El día después de mañana

La cinta Una mujer fantástica podría conseguir este domingo uno de los máximos galardones del cine chileno: el Oscar a mejor película extranjera. Un logro que, para realizadores y críticos nacionales, es la oportunidad ideal para evaluar los desafíos que todavía enfrenta este sector en materia de financiamiento, participación femenina y presencia de las obras nacionales en las salas de proyección.


El cine chileno ha dado grandes saltos durante los últimos años. Todo comenzó con La nana, que en 2010 fue la primera película chilena nominada a los Globos de Oro. Unos años más tarde fue Pablo Larraín con No quien recibió la primera nominación nacional a los Oscar. La historia continuó y el 2016 los directores Gabriel Osorio y Patricio Escala consiguieron la primera estatuilla de oro local con su cortometraje animado La historia de un oso. Pero este domingo la expectación volverá a activarse durante la 90° versión de los Oscar, donde la cinta chilena Una mujer fantástica buscará hacer historia al competir en la categoría de “mejor película extranjera”.

El equipo tras la película, encabezado por la actriz Daniela Vega y el director Sebastián Lelio, ya ha logrado posicionar la cinta como uno de los filmes chilenos más influyentes del último tiempo, con premios como el Goya y el Oso de Plata en Berlín. Sin embargo, para actores y realizadores locales su éxito representa una oportunidad ideal para evaluar a la industria audiovisual y analizar los desafíos que todavía enfrenta el cine local.

Audiencia y presencia en salas

El último estudio de Chile Audiovisual, realizado en diciembre del 2017, muestra que las audiencias para películas chilenas siguen estando al debe. Por ejemplo, el número global de espectadores en el año, acumulados hasta diciembre, llegó a un total de 27.732.202. Pero de esos tan sólo 266.373 fueron a ver cine chileno, lo que corresponde a casi un uno por ciento.
Maite Alberdi, directora de documentales como La once y Los niños, cree que uno de los objetivos de la industria debe ser, precisamente, lograr que las personas vayan a ver películas nacionales. “A veces se dice que la gente prefiere otras plataformas para consumir cine, pero en la práctica las salas se llenan igual para los blockbusters gringos. Entonces creo que es clave seguir trabajando y apuntando a conseguir llevar al público a las salas de cine. El otro desafío se relaciona con la televisión. Definitivamente no puede ser que con toda la producción de cine chileno que tenemos las instancias de poder ver en TV abierta cine nacional sean tan limitadas. Sigue siendo un problema no resuelto”, explica.

Marialy Rivas, directora de Joven & alocada, también califica la exposición televisiva como una alternativa lógica para el cine local, especialmente si se consideran los altos precios de las entradas a las multisales y que la gente suele considerar las películas como una opción de recreación familiar. “La gente tiene poco tiempo, el cine es caro y se está transformando en un panorama en que te vas a gastar al menos 10 lucas, que para una familia chilena es mucha plata. Entonces obviamente las personas optan más por un cine de entretención o un cine infantil, porque están haciendo su inversión de entretención del mes”, opina Rivas.

Durante el año 2017 se estrenaron 46 películas chilenas, un dato que la industria ve como positivo si se considera que durante el año 2016 se habían lanzado 43 películas nacionales. Sin embargo, ese mayor número de producciones no sirve de mucho si esos filmes siguen teniendo una estadía corta en las salas de proyección. Maite Alberdi señala que es en ese punto donde deben enfocarse las nuevas políticas para el sector: “Hay que proponer una política que proteja al cine chileno en las salas nacionales, para que las películas estén disponibles en todos los complejos y no sólo por un fin de semana. Dado que es difícil competir con los presupuestos gringos para distribución, difícilmente vamos a llegar a eso”.

Participación femenina

De las películas chilenas que alguna vez han sido nominadas a galardones internacionales como los Oscar, Globos de Oro, Premios Ariel o Premios Goya, tan sólo cinco -Alberdi dos veces- tienen a una mujer como directora. Raúl Camargo, director del Festival Internacional de Cine en Valdivia, señala que en su certamen sí existe espacio para la participación femenina: “Nuestra responsabilidad es exhibir el mejor cine contemporáneo. Por lo mismo siempre tenemos una gran cantidad de producciones encabezadas por mujeres, sin necesidad alguna de generar alguna cuota o discriminación positiva, ya que las películas se defienden solas, sólo hay que tener la responsabilidad de buscarlas y darles cabida”, dice.

Sin embargo, Camargo aclara que siguen existiendo festivales que excluyen la participación de mujeres: “Por lo mismo me parece aberrante que aún existan certámenes que sólo tienen hombres como jurados o invitados a retrospectivas y homenajes, lo cual habla a las claras del machismo imperante”, agrega.

