Solo la mitad de los escolares dice que dejaría de comer alimentos con sellos

Estudio de experta del Inta señala que galletas y helados son los productos a los que menos renunciarían. La investigación también detectó que el 63% de los niños de menores recursos poseen televisor en la pieza.


“Si bien un porcentaje de los niños en ambos niveles socioeconómicos (NSE) indicaron que dejarían de comprar los alimentos con sello, un porcentaje no menos importante declaró que los seguirían comprando, porque son los alimentos que les gustan y que acostumbraban comprar en el kiosco de la escuela o fuera de ellos”, dice Sonia Olivares, investigadora del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (Inta) de la U. de Chile, quien junto a otros expertos estudió el comportamiento de los escolares frente a la ley de etiquetado, que regula la venta y publicidad de alimentos altos en nutrientes críticos, es decir, “altos en” calorías, grasas, azúcares o sodio.

En el estudio “Actitudes de escolares chilenos de distinto NSE al inicio de la implementación de la ley”, publicado este año en la revista Nutrición Hospitalaria, concluye que la mayoría de los escolares entre 8 y 12 años, están de acuerdo en ser informados del contenido de los alimentos a través de un “disco pare”, sin embargo, solo el 53,4% de los niños del NSE medio alto y el 48% del bajo dejarían de comprar alimentos que les gustaban si tenían sellos, el resto (el 46,6% y el 52% respectivamente) continuaría consumiendo sus productos preferidos pese a las advertencias nutricionales.

“Para los niños los alimentos que aparecen en la publicidad tienen un alto prestigio social y habitualmente son sus favoritos. En el caso de los niños de menor NSE, hemos observado que los alimentos que ven en la publicidad se convierten en una aspiración”, dice Olivares.

Tito Pizarro, jefe de División de Políticas Públicas del Ministerio de Salud, señala que los resultados son alentadores. “Hay que decir que cuando una política pública impacta en la mitad de la población (…) es un dato muy potente, si bien no es un 100%, estamos muy contentos con que la mitad de los niños tengan una actitud de elegir alimentos más saludables”, plantea.

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El estudio, en el que se entrevistaron a 812 escolares de las ciudades de Santiago, Chillán y Temuco, reveló también que entre un 14% y 22% de los escolares, sin diferencias por NSE, declaró que seguirían comprando galletas dulces, bebidas o jugos azucarados, chocolates y papas fritas. Si bien las cifras pueden parecer bajas, Olivares precisa que muchas veces los niños entregan una respuesta “socialmente deseable” para el colegio.

“Cuando hemos tenido la oportunidad de hacer la misma pregunta fuera del establecimiento, nos hemos dado cuenta que aparece la respuesta más real, en el caso señalado probablemente este porcentaje habría sido mayor”, explica.

Además del consumo de alimentos, el estudio indagó en otros hábitos que pueden incidir en la calidad de vida de los niños. Según los datos, los menores del NSE bajo ven más televisión (46%) que los del segmento alto (40%), asimismo el NSE bajo es el que en mayor proporción posee un televisor en el dormitorio (63,3%). “Creemos que esto se debe a que muchas veces ellos comparten dormitorio con otros miembros de la familia, que no necesariamente van a tener la misma edad. En el caso de los niños de NSE medio alto, el mayor nivel educacional de los padres los hace tomar mayores precauciones para que sus hijos no vean programas inapropiados”, dice Olivares, quien hoy trabaja en otro estudio sobre la publicidad a través de Internet cuyos primeros resultados indican que al 60% de los niños de NSE medio alto le gustan los comerciales de alimentos que ven a través de la red, cifra que disminuye al 33% en el NSE bajo.

Tito Pizarro precisa que hoy la publicidad de alimentos con sellos está prohibida a menores de 14 años. Pese a ello, a partir del próximo año será obligatorio que el avisaje de alimentos con sellos destinados a adultos lleven el mensaje “Prefiera alimentos con menos sellos de advertencia”, lo que será obligatorio en todos los medios de comunicación masiva, aunque el más complejo de controlar seguirá siendo la propaganda en Internet dirigida a niños. “Si los alimentos han hecho publicidad en el extranjero se regula según las leyes de cada país, si en ese país están haciendo publicidad para Chile están obligados a poner los mensajes de advertencia y a cumplir con la regulación”, advierte Pizarro.

 

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