Crean “Plan Auge” urbano para garantizar la calidad de vida en las ciudades

Personas transitan por el Paseo Bandera en Santiago, durante febrero pasado. Foto: Agencia Uno

Consejo Nacional de Desarrollo Urbano desarrolló 269 indicadores y 26 estándares para vivir en la ciudad. Distancias a plazas y paraderos, y tiempos máximos de traslado, figuran entre los nuevos parámetros que se medirán.

¿Cuál es el tiempo máximo que debe tardar un viaje en hora punta?, ¿a qué distancia debe vivir una persona de una plaza pública?, ¿cuál es el porcentaje máximo de desempleo en una ciudad? Las respuestas a estas preguntas relacionadas con la calidad de vida de la población están repartidas en diversas leyes o simplemente no existen, explica Luis Eduardo Bresciani, presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), organismo que terminó el diseño de 269 indicadores y 26 estándares o garantías urbana con los que se comenzará a medir el impacto de las políticas públicas en la vida de las personas.

Los nuevos estándares establecen, por ejemplo, la aspiración a que la mayor parte de los habitantes de las ciudades demoren menos de 60 minutos de viaje en hora punta, también que toda vivienda cuente con una plaza pública a menos de 400 metros, o que el 100% de las veredas sean de calidad.

Bresciani dice que este sistema de estándares debe llegar a ser como el Plan Auge que existe en salud, ya que fija garantías básicas de calidad de vida. “Si establecemos que los paraderos de transporte público deben estar a menos de 500 metros de cualquier vivienda para darles acceso a las personas, lo que estamos definiendo es una garantía en cualquier ciudad, un derecho”, explica el presidente del CNDU, organismo que integran ministerios sectoriales y representantes del sector privado, el mundo académico y la sociedad civil.

Los indicadores y sus estándares de calidad de vida urbana, que ahora comenzará a ser medidos por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), surgen de la Política Nacional de Desarrollo Urbano de 2014, y fue un encargo presidencial al CNDU para abordar la desigualdad de las ciudades chilenas y se entregó a la Presidenta Michelle Bachelet el viernes pasado.

Bresciani detalla que los estándares son intersectoriales, ya que integran temas de infraestructura, vivienda, transporte, medio ambiente o economía. Un ejemplo es la definición de estándares de empleo a escala de las ciudades y comunas, no solo regionales o nacionales, fijando la meta de tasa de desempleo que no sobrepasen 5%, que la cantidad máxima de residuos no supere un kilo por persona al día, o que el 100% de los proyectos urbanos de alto impacto cuente con un proceso de participación ciudadana temprana y financiada.

El urbanista agrega que muchas políticas públicas hoy se miden por la cantidad y promedios, pero afirma que esos datos no dan cuenta de las desigualdades entre barrios y comunas, ni reflejan las mejoras en la calidad de vida de las personas. “Se requiere una nueva métrica para evaluar el éxito de los gobiernos en las ciudades. No basta con saber cuántas hectáreas de parques hemos construido a nivel regional o nacional, necesitamos saber y garantizar que esos parques reduzcan los déficits de los lugares con más carencias o más desigualdad. Dicho de una manera muy simple, lo que buscamos es garantizar y medir los avances en el acceso equitativo de los chilenos a los bienes públicos que el Estado provee”, plantea Bresciani.

Distancias caminables

Magdalena Vicuña, académica del Instituto de Estudios Urbanos UC, organismo que asesoró al CNDU en el diseño de los indicadores, explica que los parámetros -que se aplicarán en ciudades de más de 50 mil habitantes- se fijaron con normas que ya existen en el mundo, además de las que ya existen a nivel local.

La investigadora señala que los 400 metros que se establecen como distancia máxima de una plaza a una vivienda no es una cifra aleatoria. “Está comprobado que es una distancia que tú te demoras entre 5 a 10 minutos caminando. Si tienes la plaza a 700 metros no vas a ir, y si no puedes ir caminando no vas a ir”, enfatiza.

Lo mismo sucede con un establecimiento de educación inicial, un jardín infantil. Lo deseable, explica Vicuña, es que esté a una distancia en que un niño pequeño pueda caminar cómodamente sin llegar sobreexigido. “Ese estándar de distancia entre 400 y 500 metros es un estándar internacional que ya está consensuado”, plantea.

Otros indicadores, como el agua disponible para consumo de entre 100 y 200 litros al día por persona, se obtuvieron de recomendaciones de la OCDE, y el relacionado con que menos de un 10% de la población viva en zonas de riesgo (inundación, tsunami, aluviones, etc.) proviene de una recomendación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La académica de la UC dice que obviamente se desea que nadie viva en este tipo de áreas, pero se buscó una cifra realista o razonable.

Vicuña coincide con Bresciani en que los promedios no reflejan la realidad y de ahí la necesidad de contar con parámetros precisos. Por ejemplo, las plazas que se fijan en los estándares son plazas públicas con mantención. “En general, las comunas cuentan con espacio para áreas verdes, el problema es que esas áreas no son verdes y no están mantenidas, nadie las ha regado o se han transformado en microbasurales. Como país estamos bien en distancia a áreas verdes, el problema es que estamos muy lejos de que todos los habitantes estén cerca de áreas mantenidas”, asegura la investigadora.

Seguir leyendo