Científico afirma saber qué ocurrió con Amelia Earhart, la aviadora que desapareció hace 81 años

Un estudio reveló que el análisis a restos óseos descubiertos en 1941 no fue del todo correcto, y que con las técnicas actuales se podría haber determinado que efectivamente se trataba de la aviadora.


Hasta hoy las teorías que intentan explicar cuál fue el destino final de Amelia Earhart, la aviadora que desapareció en el Océano Pacífico mientras intentaba dar la vuelta al mundo hace 81 años, son decenas. Desde entonces, algunas expediciones han revelado trozos metálicos y restos en el fondo del mar como pruebas del supuesto paradero de la aviadora, aunque hasta el momento ninguna evidencia ha sido concluyente.

Sin embargo, un estudio científico pretende arrojar nuevas pistas sobre el misterio de la infortunada aviadora -la primera mujer en volar a través del Océano Atlántico- y a su copiloto Fred Noonan,
quienes desaparecieron el 2 de julio de 1937, durante un vuelo desde Papúa Nueva Guinea a la isla Howland.

Richard Jantz, profesor de antropología de la Universidad de Tennessee, sostiene que los huesos descubiertos en la isla de Nikumaroro, en medio del Océano Pacífico en 1940 eran probablemente restos de Earhart. Su investigación contradice un análisis forense de los restos realizado en 1941, que determinó que los huesos pertenecían a un hombre. Los restos óseos, que posteriormente se perdieron, continúan siendo una fuente de debate entre los científicos relacionados al tema.

Una de las teorías afirma que Earhart murió tras aterrizar su avión en la ya mencionada isla de Nikumaroro, lugar donde se encontraron 13 huesos humanos a tres años de la desaparición de la aviadora.

Fue entonces cuando el Dr. David Hoodless, director de la Escuela Central de Medicina en Fiji, se hizo cargo de la investigación forense. Sin embargo, para Richard Jantz, las técnicas de análisis modernas pueden haber arrojado un resultado distinto en lo que tiene relación al género, debido a que en aquél tiempo la osteología forense aún no era una disciplina bien desarrollada.

En su estudio publicado en Forensic Anthropology, Jantz señala que tras analizar los métodos utilizados, quedó claro que eran inadecuados, particularmente en relación a la evaluación sexual de los restos óseos y la altura.

Hoodless utilizó tres criterios en su investigación: la relación entre la circunferencia del fémur y la longitud, el ángulo del fémur y la pelvis, y el ángulo subpúbico, que se forma entre dos huesos de la pelvis y es más amplio en las mujeres que en los hombres.

Jantz señala que el ángulo subpúbico es el más confiable de los criterios de Hoodless, pero incluso eso está sujeto a variaciones considerables, muchas de las cuales fueron poco entendidas en 1941.

El científico también comparó las medidas de Hoodless con los datos de otras 2,776 personas, y también estudió las fotos de Earhart y las medidas de su ropa.

“Este análisis revela que Earhart es más similar a los huesos de Nikumaroro que el 99 por ciento de los individuos en una gran muestra de referencia, lo que apoya firmemente la conclusión que los huesos de Nikumaroro pertenecían a la aviadora”, asegura.

A pesar del escepticismo de Jantz sobre el análisis de los huesos en 1941, científicos modernos han respaldado los resultados de Hoodless. Además, otras versiones apuntan al lugar de descanso de Earhart en las Islas Marshall.

En 2017, la controversia se centró en torno a una fotografía que se promocionó como una pista vital sobre el destino de Earhart, aunque los resultados tampoco fueron concluyentes.

Fuente: Eurekalert , Universidad de Tennessee

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