Piñera y su gabinete puertas adentro: Los secretos de Quillota

Foto: @presidencia_cl

La conclusión del encuentro en Quillota fue dura: el 2019 será más complicado que el año que termina. A pesar de ello, la cita dio espacio para bromas y momentos de distensión.


"Winter is coming"("Viene el invierno"). Apenas el cientista político Roberto Izikson pronunció la clásica frase de la serie de televisión Game of Thrones para referirse al complejo período que se avecina el 2019, el Presidente Sebastián Piñera se puso su chaqueta y desató risas en medio del duro pronóstico.

La exposición del gerente de Asuntos Públicos de Cadem -invitado especial al cónclave oficialista- marcó el tono del encuentro que el viernes 7 y sábado 8 tuvo el Mandatario con sus 23 ministros y 36 subsecretarios en el Regimiento Blindado de Caballería, en Quillota. Fue la primera reunión ampliada de Piñera y su gabinete para realizar un balance de la gestión del 2018 y proyectar el próximo año.

Además de Izikson, el analista político Max Colodro -ambos convocados por el jefe del Segundo Piso, Cristián Larroulet- fueron los encargados de analizar los 10 meses de mandato. Y sus presentaciones golpearon con dureza a los asistentes, incluido el Mandatario, en especial al coincidir que el 2019 será más complejo en términos de imagen y aprobación.

Aunque Colodro señaló que el 2018 fue un buen año para el Ejecutivo -en particular en comparación al respaldo y popularidad de otros gobernantes en Latinoamérica-, fue Izikson quien puso la nota de mayor tensión al indicar que el debut de 2018 de la actual administración fue "el peor primer año de un gobierno desde el retorno a la democracia".

El gerente de Cadem, además, enfatizó en que el gobierno no fue capaz de cumplir con su promesa de "tiempos mejores" y que falló en resolver dos de las expectativas más ansiadas: mejorar la economía y la seguridad del país. A ello sumó la pérdida en el último mes del "control de la agenda" tras la muerte del comunero mapuche Camilo Catrillanca.

Tras el diagnóstico, el análisis continuó solo con la presencia de las autoridades.

Nuevos viceministros

La jornada de Quillota comenzó con una inédita imposición a los asistentes, que incluyó a ministros, subsecretarios y principales asesores de gobierno: al ingresar al salón de conferencias del recinto todos debían dejar su celular en un canasto. La premisa era "evitar distracciones".

Ya al instalarse en sus respectivos lugares advirtieron que en cada asiento había un block de apuntes marca Colón, una regla y tres lápices Bic de color azul, rojo y negro, cinco implementos que ya son reconocidos como la marca personal del Presidente a la hora de participar en una reunión de trabajo.

Fue el mismo Piñera quien inauguró la jornada y quien -en poco más de 15 minutos- abordó la situación económica del país y llamó a sus ministros y subsecretarios a cumplir con una gestión "impecable". En su presentación -además- aprovechó de adelantar a los subsecretarios que próximamente se enviaría al Congreso un proyecto de ley que les entregará nuevas facultades y que los denominará como "viceministros".

El anuncio dio pie a bromas y cada vez que un ministro nombraba a su subsecretario, al iniciar su presentación, varios de los presentes le recordaban que ahora se llamaban "viceministros".

El Presidente también dio paso al humor, especialmente cuando se refirió a las carteras mejor evaluadas. Distinción que constantemente era otorgada a la ministra de Transportes, Gloria Hutt, quien, según los presentes, fue la "más felicitada" de la jornada.

-"¿Ustedes saben por qué la ministra Hutt es tan popular y la gente la quiere mucho?", preguntó Piñera. "Por esto", agregó, y mostró un video en que se muestra a la secretaria de Estado saludando con el gesto del jugador de fútbol Marcelo Salas.

La ministra Hutt no quiso decepcionar y al terminar su presentación emuló la postura del reconocido jugador.

Larroulet ofició de maestro de ceremonias de la cita y cada vez que hacía la presentación de un ministro, recordaba que tenían 10 minutos para realizar su exposición -a excepción del comité político, que tenía un cuarto de hora-, sin embargo, quienes participaron del evento reconocen que nadie respetó la normativa y varios se pasaron más de la cuenta, como el ministro de Justicia, Hernán Larraín.

Las propias autoridades, además, comentaron entre ellas quiénes realizaron las mejores presentaciones, en las que debían enumerar los desafíos de su cartera para el 2019. Entre quienes sacaron más aplausos estuvieron el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, y su par de Economía, José Ramón Valente, quien rompió el protocolo y portó un micrófono inalámbrico para poder desplazarse mientras exponía. El canciller Roberto Ampuero, en tanto, fue calificado por varios como "el más nervioso". La última en presentar su cartera fue la ministra del Deporte, Pauline Kantor, quien antes de iniciar su exposición pidió un aplauso por todo el tiempo que tuvo que esperar.

El ambiente de camaradería, dicen quienes participaron del encuentro, se dio también en el asado que compartieron la noche del viernes y en el almuerzo del sábado.

Las autoridades, además, estuvieron obligadas a compartir habitaciones. Mientras el Presidente y los ministros del comité político alojaron en el propio regimiento, los ministros sectoriales compartieron -de a cuatro- las cabañas que había en el recinto. El ministro Gonzalo Blumel, sin embargo, no durmió en el lugar, para participar de la celebración de cumpleaños de su esposa, y la ministra de la Segegob, Cecilia Pérez, optó por alojar afuera del regimiento.

Los subsecretarios, en tanto, fueron trasladados en bus hasta el Hotel Open. En la misma recepción las autoridades se enteraban del número de habitación que se les había asignado y el nombre de la autoridad con quien compartirían pieza. Solo el subsecretario de la Segpres, Claudio Alvarado, optó por pasar la noche en su departamento de Viña del Mar.

La noche tuvo sus inconvenientes y varios subsecretarios no podían dejar de comentar el ruido que les impidió dormir, pues en el hotel se celebró un matrimonio, por lo que varios tenían cara de sueño el sábado 15 al empezar la jornada.

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