“Made in China 2025”: el plan maestro de Beijing para ser una potencia tecnológica

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La estrategia inquieta a EEUU De hecho el informe sobre robo de propiedad intelectual en China, que derivó en potenciales nuevos aranceles, menciona al programa en más de 100 oportunidades.


Las autoridades chinas se han trazado como meta el impulsar y reestructurar su industria, de manera que consiga un avance sostenido en la cadena de valor. En función de ese objetivo, Beijing elaboró el programa “Made in China 2025”, que se constituye como el primer paso para avanzar hacia una ambición de marca mayor: superar a Estados Unidos, Japón y Alemania, para transformarse en una gran potencia tecnológica de aquí a 2049, año en el que se celebra el centenario de la República Popular China.

“Esta política ha sido muy exitosa desde su implementación, generando un rápido crecimiento en muchos de los nuevos sectores tecnológicos”, sostiene a Pulso Rajiv Biswas, economista jefe de Asia-Pacífico en IHS Markit.

Estrenado en 2015, el plan inspirado en la “Industria 4.0” de Alemania, establece nueve objetivos prioritario, que incluyen la innovación, la integración de las tecnologías de la información, el desarrollo de una industria más sustentable y la reestructuración del sector manufacturero.

Sobre esa base, Beijing dirige recursos a los diez sectores claves del plan, entre los que se cuentan las tecnologías de la información, herramientas de control numérico y robótica, ahorro de energía, equipamiento aeroespacial y maquinaria agrícola.

Para avanzar a paso firme, el gobierno chino establece metas concretas. Por ejemplo, si en 2015 la introducción de automatización por control numérico llegaba a 55,1%, en una década ese cifra debiese estar en 84%, mientras que el porcentaje de I+D en digitalización, en las herramientas de diseño, tendría que pasar de 33,3% a 64%, en el mismo periodo.

Progresos

Aunque Tuuli McCully, jefa de Economía de Asia-Pacífico en Scotiabank, aclara que “la implementación de la estrategia ‘Made in China 2025´ aún se encuentra en las primeras etapas”, destaca desde Singapur que “dado el sistema de planificación central de China y la fuerte participación del Estado en la economía, la estrategia puede avanzar con bastante rapidez”.

De hecho, ya se cuentan avances. “Uno de los éxitos más importantes de la política ‘Made in China 2025’ han sido los vehículos de nueva energía”, relata Biswas, detallando que el país se convirtió en el mayor productor de vehículos eléctricos en el mundo, con un aumento interanual de 154% en las ventas de vehículos de nueva energía, durante el primer trimestre de este año.

Este tipo de progresos han repercutido en el bienestar de los chinos, de acuerdo a McCully. “Un factor clave de la actualización a la fabricación avanzada es el hecho de que los salarios han aumentado rápidamente en China en los últimos años”.

Inquietud en EEUU

El programa “Made in China 2025” ha acaparado la atención recientemente, debido a que es uno de los elementos en juego, en el marco de la guerra comercial que enfrenta al gigante asiático con EEUU.

La Oficina del Representante de Comercio, dependiente de la Casa Blanca, publicó a fines de marzo un informe sobre el robo de propiedad intelectual por parte de China. En el documento de 215 páginas, que derivó en la evaluación de nuevos aranceles a las importaciones del gigante asiático, se menciona en más 100 oportunidades a “Made in China 2025”.

Adicionalmente, David Dollar, ex emisario económico y financiero del Tesoro de EEUU en China y ahora investigador de Brookings, sostiene que los sectores claves del programa “serán apoyados con financiamiento de instituciones estatales y protegidos de la competencia abierta”, enfoque que suele irrita a los estadounidenses y a buena parte de Occidente.

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