Un recorrido por el Liverpool de los Beatles

Autor: Micaela Lobos

Estatua del cuarteto inglés en Liverpool.

El mítico club The Cavern cautiva a los fans de la histórica banda, pero la presencia de Lennon, McCartney, Ringo y George Harrison se hace sentir mucho más allá. La zona portuaria de Albert Dock, el bar Casbah y la zona de Penny Lane también son dignas de ser recorridas.

Es febrero de 1961, pleno invierno en la ciudad de Liverpool. Como todas las noches, The Cavern Club, un bar ubicado en la céntrica Mathew Street, abre sus puertas para recibir público. Desde hace un par de años el sitio ha ido conquistando la fama de ser uno de los bares pioneros de música en vivo. Pero esa noche será histórica: Los Beatles darán el primero de los más de 200 conciertos que realizaron ahí. Hoy, a más de 50 años de esas presentaciones, The Cavern Club es conocido como el lugar que lanzó a la fama al cuarteto de Liverpool y además como la cuna de la música británica. Cada año miles de personas lo visitan porque se mantiene abierto gran parte del día y la noche, los siete días de la semana.

El recinto fue demolido en 1973 y recontruido diez años después a sólo metros del original, en un sótano vecino que se levantó ocupando el 50% del terreno original y conservando la misma estética. Desde la calle una escalera lleva hasta el subterráneo donde una puerta metálica algo hermética y pesada aísla gran parte del ruido interior. Una vez adentro, la atmósfera cambia por completo y es como un viaje en el tiempo. El espacio es rectangular, las paredes son de ladrillos marrones y el techo es curvo, lo que le da la apariencia de caverna. En el extremo opuesto a la puerta de entrada se ubica el pequeño escenario todavía destinado principalmente a la música en vivo. Sobre él, un hombre de unos 40 años, vestido con jeans y polera negra, de pelo liso y anteojos redondos, está tocando Let it be.

El lugar está repleto de gente de todas las edades que corean la canción. Una de ellas es Carolina, una colombiana de 30 años que vive en Londres y vino a Liverpool para pasar el fin de semana. “Ahora estoy sentada en una mesa que ocupó Freddy Mercury. Eso me encanta, me siento como transportada en el tiempo”, cuenta mientras comparte con sus amigos. En cada rincón del bar hay un pedacito de la historia del rock inglés. En medio del lugar y justo frente al escenario un grupo de tres parejas inglesas, todas rondando los sesenta años, se abrazan, cantan y beben cerveza. En una esquina, un grupo de jóvenes mira las fotografías, recortes de prensa y otros objetos que dan cuenta de las bandas que han pasado por el lugar.

Frente al Club se encuentra la muralla de la fama de Liverpool, una pared que reúne los nombres de quienes han tocado alguna vez en The Cavern, desde The Rolling Stones hasta Adele. A los pies de la muralla una estatua de Lennon es el lugar favorito de los turistas para las fotografías.

El interior de The Cavern Club.

El resurgir de Liverpool

Con casi 500 mil habitantes, Liverpool se localiza al noroeste de Inglaterra, en las costas del mar de Irlanda y a dos horas de Londres. El río Mersey atraviesa la ciudad y en sus orillas se ubica parte de la infraestructura portuaria. En 2015 fue declarada Ciudad de la Música inglesa por la Unesco y varias zonas y edificios costeros son patrimonio de la humanidad desde 2004. Liverpool goza de una economía próspera, donde el turismo atrae a 54 millones de personas anualmente. Sin embargo, no siempre fue así. En la década de 1940, época en que los integrantes de Los Beatles nacieron, Liverpool comenzó a experimentar problemas de desempleo producto del declive del trabajo portuario. Posteriormente, en 1980, con la crisis económica mundial y las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno de Thatcher, la ciudad tocó fondo. El desempleo aumentó y Liverpool se transformó en una de las ciudades más pobres del país. Masivas protestas en contra del abandono se hicieron sentir, lo que obligó a inyectar recursos que permitieron que se recuperara poco a poco.

Un emblema de esta época es el Albert Dock a orillas del río, un conjunto de bodegas portuarias y edificios industriales que habían sido abandonados y que fueron restaurados y transformados a mediados de los ochenta. La idea era atraer turismo y levantar la imagen de la ciudad. Hoy, sus edificios de ladrillos rojos, de no más de tres pisos, conforman un muelle de forma cuadrada que alberga museos, centros culturales, tiendas, cafés y restaurantes. El Albert Dock es una de las principales atracciones de la ciudad, un patrimonio de la humanidad en cuyas dependencias se encuentran el museo marítimo, el museo internacional de la esclavitud y el museo de arte moderno (Tate Liverpool).

En este lugar además está el The Beatles Story, una exhibición que recorre la vida del grupo desde sus infancias, recreando lugares como la tienda donde compraron sus primeros instrumentos, bares donde tocaron como The Casbah Club y The Cavern Club y los estudios de grabación Abbey Road. El recorrido de la exhibición termina con su más nueva adquisición: el último piano que perteneció a John Lennon.

Toda la zona que rodea este lugar es también patrimonio de la humanidad. Al salir del Albert Dock, caminando por el paseo marítimo en dirección al norte se llega hasta el Royal Liver Building, un edificio de hormigón construido a principios del siglo XX que posee dos torres de reloj en sus extremos y dos aves en cada punta, como símbolos de la ciudad. Hoy este lugar es la sede de la Sociedad Royal Liver Friendly. Justo frente a este edificio, a las orillas del río Mersey, se encuentra la famosa estatua de Los Beatles de Andy Edwards, donde los cuatro beatles caminan y conversan relajadamente. La obra fue un regalo de The Cavern Club a la ciudad de Liverpool al cumplirse 50 años del último concierto del grupo en la ciudad y fue inaugurada en 2015.

El edificio de Royal Liver Friendly, a orillas del río Mersey.

Penny Lane y su pasado esclavista

Penny Lane es una conocida calle de la ciudad que inspiró la famosa canción de los Beatles del mismo nombre. Sin embargo, esta calle debe su nombre a James Penny, un tratante de esclavos y antiabolicionista, que financió once viajes para trasladar esclavos desde África hasta América. En la segunda mitad del siglo XVIII, Liverpool llegó a controlar el 80% del comercio de esclavos en Inglaterra, superando a Londres y Bristol. Gran parte de la riqueza de la ciudad, así como algunos de sus edificios y casas se deben a los recursos provenientes del tráfico de esclavos. El museo internacional de la esclavitud recoge con detalle este pasado así como también el legado en la cultura de la ciudad. No es casual que el museo esté ubicado en el Albert Dock, a pocos metros de los muelles que alguna vez ocuparon los barcos esclavistas.

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