Historia viva

El rey Leopoldo III de Bélgica inspecciona una columna de carros de asalto en mayo de 1940.

La II Guerra Mundial, la llegada del hombre a la Luna o el hundimiento del Titanic son eventos que en Twitter pareciera que están ocurriendo ahora, gracias usuarios que ocupan la red social para relatar la historia en tiempo real. Se llama live tweeting.


Por estos días, la cuenta en Twitter de Alwyn Collinson informa que las tropas alemanas han recibido la palabra clave “Danzig” que inicia la invasión de Holanda y Bélgica. El timeline también relata que Winston Churchill se ha convertido en el primer ministro británico. Además, los judíos de una Varsovia invadida por los nazis ya no pueden entrar en restaurantes, parques ni museos y, además, deben portar la estrella de David en su ropa.

La cuenta de Collinson se llama @RealTimeWWII y lo que hace es contar día a día los eventos que marcaron la Segunda Guerra Mundial tal como si estuvieran ocurriendo en tiempo real, en un relato que coincide incluso con las horas en que sucedieron. En el microcosmos que está reconstruyendo Collinson, un graduado de historia renacentista de la Universidad de Oxford que trabaja en el Museo de Londres, no existen las selfies ni los memes. En lugar de eso, hay fotos, recortes de diarios, mapas y testimonios de soldados y familias que vivieron el horror de la guerra.

El experimento de Collinson (31 años) es el ejemplo más exitoso de live tweeting histórico, una práctica bastante popular en Twitter y que consiste en recrear minuto a minuto eventos del pasado. Este afán también ha incluido otros ejemplos distintos al de Collinson, como el viaje que terminó con el hundimiento del Titanic (@TitanicRealTime), la guerra civil estadounidense (@CivilWarReportr) o la travesía de los primeros astronautas que llegaron a la Luna (@AP11_SPACECRAFT).

En el caso del historiador inglés, la primera versión de su recuento partió en 2011 y, tal como la guerra real, se extendió por seis años hasta septiembre de 2017. Entonces decidió partir nuevamente con despachos que se extenderán hasta 2023 y que está enriqueciendo con nuevos materiales de referencia.

La mejor prueba de la popularidad de este tipo de iniciativas son los seguidores de @RealTimeWWII: en septiembre de 2011 tenía apenas 300, hoy llegan a 514 mil. Collinson dice que no está particularmente interesado en las campañas militares, pero le impresionó la capacidad de las redes sociales para hacer sentir a la gente que está en medio de algún evento. “Me pregunté cómo se podía lograr eso con la historia, cómo se podía hacer que la gente sintiera que estaban viviéndola. Fue durante la Primavera Árabe (2010), cuando podías sentir que casi estabas participando o que tenías un asiento de primera fila. Así que quise generar el mismo impacto, pero con algún hito del pasado. La II Guerra es probablemente el suceso más estudiado, así que supuse que habría mucho material”, contó Collinson al portal ThinkProgress.

En octubre de 1940, un soldado vigila las defensas costeras de Inglaterra ante una supuesta invasión alemana.

Pero el experimento también tenía una relevancia personal para Collinson. Su abuelo materno fue capturado por los japoneses durante la caída de Singapur en 1942, sobrevivió en un campo de concentración y murió al poco tiempo de terminar la guerra. “La guerra es un evento que se está desvaneciendo de la memoria viva, pero fue muy importante en la creación del mundo en que estamos y la gente necesita pensar sobre eso”, explicó al diario británico “i”.

“Twitter hace que los eventos sean más digeribles y más cercanos. A menudo las partes más interesantes de la historia son cosas que desafían las expectativas y Twitter puede maximizar el impacto de esos momentos porque es un medio de comunicación muy veloz y directo”, dice a Tendencias Kenneth Owen, profesor de historia de la U. de Illinois-Springfield, que guió a un grupo de estudiantes que el 14 de abril de 2015 narró en tiempo real el homicidio del presidente estadounidense Abraham Lincoln, la persecución del asesino John Wilkes y el cortejo funeral desde la cuenta @AbesLastRide.

“Las líneas de tiempo, como las que se crean en Twitter sobre la II Guerra Mundial, añaden contexto de una manera nueva e interesante, porque nos colocan en medio de un suceso en lugar de relegarnos a una posición de observadores externos. Eso es lo que mi clase averiguó a través del proyecto de Lincoln”, agrega.

Trabajo minucioso

La preparación del contenido de una cuenta como @RealTimeWWII requiere trabajo y constancia. Collinson pasa cerca de una hora al día planificando y subiendo sus tuiteos, pero en el caso de hitos como Pearl Harbor o el Día D ese proceso tarda hasta 10 horas. Para documentarse, no sólo usa libros y archivos periodísticos, sino que relatos de primera mano que a veces le envían sus propios seguidores. En una ocasión, uno de ellos le entregó un artículo de un periódico polaco que describía un intento de asesinato contra Hitler en octubre de 1939 y del cual Collinson no sabía.

El historiador ha explicado que su objetivo es mostrar a sus seguidores cómo las personas comunes vivieron un conflicto. “Todavía recibo al día docenas de tuiteos de gente que dice ‘Se me olvidó que estaba siguiendo su cuenta y de repente creí que los alemanes estaban a punto de invadir Holanda’. Eso es exactamente lo que busco: transmitir el miedo, la incertidumbre, el shock. Así fue para la gente que vivió la guerra”.

Un efecto similar consiguió a nivel local el escritor Jorge Baradit (Historia secreta de Chile), quien el 11 de septiembre de 2012 relató minuto a minuto los eventos que llevaron al golpe de Estado de 1973. “La experiencia fue alucinante. Quise mezclar datos, imágenes, pero también momentos que comunicaran las emociones como lo hace un narrador, todo coordinado con los tiempos exactos en los que ocurrían las cosas. Eso dio una sensación de realidad que a mucha gente le paró los pelos. Los seguidores en Twitter crecieron en un porcentaje más allá del 100 por ciento y se podría decir que fue un éxito total”, recuerda el autor.

El autor agrega que repite el experimento cada cierto tiempo con sucesos como el Combate Naval de Iquique o la masacre de obreros de la escuela Santa María, pero estas versiones son más cortas: porque la experiencia del golpe, explica, “fue exhaustiva y agotadora. Hoy no tendría el tiempo para algo así de grande”.

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