La soledad del “profesor” Álex Smith

En una reservada reunión, peritos del Labocar imputados en las causas por manipulación de evidencias le exigieron al creador de “Antorcha” una prueba. La aplicación no funcionó y eso desató el primer quiebre al interior de la policía desde que estalló Huracán.


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Álex Smith Leay -creador del software “Antorcha”, que según ha sostenido intercepta chats de la aplicación de mensajería Whats-App- miró a los peritos del Laboratorio de Criminalística (Labocar) de Carabineros e intentó dar explicaciones acerca de por qué falló la prueba y no pudo demostrar a los oficiales cómo funcionaba el router “Tubicación.cl”. El semblante en el rostro de los policías cambió.

El “profesor”, como llamaban a Smith hasta hacía algunos días al interior de Carabineros, había acudido el domingo 18 a una reservada cita que se convocó en un hotel de Temuco. El propósito: mostrar el funcionamiento de “Tubicación.cl”. Al día siguiente, Smith, junto al funcionario del Labocar de Temuco, el cabo Manuel Riquelme, se convertirían en los primeros formalizados en una causa penal que se originó en Mariquina, luego de que el Ministerio Público denunciara una eventual manipulación de pruebas en la Operación Hura-cán, en La Araucanía.

Ambos fueron los protagonistas de la primera imputación realizada por el fiscal regional de Los Ríos, Juan Agustín Meléndez, en uno de los casos que mantiene enfrentados -de manera inédita- a fiscales y la policía uniformada.

Tras la fallida demostración de Smith, el jefe del Labocar de Temuco, mayor Nelson Esperguel, junto a sus subalternos Riquelme y el sargento primero Marvin Marín supieron que luego de eso no habría un punto de retorno. No podían seguir creyendo en el trabajo del civil que conocieron en 2017, cuando empezó a trabajar en la Unidad de Inteligencia Operativa Especial (UIOE). En la cita estuvo presente la abogada Marisa Navarrete, quien, hasta ese minuto, representaría legalmente a todos los presentes. Sin embargo, esa situación se revertiría 48 horas después.

Presentes en la reunión confirman el encuentro, pero sostienen que Smith no tuvo el tiempo suficiente para desarrollar la aplicación y demostrar que funcionaba.

Al interior de Carabineros se hace una distinción entre el trabajo de los oficiales de la UIOE, unidad supraterritorial creada especialmente para el trabajo en causas de violencia rural, y la labor de los peritos de Labocar. La primera depende de la Dirección de Inteligencia que, a su vez, rinde cuentas directas al general inspector Gonzalo Blu, y la otra, es un laboratorio de carácter técnico y no operativo, cuya dependencia está radicada en la Dirección de Inves-tigación Criminal.

Cuando Smith no pudo operar “Tubicación.cl”, el router con el que supuestamente había logrado capturar el número de celular de un comunero a quien un informe de Inteligencia posicionaba en un ataque incendiario en San José de la Mariquina el 28 de agosto del año pasado, se produjo el primer quiebre al interior de Carabineros desde que estalló la presunta manipulación de evidencia de Huracán. La fractura, dicen en la institución, mantiene una tensión entre Labocar e Inteligencia en la IX Región.

Smith y Riquelme fueron formalizados el lunes 19 por obstrucción de la investigación y falsificación de instrumento público. Quedaron sujetos a la cautelar de firma semanal y prohibición de salir del país. Un día después de esa audiencia, funcionarios del Labocar declararon ante el fiscal Meléndez, uno de ellos incluso renunciando a su derecho a defensa y a guardar silencio. “Me siento dolido y utilizado por Smith y por personal de la UIOE de Temuco”, habría dicho al Ministerio Público uno de los funcionarios de Labocar, para luego explicar que fue obligado por uno de los oficiales de la UIOE a firmar los informes de la pericia realizada en San José de la Mariquina, pero que nunca vio cómo funcionaba la aplicación “Tubicación.cl”.

Los oficiales de Labocar fueron requeridos en ese caso para acudir al sitio del suceso, conectarse al router de la empresa Sotraser-lugar desde donde se quemaron 29 camiones- y desde ahí “extraer” los números telefónicos que se desplegaran en el notebook de la UIOE, como supuestamente operaba la aplicación del “profesor”.

El fiscal Meléndez ya contaría, dicen conocedores del caso que es indagado con la PDI, con varias versiones que dan cuenta de que Riquelme transcribió resultados de un programa que nunca vio cómo funcionaba y que los resultados habrían sido dictados por el capitán Leonardo Osses, de la UIOE.

Con esos testimonios allegados a la causa, posterior a la formalización en Mariquina, la abogada Navarrete debió abandonar las defensas de los peritos que ya se habían desmarcado de su estrategia de defensa, apuntando a que de existir una manipulación de evidencia, esta se habría realizado en el trabajo de la UIOE y no en el Labocar.

En un escrito ingresado el miércoles 21, la defensora renunció al patrocinio presentado por Marvin Marín, Marcos Sanhueza -otro perito que habría extraído información de los celulares de los comuneros imputados en Opera-ción Huracán-, el formalizado Manuel Riquelme y Álex Smith. ¿El motivo?: “Atendida la existencia de una eventual incompatibilidad de defensa”, explicó en el documento la profesional.

Quienes conocen de las pesquisas de Meléndez no se vieron sorprendidos por la decisión respecto de los peritos, pero sí respecto de Smith, quien quedó en medio de versiones de los oficiales de Labocar y sus compañeros de la UIOE. La defensa de Riquelme del Labocar la tomó esta semana la Defensoría Penal Pública de Los Ríos, mientras que Smith fichó a un conocido abogado de la zona, el penalista Gaspar Calderón.

“Álex se siente un poco abandonado, pero yo le digo que no se sienta así, que esto le da mayores posibilidades de defenderse y que así es Carabineros”, explica el abogado a Reportajes. Calderón vivió una situación similar por el asesinato del joven mapuche Matías Catrileo: “En ese caso, al principio el cabo Walter Ramírez (condenado) tuvo un defensor puesto por Carabineros, y luego tuve que ingresar yo, así actúa la institución”.

Coincide con su colega Navarrete que ya había una eventual incompatibilidad. “Él es un civil que sólo asesoró, y de ahora en adelante va a comenzar a aportar y a navegar con colores propios, le duela a quien le duela. Ahí vamos a ir viendo, si eso implica hablar, vamos a hablar; si eso significa pelear, vamos a pelear”, enfatizó el defensor.

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