productores. “Existen varias interrogantes. La idea es que las metas no sean tan altas para que se puedan cumplir, ni tan bajas para que funcione. Ha habido voluntad del gobierno por avanzar. Sin embargo, no es tan claro que exista una participación de todos los actores involucrados”, dice el director de Asipla.

Bär se refiere al “Comité Operativo Ampliado de Envases y Embalajes” que creó la administración de Bachelet para definir las metas con diversos actores involucrados en la Ley REP, el cual se anunció en febrero de este año (junto con el de Neumáticos). Hasta el momento no se ha convocado.

Al respecto, Exequiel Estay, secretario del Movimiento Nacional de Recicladores de Chile (Mnrch) agrega: “No le echaron aceite al acelerador después de marzo. Creo que estamos con una detención de los tiempos que teníamos programados. En abril deberían haberse terminado la discusión de los reglamentos, y el Comité aún no se ha juntado”.

Incluso, el dirigente del gremio de los recicladores dice que de seguir así las cosas, a partir de junio se colocarán en campaña para tener conversaciones y negociaciones directas con el Ministerio del Medio Ambiente (MMA). “No nos gustaría repetir lo que hicimos con la ministra Benítez (MMA) en 2010, donde llegamos con los triciclos a su oficina. La idea es que ahora sea otra estrategia, más colaborativa”.

Por su parte, Mariana Soto, gerente general del Centro de Envases y Embalajes de Chile (Cenem), estima que si bien en el reglamento Procedimental se fijan ciertas fechas que se deben ir cumpliendo en la medida que se van aprobando las diferentes etapas, “efectivamente ha habido una demora en algunas de ellas, como es, desarrollar adecuadamente el análisis general de impacto económico y social (AGIES), que busca contar con antecedentes metodológicos y técnicos para la evaluación económica de metas de recolección y valorización”, dice Soto.

Este análisis es fundamental para poder definir las metas, ya que es la base de cálculo. Si bien este no tiene un plazo definido por algún reglamento para su ejecución, (aunque se estimaba en 6 meses), fue licitado y adjudicado en enero del 2017, pero aún no se conocen sus resultados. “Más que un retraso, creo que es una dificultad en lograr realizar este análisis por la poca información que se maneja en el tema de residuos domiciliarios, segregación en origen, puntos limpios, recicladores de base, etc”, apunta Soto, quien también está preocupada por que el “Comité” aún no se ha reunido.

Rodrigo Schumm, encargado de políticas públicas de Fundación Basura comenta: “Lo importante es que la ley salga bien, aunque demore. Pero sería fantástico tenerla antes ya que leyes similares existen hace 20 años en Europa”, dice Schumm, cuya entidad a la que representa está en el Comité. “Esperamos que esta entidad sesione pronto, ya que, aparte de estar constituidos aún no hay nada concreto. La idea es que se genere un buen debate acerca de las metas de valorización”, indica el especialista de Fundación Basura.

Por último, Fernando Nilo, presidente de la Fundación Recyclápolis se lamenta de que el gobierno pasado haya dejado pendiente la reglamentación. “Ahora hay un nuevo gobierno que dice que lo tomará, pero la luz aún está iluminando el camino. Esperamos que esta administración no sólo realice decretos y reglamentos, sino, que exista una verdadera voluntad política, ya que se ha puesto más lenta la discusión. Y claro, el tema de las bolsas plásticas es más atractivo políticamente”, concluye Nilo.

Envases y embalajes: el aliciente a la REP

Los envases y embalajes conforman más del 10% de los residuos sólidos municipales. Aunque ya hay reciclaje de varios de estos productos, como vidrio, aluminio y plástico PET, no es un servicio que exista en todo el país debido a los costos de transporte desde regiones más alejadas de Santiago.

La ley debiera crear un nuevo mercado en esta materia e incorporar envases que hoy no están siendo reciclados. Se establecerían metas diferenciadas de acuerdo al tipo de material (papel y cartón, vidrio, metal, plástico, etc.).

En Chile el reciclaje de plástico está en niveles de 10%. Este material recuperado proviene del post industrial, donde se alcanzan tasas de reciclSustentabilidadaje sobre el 30%, y del post consumo o de origen domiciliario, donde tenemos una tarea pendiente, con tasas bajo el 5%.

Uno de los grandes actores en este campo es la Asociación Gremial de Industriales del Plástico de Chile (Asipla). Tanto así, que fueron los que incentivaron tanto al primer gobierno de Sebastián Piñera, como al segundo de Michelle Bachellet, a desarrollar la Ley REP y trabajaron de la mano de las autoridades para que este proyecto viera la luz.

La alta toxicidad de las baterías de vehículos

En Chile se desechan cerca de 2.400 toneladas de baterías al mes, lo que corresponde a 160.000 unidades. Por eso, este ítem también es un producto prioritario de la Ley REP. Hoy existe un mercado para este residuo por el valor del plomo, donde el único actor absolutamente certificado es la empresa Recicladora Ambiental (RAM) – Recimat. Pero también se ha detectado exportación ilegal, algo que justamente se busca corregir con esta ley.

Este elemento, clave en el funcionamiento de los vehículos, y por lo tanto del transporte, es quizás uno de los objetos más contaminantes de los que se desechan, no sólo por sus ácidos y el plástico, sino, principalmente, por el plomo.

