La formación en tiempos de crisis

Las escuelas de Carabineros tendrán -por iniciativa del nuevo general director, Hermes Soto- un nuevo ramo de transparencia. Quienes han pasado por las aulas de la institución revelan cuáles son los pasos para ser uniformado y la manera en que la crisis por el megafraude ha afectado a los nuevos postulantes.


“La verdad es que yo quería estudiar, pero los recursos que tenían en mi familia no eran los suficientes. Veía a vecinos que eran carabineros y pensaba que eran personas que tenían un poco más que los demás. Que tenían un poco más que mi familia. No entré por vocación, sino para encontrar una alternativa para una vida estable”, admite Carlos, oficial de Carabineros que pidió mantener su verdadero nombre en reserva y que egresó de la Escuela de Oficiales el año 2010.
El uniformado cuenta que la experiencia de formación fue dura desde el inicio. En esa generación entraron 150 jóvenes, pero al final del primer día, 25 decidieron renunciar, sorprendidos por la exigencia. Otros más abandonaron al primer mes.

Aunque no existe ningún rito de iniciación, la tradición dentro de las escuelas consiste en realizar duras pruebas físicas a los postulantes durante los primeros meses para medir su resistencia y su verdadero deseo de pertenecer a la institución. De esa manera, se va filtrando naturalmente a los aspirantes. “Los primeros días te levantaban a las tres de la mañana y te hacían dar vueltas al estadio. Te decían: ‘Da una vuelta entera con el colchón al hombro’. Yo nunca me imaginé que me iban a sacar a correr o que tenía que hacer punta y codo. Hay gente que piensa que va solo a estudiar y terminan renunciando”, dice Carlos.

Andrés -quien también pidió mantener en reserva su identidad- lleva 30 años como carabinero y su experiencia al entrar a la escuela fue similar: “A mí me tocó la instrucción en Punta Arenas. No había mechoneo, pero te hacían bromas. Nosotros estábamos al lado de un río, nos levantaban en la noche y nos iban a tirar al río”, recuerda.

El sentido de esta tradición es fortalecer la vocación que, según sus formadores, debe tener cada carabinero en servicio.

“Con el proceso de formación te van despertando la vocación. Te enseñan que tienes que ser honrado, respetuoso y que debes atender bien a la gente. Yo no entré por vocación, pero aprendí eso adentro”, señala Andrés.

De todas maneras, desde la institución señalan que las cifras de alumnos que abandonan la carrera es baja y que la mayoría lo hace por las malas notas. Carabineros, además, reconoce que las condiciones son duras, pero eso es parte de la preparación para una profesión que es distinta a cualquier otra.

“Esta es una carrera con un complejo sistema de selección y con una alta carga vocacional, espíritu de servicio público y entrega, que se refuerza en este proceso educacional integral (…). Acá no formamos para trabajar de carabineros. Acá formamos para ser carabineros y eso es una diferencia”, recalcan.
A las escuelas entran, en su mayoría, dos tipos de postulantes. Una parte de los jóvenes son hijos, sobrinos o nietos de otros carabineros o integrantes de las Fuerzas Armadas. El segundo grupo lo conforman personas que vienen de familias con pocos recursos y que ven en la institución una alternativa para estudiar una carrera que no tiene costos económicos y de la que pueden ascender rápidamente para lograr cierta estabilidad para el futuro.

Carabineros en las aulas

—¡Buenos días, profesora! Le informamos que hoy asistieron 20 de 23 aspirantes. Dos se encuentran enfermos, al restante se le concedió permiso para rendir un examen.

Con diálogos de ese tipo se inician las clases todos los días en la Escuela de Formaciónde Carabineros. Adiferencia de lo que ocurre en clases universitarias, acá el protoloco y el respeto a las personas con mayor grado es muy importante. Por lo mismo, a los profesores se les trata con reverencia y se les debe informar la cantidad de alumnos en la sala, así como la situación de los ausentes. Esta es una subcultura institucional, aprendida desde el primer día.

Pese a eso, según cuenta un profesor que lleva años haciendo clases a los nuevos postulantes, los jóvenes se dan espacio para las bromas entre ellos. Los castigos, cuando es una falta leve, son de exigencia física. Por lo general, correr por las dependencias de la escuela o no salir del internado durante los fines de semana.

