Estudio afirma que los exoplanetas del Sistema Solar más parecido al nuestro tienen demasiada agua

De acuerdo a la investigación, este factor haría que los planetas de la estrella TRAPPIST-1 sean desfavorables para el desarrollo de vida, debido a que se necesita tierra firme para los procesos geomímicos necesarios.


En febrero de 2017 la Nasa anunció con gran emoción el descubrimiento de TRAPPIST-1, un sistema con siete exoplanetas con tamaño y temperaturas similares a la Tierra ubicado a 40 años luz de distancia y con una estrella algo más pequeña que nuestro Sol.

Sin embargo, los astrónomos estaban realmente interesados en tres de ellos: TRAPPIST-1e, TRAPPIST-1f y TRAPPIST-1g, ubicados en la llamada “zona habitable” (área en donde el calor de la estrella es suficiente para que las temperaturas no evaporen el agua ni demasiado bajas para que el frío sea soportable) del sistema, y que podrían contar con formaciones rocosas y océanos de agua en su superficie, lo que en teoría aumentaba las posibilidades de vida.

Ya en febrero pasado, los estudios entregaron más detalles y el filtro se hizo más fino. Se determinó que de los siete planetas, TRAPPIST-1e, el cuarto desde la estrella, era el más parecido a la Tierra, aunque quedaba por conocer las condiciones de su superficie y si existía atmósfera.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature echa por tierra toda posibilidad, al afirmar que todos los planetas del sistema tienen demasiada agua en su superficie, y por lo tanto no serían tan propicios para la vida como se pensaba en un principio.

“Lo que estamos viendo por primera vez son planetas del tamaño de la Tierra que tienen mucha agua o hielo sobre ellos”, afirmó Steven Desch, astrofísico de la Universidad de Arizona.

Al combinar toda la información disponible sobre TRAPPIST-1, los investigadores aseguran que todos sus exoplanetas tienen mucha más agua que la Tierra, de un 50% a un 10% de su masa total, bastante en comparación al 0.2% de la masa de la Tierra.

Tal cantidad de agua probablemente implica que no hay masas de tierra expuestas y no hay ciclos geoquímicos que puedan generar una atmósfera. Además, un planeta con océanos tan profundos tendría una presión tan extrema en el manto que impediría que la roca se moviera hacia la superficie.

“Por lo general, pensamos que tener agua líquida en un planeta es una forma de comenzar la vida, ya que la vida tal como la conocemos en la Tierra, está compuesta principalmente de agua”, explicó Natalie Hinkel de la Universidad Vanderbilt, que también participó en el estudio.

“Sin embargo, un planeta que es un mundo de agua, o uno sin tierra firme, no posee los ciclos geoquímicos o elementales importantes que son absolutamente necesarios para la vida”, añade.

Fuente: ScienceDaily

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