La Tercera

La inteligencia artificial ayuda a resolver el misterio del “manuscrito indescifrable”

Dos infomáticos de la Universidad de Alberta en Canadá anunciaron la creación de un sistema que en base a algoritmos, sería capaz de descifrar secuencias de comandos alfabéticas desconocidas, tal como el enigmático manuscrito de Voynich.

El manuscrito de3 270 páginas, bautizado así por Wilfrid M. Voynich, comerciante de libros lituano que compró el códice en 1912, ha sido por años fuente de una enorme controversia. Datado entre 1404 y 1438, el libro fue escrito en un idioma desconocido que muchos han intentado descifrar a lo largo de los años, sin éxito, por lo que se ha convertido en fuente de docenas de diferentes hipótesis, desde un engaño o la posibilidad que esté escrito en un cifrado demasiado complejo como para ser descifrado por la ciencia actual.

Recordemos que uno de los últimos intentos por revelar el contenido del manuscrito corrió por cuenta de un investigador de historia llamado Nicholas Gibbs, quien en 2017 afirmó haber descifrado el texto, señalando que el lenguaje estaba escrito en una versión abreviada de latín, y que sólo se trataba de un manual de salud para mujeres. Sin embargo, su trabajo fue ampliamente criticado ya que combinaba información ya conocida con traducciones incorrectas desde el punto de vista gramatical.

Pero Greg Kondrak y Bradley Hauer afirman tener una idea cercana del contenido del misterioso manuscrito. Para ello utilizaron muestras de 400 idiomas para identificar algorítmicamente el lenguaje subyacente del manuscrito. A pesar de sospechar inicialmente que el manuscrito estaba escrito en árabe, resultó que los algoritmos concluían que el hebreo era el idioma más probable.

“Eso fue sorprendente”, señala Kondrak. “Con sólo decir ‘esto es hebreo’ ya es un primer paso. Lo siguiente es cómo descifrarlo”.

Así, el manuscrito se codificó usando alfagramas -anagramas ordenados alfabéticamente- desarrollando un algoritmo capaz de descifrar el texto.

“Resultó que más del 80% de las palabras estaban en hebreo, pero no sabíamos si tenían sentido al unirlas”, indicó Kondrak.

De esta forma, los investigadores concluyeron que la primera línea del manuscrito de Voynich, traducido después de un par de correcciones ortográficas, dice: “Ella hizo recomendaciones al sacerdote, al hombre de la casa, a mí y a la gente”.

Los científicos sugieren que incluso los historiadores hebreos antiguos habrían tenido problemas en la traducción, ya que la sintaxis es bastante extraña e inusual.

Por lo mismo, es muy posible que los resultados se enfrenten al escepticismo de la comunidad científica, algo que Kondrak y Hauer dicen tener presente: Afirman que el códice, como texto cifrado, es demasiado complejo para generar un resultado así de fluido. Esto implica que el valor máximo del trabajo está limitado a traducciones de una sola palabra. Una breve sección analizada en el estudio revela las palabras hebreas para “estrecho”, “agricultor”, “luz”, “aire” y “fuego”, lo que da a entender que lo más probable es que el manuscrito sea una guía medieval de uso de hierbas.

Aún así, las traducciones están lejos de ser las definitivas, y los autores señalan en el estudio que los resultados “podrían interpretarse como pistas que apunten al hebreo como el lenguaje de origen del manuscrito”, o simplemente como un modelo que entregue un método para descifrar estos complejos enigmas”. Por lo mismo, los investigadores planean continuar perfeccionando su algoritmo y esperan aplicarlo a otros manuscritos antiguos.

Fuente: phys.org