Las clases empiezan a las 8 de la mañana y hay recreos de 10 minutos al finalizar cada ramo. El almuerzo es a las 13 horas y luego se retoman las clases hasta las 18.00.Todas las escuelas de formación de Carabineros son internados, donde los postulantes duermen de lunes a viernes.

Para postular se exige haber cursado cuarto medio, haber dado la PSU, pasar un test psicológico, un examen de conocimientos en historia y lenguaje y entrevistarse con un coronel. Los hombres deben medir mínimo 1,68 metros, mientras que las mujeres deben superar los 1,60 metros de altura. No hay indicaciones respecto del peso. Los tatuajes están permitidos, pero siempre ocultos bajo el uniforme.
El total de las clases se extiende durante 10 meses. Por año, egresan dos generaciones de nuevos oficiales.

En Carabineros señalan que la malla curricular siempre está en estudio y abierta a modificaciones. De hecho, hay iniciativas para aumentar el período de formación, para fortalecer sus resultados. “Se está estudiando y así se representó en el Congreso Nacional, que en la Escuela de Formación de Carabineros los alumnos estudien durante dos años”, dicen desde la institución.

En clases, y con el correr de los meses, los jóvenes van aprendiendo los códigos propios de la institución. En los ramos que comprende el área de Desarrollo Personal, Expresión y Desarrollo Motor se enseña a los jóvenes cómo se deben dirigir a sus superiores y a los civiles. Según cuenta un exalumno, a las mujeres se les trata siempre de “dama”, “señorita” o “señora”, mientras que los hombres son “señores” o “caballeros”. Por formación, un carabinero nunca debe tutear a las personas mientras se encuentra de servicio. También se enseña sobre cómo se debe doblar de manera correcta la bandera de Chile.

En general, la mayoría de los profesores son uniformados en servicio, sobre todo para los ramos que están dedicados a los procedimientos y situaciones que luego enfrentarán al egresar.

El resto de los profesores son civiles, en su mayoría abogados, pero también hay psicólogos y expertos en comunicación. Hay algunos ramos que hasta hace algunos años solo eran dictados por carabineros, pero que ahora, por instrucción oficial, deben ser impartidos únicamente por civiles.

Los ramos teóricos más importantes son los de Derecho Procesal Penal y Ética. Ahí, los postulantes son puestos a prueba frente a escenarios en los que debían actuar de manera eficiente y se aborda en profundidad el tema de las leyes.

Algunos exalumnos son críticos con la formación que recibieron, sobre todo a la hora de poner en práctica los conocimientos adquiridos. Según ellos, los estudiantes dependen demasiado de la experiencia del oficial que deben acompañar en sus pasantías: si el carabinero que está de turno lo hace mal, ellos cometerán los mismos errores, sin una evaluación certera. Esto parece ocurrir de manera recurrente.

“No sé si salí muy conforme. Siento que faltó más tiempo para haber salido más preparado a la calle. No por la enseñanza, al contrario. Pero sí más tiempo de preparación”, reconoce Jorge, quien egresó de la Escuela de Formación de Carabineros a finales del año pasado.

Según sus palabras, como estudiante debió destinar mucho tiempo en hacer aseo y en la “instrucción a pie”.

“En su mayoría se veía cómo expresarte, cómo desenvolverte fuera y los códigos de ética”, cuenta Carlos, quien dice tener una mejor evaluación de la formación recibida.

Las nuevos ramos

La crisis institucional tras el megafraude en el Alto Mando y las revelaciones de la Operación Huracán han empezado a impactar de distintas formas en las escuelas de oficiales.

Por ejemplo el año pasado fue presentada una actualización del Manual de Doctrina y Código de Ética para todos los nuevos postulantes.

Según datos obtenidos a través de Transparencia, el número de postulaciones de 2017 bajó un 9,5% respecto de las personas que quisieron entrar durante 2016. En total, 1.719 jóvenes optaron por la institución después del megafraude, siendo el número de aspirantes más bajo desde el 2011. De esos, 191 fueron seleccionados para entrar a las escuelas de formación este año. De todas maneras, en Carabineros advierten que esta baja se puede explicar por diversos factores. Uno de ellos es la crisis institucional, pero también dicen que la gratuidad en la educación universitaria pudo haber afectado. Antes, la única opción de obtener estudios académicos era ingresar a Carabineros. Por primera vez, hay más opciones y eso también se debe considerar.

