Gabriel Gaspar: “¿Alguien cree que la pretensión marítima de Bolivia va a cesar después del fallo?”

El embajador en misión especial para la demanda de Bolivia ante La Haya afirma que el juicio no pondrá fin al tema en La Paz.


El 10 de marzo, antes de que se haga efectiva su renuncia como embajador en misión especial para la demanda de Bolivia ante La Haya, Gabriel Gaspar presentará al canciller Heraldo Muñoz un informe político estratégico respecto del litigio que enfrenta a bolivianos y chilenos. Su conclusión es clara, el juicio ante la Corte Internacional no pondrá fin a la pretensión de La Paz por una salida al mar y debemos prepararnos para eso.

Chile apuesta a obtener un triunfo en la corte de La Haya que ponga fin al largo conflicto con Bolivia por el tema de la salida al mar. ¿cree que eso es posible?

El problema con Bolivia no es jurídico. Los juicios son la consecuencia del problema y el problema en este caso es que hay un Estado que nos exige una cesión territorial como cosa previa para tener relaciones. Puesto así, es muy difícil tener relaciones diplomáticas normales con un Estado que nos pida tal cosa. La demanda interpuesta en la Corte Internacional de La Haya es uno de los caminos que ha seguido Bolivia para conseguir su objetivo. Bolivia tiene en su Constitución Política la obligación irrenunciable de lograr una salida soberana al mar.

Si el fallo de La Haya, que se debiera conocer a fines de este año, es adverso a la pretensión boliviana, no será entonces el fin del conflicto, ¿el gobierno de La Paz buscará otros caminos?
Exactamente, el tema del mar va a seguir presente, de eso nadie debiera tener dudas. En estos momentos el conflicto tiene una faceta jurídica y en eso Chile está haciendo un buen trabajo con sus equipos. Pero ¿alguien de verdad cree que la pretensión marítima boliviana va a cesar después del fallo, cualquiera sea su resultado? ¿Alguien puede asegurar eso? El tema seguirá ahí, incluso si Evo Morales no continúa en la Presidencia de Bolivia, podrán cambiar los énfasis, pero no el tema de fondo. Por eso, Chile debe mirar las cosas con la amplitud que implica el desafío y no sólo desde una perspectiva jurídica. Chile siempre se ha situado desde una posición de que el respeto al derecho es una forma esencial para la convivencia pacífica entre las naciones. Chile respeta los tratados y los hace respetar también. Esa visión de Estado, en que se usa el potencial nacional en su conjunto, es la que debe guiar el trabajo de nuestra diplomacia. Las veces que no hemos tenido visiones plenamente estatales y les hemos dado énfasis a otros aspectos, como fue la doctrina de las cuerdas separadas durante el litigio con Perú, y se les dio espacio a otras cosas, como la faceta económica, hemos tenido malos resultados. Creo que no hemos sacado las lecciones de eso.

¿Con Bolivia se ha trabajado con una mirada política y estratégica amplia o sólo ha sido una respuesta jurídica?
Hemos tenido distintas etapas. No hay dudas de que el hecho de que Bolivia presentara la demanda ante La Haya contaminó toda la agenda. Cuando se les hizo presente a los bolivianos que eso iba a ocurrir, la respuesta que teníamos es por qué podía pasar eso, nos decían que a los chilenos no les molesta que los demanden, miren cómo está la relación con Perú, hasta condecoramos a Alan García, el presidente que nos demandó. Esas fueron malas señales. Con Bolivia se debió reaccionar de otra forma, más aún cuando junto con su demanda iniciaron una fuerte ofensiva comunicacional a nivel internacional. Esa ofensiva pudo tener algunos réditos comunicacionales y sociales de corto plazo, pero no ayudó a avanzar en una solución real del problema. Tal como está planteado ahora, el problema por Bolivia no tiene salida. Ninguna autoridad chilena puede ceder territorio y nadie puede exigirle a Chile que ceda territorio. Desgracia-damente, la relación con Bolivia se deterioró, hemos pasado momentos muy difíciles.

Y ¿que es lo que se debiera hacer el día después del fallo?
Hay que ver este tema como un tema de largo plazo. En política exterior, Chile ha tenido políticas de largo plazo, independientes de los gobiernos de turno, pongo sólo un ejemplo: cuando recuperamos la democracia se puso el objetivo de insertar a Chile en el mundo. Y se hizo, a lo largo de varios gobiernos. Tenemos que evaluar las lecciones aprendidas y dar una respuesta nacional. Chile tiene su territorio válidamente delimitado por tratados y sobre esa base nos entendemos con el resto. Chile tiene toda la disposición de conversar, pero eso es algo que siempre ha tenido, por lo tanto, si esto se trata de conversar, hemos perdido cuatro o cinco años, dejando que la relación se deteriorara, sólo para volver al punto del principio.

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