RAM tiene una red logística en todo Chile para retirar las baterías y disponerlas en tres galpones con una capacidad de 3.000 toneladas, que se encuentran en su planta de la Región de Antofagasta. Las baterías se van por una cinta hasta un molino de trituración que, por un lado separa el componente de plomo y por el otro, los sulfuros, que son enviados a otra instalación para ser neutralizados. El plástico pasa a una planta granuladora y pelletizadora. Luego, el pellet se exporta a Brasil y Colombia para fabricar nuevas baterías.

La difícil tarea de valorizar los neumáticos

La valorización de los neumáticos reciclados en nuestro país está por debajo del 5% de su precio original, lo que da cuenta de los enormes desafíos tras la Ley REP.

Cada año se generan 120 mil toneladas. Además, luego de pasar por procesos de valorización, el gránulo de caucho no es muy requerido por el mercado, lo que tampoco incentiva el crecimiento de este segmento. Actualmente en Chile todo el granulo se va al desarrollo de proyectos deportivos para canchas de pasto sintético, fútbol, hockey en césped, plazas o para hacer palmetas de seguridad para colegios o jardines infantiles. Sin embargo, con el fin de impulsar su reutilización, agencias homologables al MOP, Serviu o Dirección de Vialidad aceptan el asfalto de caucho para hacer carreteras y caminos, veredas y ciclovías, entre otras.

De las 120 mil toneladas, cerca del 50% proviene de la minería y lo demás es de índole agrícola-urbano. Sin embargo, su valorización requiere plantas especializadas, cuya inversión comienza en los US$10 millones, lo que hace difícil escalar el modelo. La mayor parte de los neumáticos se traen del exterior, por lo que los importadores empiezan a alinear sus estrategias principalmente en dos focos: recolectar y luego buscar el reciclaje con la capacidad instalada.

Chile, un importante generador de e-waste

Televisores, electrodomésticos, celulares, computadores y miles de otros artículos llegan cada día a vertederos y rellenos sanitarios. La basura electrónica o e-waste se configura como uno de los productos prioritarios de la Ley REP y como un gran desafío para quienes buscan reutilizarlos, pues contienen arsénico, cadmio, mercurio, plomo y otros elementos que, de ser mal manipulados o eliminados deliberadamente, pueden causar un gran impacto ambiental, contaminando el agua y perjudicando el desarrollo de la vida.

De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de las Naciones Unidas, América Latina genera en torno al 9% de toda la basura electrónica del mundo, siendo Estados Unidos, China y Japón los países que más generan en el mundo. Solo EEUU y China representan de forma conjunta casi una tercera parte del total. Se espera que la cantidad de residuos electrónicos regionales aumente a 4.800 kt -una kilotonelada (kt) equivale a mil toneladas- en 2018. Se trata de un crecimiento de 70% respecto a 2009, mientras que, a nivel global, se espera un crecimiento de sólo 55%. El estudio también revela que los chilenos son los que más e-waste producen, con un promedio de 8,7 kg por persona al año.

El desafío de disminuir el impacto de las pilas

Debido a los costos de producción, en Chile las pilas más comunes son las que no se pueden recargar y que tampoco debieran usarse en caso de estar alteradas, dado que tienen componentes contaminantes potenciales, lo que hace indispensable establecer medidas para su manejo una vez que termina su vida útil. Con tiempos de biodegradación que superan los mil años, las pilas tienen elementos altamente contaminantes como el arsénico, cromo o plomo que 50 años después de desechadas inician su degradación, pero que seguirán teniendo efectos nocivos por más de mil años. Al oxidarse las pilas, la envoltura se daña, por lo que empieza a liberar esos componentes al medioambiente, dañando suelos y aguas subterráneas.

Debido a que una sola pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua y una alcalina, 167.000 litros, países como Reino Unido obligan a los fabricantes a pagar por recoger, tratar y reciclar sus productos, proceso muy costoso. En algunos países las botellas llenas de pilas se usan de relleno en las carreteras, o bien se recubren completamente con cemento. Al introducir a las pilas como parte de los productos prioritarios de la REP se busca incentivar el desarrollo de una industria que hoy tiene una presencia muy baja en nuestro país.

La esperanza de los aceites lubricantes

Los aceites lubricantes son otro de los productos considerados como prioritarios por la Ley REP. Se trata de un residuo peligroso con un reciclaje o valorización energética actual de poco más de un 52% de sus residuos. Sin embargo, existe la posibilidad de aumentar su aprovechamiento, ya que en la Unión Europea esta cifra bordea el 100%. Se espera que, de alguna forma, la ley ayude a disminuir considerablemente la contaminación por aceites usados en el corto plazo.
Shell y los fabricantes de lubricantes en general, llevan algunos años realizando procesos de retiro de aceites y lubricantes en otros países, por lo que la Ley REP no le debería resultar muy ajena. Eso sí, tendrán que desarrollar procesos de capacitación a sus canales de ventas, así como crear mayores exigencias al respecto.
Otro tema son los miles de talleres mecánicos o negocios afines que botan los aceites en cualquier parte. De hecho, las principales fuentes de generación de aceites usados son: los talleres, estaciones de servicio y empresas de transporte. De los 65.150m3 de aceites que se usan en Chile anualmente, se estima que 46.800 m3 se eliminan en instalaciones autorizadas y 18.300 m3 tienen destinos desconocidos.

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