En su primera semana como nuevo general director de Carabineros, HermesSoto se reunió con el presidente del Consejo para la Transparencia (CPLT), Marcelo Drago, para presentarse y empezar a delinear un acuerdo inédito de colaboración entre ambas instituciones. Anteriormente, el consejo había enviado un oficio a Bruno Villalobos para recomendar algunos cambios en la institución, pero nunca habían tenido algún tipo de respuesta. De inmediato, el nuevo general director empezó a demostrar un nuevo estilo de manejo en este tipo de temas.

“Le hemos pedido al presidente que nos ayude respecto de estas materias para mejorar nuestro trabajo y para, en el futuro, orientar a nuestro mando institucional para que nunca más volvamos a cometer los errores que alguna vez cometimos”, dijo el general Soto a la salida de la reunión.

Las tratativas se materializaron el 27 de marzo, con una reunión entre algunos miembros del consejo y 43 generales del Alto Mando. Ahí se habló sobre la necesidad de implementar un ramo de transparencia y probidad en la malla curricular de las escuelas de Carabineros.

El cambio sería similar al vivido después del gobierno militar, cuando la formación de uniformados empezó a incluir en su malla curricular ramos sobre derechos humanos.

La idea sigue en estudio y han sido varias las reuniones entre el CPLT y Carabineros durante los últimos días. Aún no se conoce la fecha de inicio del proyecto, pero de a poco han llegado las primeras conclusiones: las clases serían dictadas por un abogado del consejo en todos los niveles de formación.
Además, el general Hermes Soto pidió al consejo asesoría para los oficiales aspirantes al Alto Mando, lo que se materializaría durante el segundo semestre.

Ninguna de las otras escuelas pertenecientes a las Fuerzas Armadas ha incluido ramos sobre probidad, por lo que el acuerdo sería histórico.

“Nosotros creemos que es una señal positiva del nuevo Alto Mando de Carabineros(…); lo importante es que incorpore la transparencia dentro de los valores institucionales”, dice Marcelo Drago, presidente del Consejo para la Transparencia.

Según cuentan en Carabineros, algunos ex generales directores han ido de manera voluntaria a las escuelas a hacer clases o dictar charlas a los alumnos. Sin embargo, no está claro qué va a pasar tras el último cambio de mando. “El general Villalobos no está considerado, ni él ha manifestado su interés de participar en alguna actividad de este tipo”, reconocen en la institución.

De todas maneras, en las salas ya se conversa largamente sobre los casos que han afectado la imagen de Carabineros.

Los espacios de discusión se generan, sobre todo, en las clases de Derecho Procesal Penal y las de comunicación. Ahí, los alumnos hablan sobre sus inquietudes y sus pensamientos respecto de los temas que han afectado a la institución.

“Lo comentan todos, los carabineros que están trabajando y los alumnos (…). Es un tema para toda la institución, pero el tema les da pena. Les da pena ver lo que piensa la gente de Carabineros. Para ellos, son todos mal mirados”, cuenta un profesor que desde hace años trabaja en la Escuela de Carabineros.

“Entré pensando que Carabineros era lo mas top que había. Que no había nadie más honrado que un carabinero; durante los años me convencí de eso. Estos últimos años han salido a la luz cosas que uno dice, chuta, esto no lo vi”, reconoce Carlos con cierta tristeza.

“Las charlas se enfocan en darnos ánimos para seguir adelante, que nosotros somos la nueva generación y que podemos cambiar las cosas, no todos somos iguales”, dice, con convicción, Jorge .

Para los más viejos, lo más doloroso de todo es el enriquecimiento ilegal de algunos miembros del Alto Mando. “Lo primero que me enseñaron en la escuela es que a Carabineros no se entra para hacernos millonarios. Es simplemente para hacer una familia y vivir tranquilo. Eso me molesta de todo lo que ha pasado”, dice Andrés, uniformado con 30 años de servicio.

Al parecer, las nuevas generaciones de Carabineros en formación tendrán que convivir con los resabios de una crisis que ha impactado en todos los niveles de la institución. Incluso a sus nuevos integrantes.

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