Benjamín Katz: “Soy cuatrillizo”

Foto: Sebastián Brogca

“Nos movíamos en dos coches dobles y nos sacaban a pasear a los cuatro. Íbamos por la calle y pasaban autos que muchas veces se daban la vuelta y volvían a pasar por el lado bien lento para mirar. Era un fenómeno curioso ver a cuatro guaguas recién nacidas. Había dos preguntas que siempre hacían: ¿cuántos pañales usan? y ¿si llora uno, lloran todos?”


Nacimos un 7 de mayo de 1994. Fuimos prematuros de seis meses y en esa época fuimos noticia porque ese año la fecha cayó un día antes del Día de la Madre, entonces todos se tomaron de eso y salimos en todas las noticias. Yo, mi hermano y mis dos hermanas fuimos de los primeros cuatrillizos vivos nacidos en Chile y algo interesante es que no nacimos por vía “in vitro”.

Hay varias anécdotas divertidas de cuando nacimos. Obviamente fue un parto por cesárea. Mi mamá después de la operación dormía y despertó en la mañana. Cuando prendió el televisor estábamos en las noticias y las cámaras grababan las incubadoras. Mi mamá se enojó muchísimo, porque ella no había conocido a sus hijos y el país entero ya lo había hecho. Siempre nos cuenta, entre risas y un poco de rabia, que nos conoció primero por la televisión antes que en la vida real.

A uno de los medios se le ocurrió hacer un “cómo están los cuatrillizos” durante varias semanas. Mi papá siempre nos cuenta que nos llegaban peluches, flores, regalos de mucha gente que no conocíamos y fue tanto el escándalo que la clínica tuvo que poner guardias. A mi papá le encanta contar esta parte, ya que dice que tenía que entrar escondido por la puerta trasera y se sentía todo un rockstar.

Tener cuatro hijos de una pasada no es nada de simple, pero en general nosotros tuvimos suerte. Me acuerdo que cuando chico nos reuníamos con otras familias de cuatrillizos en el Estadio Italiano. Mi mamá siempre nos comentaba que en una de esas familias una de las guaguas había muerto en el parto y nos explicaba que fue afortunado que sobreviviéramos todos.

Estuvimos varios meses en la clínica. El orden de nacimiento fue Raúl, yo, mi hermana Frances y la última la Camila. Ella pesó 900 gramos al nacer pero después evolucionó normalmente y logró salir de la clínica a los dos meses, al igual que Raúl. Yo y la Frances nos quedamos mucho más tiempo porque tuvimos varias complicaciones, como un derrame que me afectó la parte motora. Pasé por varias operaciones relacionadas con mi intestino y otros trabajos de rehabilitación, que hacen que hoy sea completamente sano. Mi hermana quedó conectada a un respirador artificial porque no podía respirar por sí misma, fue un milagro cuando salió de la clínica porque justo la noche en que se la iban a llevar con la máquina a la casa empezó a respirar por sí sola.

Unos años después nos pasó algo muy divertido. Era 2005 y yo estaba en cuarto básico; pesaba 19 kg porque todo esto afectó en mi capacidad de absorber nutrientes y siempre he sido muy flaco. Estaba entrando al nutricionista, en la sala de espera, y mi mamá se paró de la silla y apunta a un señor de edad y me dice: “Ese doctor te salvó la vida”. Fuimos a saludarlo y fue muy emocionante para mí y ella porque él me miraba y me decía: “Oh, que estás grande”. Él me operó cuando era prematuro en 1994.

Por suerte teníamos una buena situación económica, porque nadie se espera tener cuatro hijos de una. Mis papás siempre agradecen que tuvieron mucha ayuda de mis tíos de Chile y también de mis familiares de Inglaterra -mi mamá es de allá-, que viajaron para instalarse y apoyar en los primeros meses.

En un principio mi mamá se la pasaba dando leche, por lo que siempre estaba ocupada, así que consiguieron una enfermera que ayudara durante los primeros meses. Nos movíamos en dos coches dobles y nos sacaban a pasear a los cuatro. Íbamos por la calle y pasaban los autos que muchas veces se daban la vuelta y volvían a pasar por el lado lentamente para mirar. Era un fenómeno curioso ver a cuatro guaguas recién nacidas. Habían dos preguntas que siempre hacían: ¿cuántos pañales usan? y ¿si llora uno, lloran todos?

En pañales se gastaron mucha plata, era caro y lo sigue siendo hasta hoy. Sobre el llanto mi mamá siempre ha dicho que no nos coordinábamos, pero hay un video que lo desmiente. Aparece mi papá grabando con una de estas cámaras antiguas; es una mañana en que se despierta mi hermana, se pone a llorar, después se despierta Raúl, que la ve llorando, y se pone a llorar él, después mi otra hermana se despierta con el llanto de los otros dos y termina llorando, hasta que yo también me sumo. Me imagino que esa situación pasaba bien seguido.

Primero entramos al colegio SEK. Ahí, yo y la Camila entramos a un curso y Raúl y la Frances, a otro curso. Yo y la Camila éramos bien parecidos de personalidad y más amigos, lo mismo para el otro lado. Mis papás hicieron eso a propósito porque vieron quiénes se iban a llevar bien entre sí. Después nos cambiamos a otro colegio, que tenía cuatro cursos y podíamos estar cada uno en uno. Al principio fue raro, pasar de estar con un hermano como mínimo siempre a estar solo por primera vez. Fue un gran cambio, pero a la larga permitió que nos desenvolviéramos de forma más autónoma.

Siempre he tenido buena relación con mis papás y muchas veces me tocó a mí negociar los permisos por los cuatro. Ayudaba a mis hermanas porque ellas empezaron a salir antes que nosotros y si desobedecíamos y nos retaban, no nos importaba tanto porque casi siempre era de a dos, de a tres o cuatro. Igual con el tiempo nos fuimos diferenciando entre hombres y mujeres; ellas se hicieron muy partners y yo con Raúl también lo hicimos, salimos juntos y tenemos los mismos amigos.

Los cuatro somos muy distintos. Nos hemos ido desenvolviendo en áreas muy diferentes y eso es curioso. Yo creo que es algo obvio que pase; la necesidad de diferenciarse del otro hace que cada uno busque su área en la que se pueda desarrollar y logre hacerse auténtico. Mi hermana Frances se fue a estudiar danza becada a Inglaterra, ahí vive y es bastante exitosa. Raúl es un genio, estudia medicina y es bombero 24/7 de la Decimonovena Compañía, mi hermana Camila estudia sicología y está metida en la causa LGTB, trabaja activamente en la fundación Todo Mejora. Yo estudio Ciencia Política, trabajé en el Congreso y organizo un preuniversitario gratuito; me mueven mucho las causas sociales.

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