Alessia Injoque: Ser

En medio del ambiente de empoderamiento femenino, la abogada Paula Vial puso la idea en Twitter: que algún medio dedicara toda su edición sólo a columnas de mujeres. En Tendencias lo hicimos y 43 mujeres escribieron para esta edición especial.


Ser mujer siempre es un desafío y cada historia merece ser escuchada, pero no puedo dejar de reconocer que mi historia es atípica. Las cosas a veces han sido duras, pero prefiero pensar que tengo suerte porque he recorrido caminos que normalmente requieren dos vidas para caminarse y aprender en el trayecto.

Hoy soy reconocida como mujer, pero no siempre fue así. A mis 35 años tenía todo lo que podría querer un hombre en mi posición: una carrera exitosa, bienestar económico, una esposa a la que amo y muchos amigos; pero ya no podía vivir negándome a mí misma y me decidí a arriesgarlo todo para darle vida a esa mujer que siempre llevé dentro y que se mantuvo oculta por miedo al rechazo.

No sé bien con qué sueñan las niñas mientras crecen ni qué objetivos se proponen en la vida, mientras crecía recuerdo que tenía una única meta y sueño: ser libre, ser yo misma y –sin saber todavía mi nombre– ser Alessia. Entre negación, miedo y reafirmación esa fue la lucha de mi vida, nunca pensé en qué haría cuando lo logre, sólo quería llegar a vivirlo y cuando llegó el día fue increíble, no pude soñar nada mejor.

¿Qué es lo que me define como mujer? Es difícil describirlo, imposible razonarlo, sólo puedo sentirlo y siento pertenencia, siendo mujer me siento en casa y soy feliz, cada vez que me veo al espejo me veo a mí, me puedo expresar con mayor libertad, confianza y quienes me ven lo sienten también.

Se discute mucho sobre los roles que juegan la naturaleza y la cultura en construir nuestras personalidades, formar nuestras identidades y forjar nuestros destinos. Tengo que reconocer que la naturaleza juega un rol, por algo soy mujer a pesar de toda la presión social para que me identificara y viviera como hombre, pero sería imposible negar el enorme rol que juegan la sociedad y la cultura que me llevaron a vivir 35 años negando quien soy.

Con lo que he vivido no podría identificarme más con la ola feminista, un movimiento que viene a decirnos que no nos debemos conformar con lo que nos manda esta cultura, sino que debemos cuestionarla y cambiarla; y mientras digo esto no sólo siento felicidad de ser mujer, también orgullo de sumarme a las que lucharon y luchan para cambiar la sociedad por una más justa, derribar barreras y que podamos ser la mejor versión de nosotras mismas.

¡Estamos en un gran momento!

*Ingeniera industrial, transgénero

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