Descubren en un esqueleto de 4.500 años el virus humano más antiguo conocido hasta ahora

Se trata de una cepa de hepatitis B extraída de los restos de un esqueleto de la Edad de Bronce en Alemania. El más antiguo hasta hoy era de hace 450 años.


La hepatitis B, enfermedad que afecta a 300 millones de personas en el mundo y que se estima, es responsable de entre 250 mil y 500 mil muertes al año, ha infectado a los seres humanos desde al menos la Edad de Bronce, según un nuevo estudio publicado en la revista Nature.

Los restos del virus, de 4.500 años de antigüedad y que contradicen hallazgos anteriores que databan al virus más viejo en 450 años, fueron descubiertos al realizar un muestreo de ADN en un esqueleto en una ciudad de Alemania, como parte de un estudio que abarcó 300 esqueletos de Eurasia central y occidental, con edades de entre 200 y 7 mil años.

Los virus no fueron atrapados vivos en los huesos. “Solo para dejarlo en claro, las secuencias de virus que encontramos están muy fragmentadas”, señaló Barbara Mühlemann, autora principal del estudio. No existe “absolutamente ningún peligro”, dijo, de contraer hepatitis antigua tocando un esqueleto.

Los investigadores afirmaron que aunque la técnica para realizar el trabajo existe hace cinco años, eran necesarias pruebas fiables para lograr los resultados. Con ello, es posible detectar la presencia de genomas virales clave en puntos específicos en el tiempo sin otra evidencia física de la existencia de un virus. Anteriormente, la búsqueda comenzaba con el examen de lesiones en restos humanos, como fue el caso de una momia de 500 años con picaduras de viruela descubierta en Italia, y con vestigios de hepatitis B.

Algunas versiones del antiguo virus de la hepatitis todavía infectan a los humanos, aunque otro, extinguido ya, también resultó sorpresivo ya que se desconocía que los virus podían extinguirse.

Los científicos señalaron que este trabajo es el comienzo de un catálogo de “posibles mutaciones” conocidas para el virus de la hepatitis B. Se desconoce si éstas pueden reaparecer o no, pero el conocimiento de las adaptaciones pasadas del virus podría ayudar a los científicos a intentar predecir cómo mutará en el futuro.

Fuente: Universidad de Cambridge

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