Jaime Jara, docente del ramo Taller de Crítica de Cine de la Universidad Diego Portales, hace la diferenciación entre un cine feminista y la incorporación de la mujer en cualquier aspecto del rubro. “La presencia de las mujeres en el cine es esencial. En Francia, Argentina y Nueva Zelanda han demostrado por décadas que la mirada femenina es diferente, atractiva y toca otros temas y sensibilidades, como lo hizo la literatura en sus comienzos”, cuenta. Además, señala, “existen muchos talentos en todas las áreas de producción, autoría, habilidades técnicas y de dirección que no tienen nada que envidiarles a los hombres ‘de cine’, como ocurre por ejemplo con Pepa San Martín”, agrega.

Financiamiento del cine chileno y sus proyectos

El soporte monetario de las películas nacionales y los proyectos que las rodean en muchos casos sigue siendo insuficiente. En enero, Cine Chile, la enciclopedia web de cine chileno con mayor trayectoria, debió cerrar tras nueve años de funcionamiento. ¿La razón? Sus creadores postularon en reiteradas ocasiones a fondos audiovisuales y no los consiguieron.
Joel Poblete, programador del SANFIC y crítico de cine, defiende iniciativas como estas, sobre todo por su nivel de aporte a la cultura del cine chileno. “Una herramienta de consulta tremendamente valiosa y fundamental para cualquiera que esté interesado en el cine de nuestro país no debería estar siempre dependiendo de los fondos. Sería ideal que contara con una subvención y apoyo permanente”, opina.

Alberdi también comenta lo importante que es generar una mayor apreciación del cine nacional: “Debería haber una obligatoriedad de ver cine chileno, que exista una cultura de lo que se ha hecho, que no se aprenda sólo de literatura chilena y artistas visuales. Hay que enseñar a ver cine, a enfrentarse a otros formatos”, dice Alberdi.
Aunque en 2017 una iniciativa como el Programa de Fomento al Cine Chileno BancoEstado ayudó a financiar doce obras como Y de pronto el amanecer, Dead Candy y No estoy loca, los aportes todavía son considerados insuficientes para el volumen de cintas que se genera a nivel local. “La industria local está haciendo un cine excepcional, pero lo hace en un país que no tiene ninguna estructura estatal o financiera que realmente dé soporte a los artistas que realizan las películas. Estamos peleando migajas todo el tiempo”, dice Rivas.

La directora agrega que debido a esos recursos limitados algunos autores dejan de filmar en Chile y se van a probar suerte al extranjero. “Por algo Pablo Larraín (Neruda, No) y Sebastián Lelio (Una mujer fantástica, Gloria) se fueron a buscar sus financiamientos a otro lado, porque acá uno no puede seguir mendigando 120 millones al año. No tiene sentido y esos talentos dejan de ser nuestro espejo a nuestra propia cultura y el país pierde si uno no los cuida”, agrega Rivas.

El Oscar

Si este domingo Chile recibe su primera estatuilla de oro para un largometraje, ese triunfo puede implicar mayor visibilidad, exposición o motivación al desarrollo de nuevas políticas públicas. Sin embargo, Marialy Rivas no tiene muchas esperanzas de que ganar un Oscar haga la diferencia: “La verdad es que yo creo que no va a pasar nada si Una mujer fantástica gana un Oscar. Lo único que debería ocurrir es que se genera una política estatal que apoye al cine chileno, pero va a entrar un nuevo gobierno al que no creo que le interese la cultura. Ojalá que sea diferente, pero lo dudo”, lamenta la realizadora.

A diferencia de ella, el crítico Joel Poblete ve un posible Oscar como la oportunidad de hacer historia y, sobre todo, como una forma de ganar un lugar en el cine mundial. “El Oscar quizás no es un premio tan prestigioso o respetado a nivel cinéfilo, como puede ser la Palma de Oro en el Festival de Cannes, pero sin duda a nivel masivo y mediático es un hito mundial en lo que respecta a cine. Por lo mismo, esto será importante porque ayudará a visibilizar aún más no sólo la carrera de Sebastián Lelio y la productora Fábula, sino además generará mayor interés mundial por los talentos que están surgiendo de nuestro país”, comenta.

La actriz Catalina Saavedra (La nana) considera que pese a la nominación de Una mujer fantástica, los desafíos del cine chileno siguen siendo los mismos hace muchos años, sobre todo en materia de recursos y audiencias. Para ella, el cine chileno no debería tener que esperar a ganar un Oscar para que recién se empiece a mejorar el financiamiento que reciben las películas, ya que hace mucho tiempo que se vienen “dando ejemplos de calidad y de prestigio a nivel internacional”.

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