Andrea Repetto: Economía, profesión de hombres

En medio del ambiente de empoderamiento femenino, la abogada Paula Vial puso la idea en Twitter: que algún medio dedicara toda su edición sólo a columnas de mujeres. En Tendencias lo hicimos y 43 mujeres escribieron para esta edición especial.


¿Cuántas mujeres han ocupado el Ministerio de Hacienda en la historia de Chile? Ninguna. ¿Cuántas han sido ministras de Economía? Sólo una entre las más de 80 personas que han ocupado el cargo desde que se creó. Una mirada al Consejo del Banco Central y a los cargos más altos en las agencias económicas de regulación y supervisión confirman esta evidencia: los altos puestos en economía son ocupados principalmente por hombres.

Este fenómeno es sólo un ejemplo más de algo que ya conocemos bien: la baja representatividad de las mujeres en cargos de poder. Cambiar esta realidad depende en gran medida de la voluntad política. Un ejemplo revelador son los directorios de las empresas públicas: en marzo de 2014, apenas un 5% de estos puestos de directores eran ocupados por mujeres. A febrero del 2018, la fracción superaba el 40%. Era cosa de querer.

Sin embargo, el fenómeno también tiene que ver con el proceso formativo en economía. Si uno indaga en las etapas iniciales de la formación profesional en el área, se encuentra con que las escuelas de economía gradúan a una proporción muy baja de mujeres en el pregrado, proporción que se va a reduciendo en la medida en que se pasa a grados superiores (magíster y doctorado).

Hay diversos factores que pueden estar detrás de aquello. Por un lado, el análisis económico requiere de manejo de las matemáticas, un área que las mujeres tienden a rehuir, no por falta de habilidades, sino más bien debido a estereotipos de género. Es ilustrativo que casi un 70% de las adolescentes chilenas reporten “ser malas para las matemáticas” de acuerdo al informe de la prueba PISA 2012 de la OECD. Sin la confianza suficiente en las propias capacidades, es difícil esperar que las mujeres se matriculen en carreras del área.

Por otro lado, hay muy pocas académicas en las escuelas que puedan servir de modelo para las alumnas (en torno al 15% en las facultades más importantes en Chile). Asimismo, los énfasis en el pensamiento económico -la competencia y la optimización del comportamiento- parecen provenir de modelos con un tinte masculino. ¿Qué más simbólico que al trabajo doméstico se le llame “ocio” en los modelos económicos?

La economía es profesión de hombres, pero no tiene por qué serlo. La Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile ha realizado un esfuerzo deliberado para atraer a más mujeres a la carrera y ha elevado de manera importante la proporción de mujeres en su pregrado. Si ingeniería puede, economía también.

* Economista y académica Universidad Adolfo Ibáñez

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