Así es el avión más grande del mundo

El avión durante su última prueba en la pista, el fin de semana pasado.

Con una envergadura de 118 metros, el Stratolaunch permite hacer lanzamientos de satélites y naves al espacio desde el aire, aminorando costos, tiempo y riesgos.

Actualmente, la única forma de enviar satélites al espacio es a través de cohetes lanzados desde la superficie terrestre, pero un nuevo proyecto del cofundador de Microsoft, Paul Allen, busca cambiar esta dinámica.

Para ello está construyendo un avión bautizado Stratolaunch, que funciona como un avión convencional, pero en el que se carga un cohete que, a su vez, contiene un satélite o una nave espacial, los que son lanzados desde el aire (ver infografía).

La aeronave tuvo el fin de semana pasado su primera prueba sobre tierra (recorrió la pista en modo “taxi”), y su primer despegue está previsto para 2019. Para ello, necesita una pista de 3.650 metros de longitud, similar a la que poseen los grandes aeropuertos comerciales, como el de Santiago.

“El avión despega con un cohete y cuando alcanza una cierta altura, lo lanza y así logra una velocidad inicial importante y está más cerca del espacio. Lo importante aquí no es la cercanía, sino sacarlo de una atmósfera más densa. Así, se hace el lanzamiento desde un lugar más óptimo para poder llegar a la órbita deseada”, explica el ingeniero aeroespacial Klaus von Storch.

Esto generaría una gran reducción de costos, ya que los lanzamientos podrán ser más precisos y se podrán evitar riesgos, como los fenómenos meteorológicos o el tráfico aéreo. El Stratolaunch posiciona al cohete en el área menos riesgosa de la atmósfera.

El principal problema hoy son los lugares de lanzamiento fijos, que tienen distintas características y el destino del objeto depende de la ubicación desde donde se lance, explica Von Storch. “En cambio, el avión, al ubicarse en un lugar no habitado, resulta más fácil de posicionar y se puede acceder a órbitas de forma más directa”.

Otra de las ventajas que destaca el Stratolaunch es que la plataforma de lanzamiento, es decir, el avión, es reutilizable y reducirá los tiempos de espera entre la construcción del satélite y la oportunidad precisa para enviarlo al espacio. Para hacerse una idea, la Tierra gira alrededor del Sol a 107 mil kilómetros por hora y el cohete debe apuntar en la misma dirección en la que se dirige la Tierra para ser lanzado con un fuerte empuje. Entonces, se debe calcular cuál es la mejor época del año para realizar el lanzamiento.

Naves espaciales

¿Podría este avión cargar un cohete con destino a otro planeta? Depende de la masa que se quiera trasladar, dice Von Storch. “Probablemente no puedas llevar seres humanos a Marte con un lanzamiento de este tipo, ya que necesitarías mayor cantidad de combustible, por ser un lugar muy lejano y, por ende, deberás reducir el tamaño de la carga”.

El ingeniero agrega que el foco inicial del Stratolaunch es que se utilice para lo que es más necesario en este minuto, que es para transportar satélites específicos que se usan más comercialmente. “Por ejemplo, usamos esta tecnología para cosas tan sencillas como el Uber, que funciona con información satelital. Todo lo que tiene GPS, es gracias a esto. En el área de las comunicaciones, que podamos ver un partido de fútbol que se desarrollará en Rusia. O que se pueda precisar aún más la meteorología depende de la tecnología satelital. Todo lo que estás ocupando es gracias a esto que para muchos es invisible”.

El Stratolaunch comenzó a construirse en 2011 y sus primeras pruebas fueron en diciembre de 2017 y el fin de semana pasado, alcanzando una velocidad de 74 km/h en tierra durante esta última prueba.

Alex Moji, vocero de la compañía, comentó al sitio Space News que “el objetivo principal de la actividad era evaluar las actualizaciones realizadas a los sistemas de dirección y de frenado primario. Nos complace informar que se lograron todos los objetivos de esta prueba”.

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