Tierra llamando a ET, cambio

Los investigadores del grupo METI enviaron recientemente su primer mensaje hacia un planeta habitable ubicado a años luz de la Tierra. Se trata de varias melodías breves cuya estructura incorpora códigos para ideas básicas de matemáticas y ciencias. La respuesta podría llegar en 2043, aunque para científicos como Stephen Hawking, declarar la existencia de la humanidad al resto del universo podría ser una acción fatal.

La ciudad noruega de Tromsø tiene una rica historia y un activo presente. Las excavaciones arqueológicas han descubierto artefactos y estructuras que datan de hace 10 mil años y hoy la localidad, ubicada a 350 kilómetros al norte del círculo ártico, es uno de los destinos favoritos para los aficionados al avistamiento de la aurora boreal. Además es la capital de la música electrónica noruega, una escena que ya no abarca sólo las composiciones de artistas como el famoso dúo Röyksopp, sino que también incluye melodías creadas para un planeta ubicado a 12 años luz de la Tierra.

Su nombre es GJ 273b, fue descubierto en marzo de 2017 en torno a la estrella Luyten y es uno de los cientos de mundos potencialmente habitables que han sido identificados en los últimos años. Tal como ellos, GJ 273b orbita alrededor de su astro en una zona que los científicos llaman “ricitos de oro” y que se considera como ideal para el surgimiento de la vida, ya que la temperatura no es tan fría como para que el agua se congele ni tan alta como para que se evapore. En teoría, es un lugar donde una civilización extraterrestre podría prosperar, por lo que hace unas semanas una antena de la red EISCAT instalada en Tromsø apuntó a Luyten y transmitió 33 melodías de 10 segundos.

La estructura de sus notas incorpora complejos patrones diseñados para codificar nociones básicas de matemáticas, ciencias y la comprensión que tiene la humanidad del paso del tiempo. Pero más importante aún, los mensajes –que recorrerán 838 millones de kilómetros para llegar a su destino en 2029- incorporan una petición en caso que alguien lo reciba: “Por favor, respondan”. Sus creadores son los científicos e investigadores de METI, o Messaging Extraterrestrial Intelligence, un grupo fundado en 2015 tras escindirse del famoso SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence).

Esta última organización fue fundada en 1984 por el fallecido astrónomo y divulgador Carl Sagan. Desde entonces, usa instrumentos como la enorme antena con forma de platillo instalada en Arecibo, en Puerto Rico, para rastrear emisiones generadas por alguna inteligencia alienígena. METI, en cambio, se fundó en 2015 con un propósito más proactivo: enviar mensajes para que cualquier forma avanzada de vida pueda encontrar a la humanidad. La transmisión enviada desde Tromsø es la primera generada por el grupo, compuesto por físicos, astrónomos, expertos en astrobiología, matemáticos y antropólogos, entre otros investigadores.

Su líder y presidente es Douglas Vakoch, quien ostenta varios grados académicos en religión comparada, historia, filosofía de la ciencia y sicología clínica. En 2014, este investigador fue calificado por la revista New Yorker como “El hombre que habla por la Tierra”, ya que trabajaba en SETI como “director de composición de mensajes interestelares”. Es decir, era el encargado de guiar la elaboración de una respuesta ante un posible mensaje extraterrestre. Desde Estados Unidos, Vakoch explica a Tendencias que las señales enviadas hacia GJ 273b y las que le seguirán buscan dilucidar una clásica paradoja planteada por el físico italiano Enrico Fermi.

Las instalaciones de ESCAT en Tromsø. FOTO: EISCAT

“Él se preguntó por qué no hemos encontrado extraterrestres si es que efectivamente están allá afuera. Una explicación es la hipótesis del zoológico. Tal vez existen numerosas civilizaciones extraterrestres, incluso en las estrellas más cercanas, pero simplemente nos observan, tal como lo hacemos nosotros con los animales en el zoológico. ¿Pero qué pasaría si uno de esos animales decide hacer algo más que comunicarse con las demás criaturas del zoológico? ¿Qué ocurriría si comenzaran a enviarnos música?”, plantea Vakoch. El investigador agrega que eso “ciertamente llamaría nuestra atención y quizás generaría una respuesta. Eso es lo que intentamos hacer con nuestras transmisiones a la estrella Luyten”.

¿Por qué decidieron separarse de SETI para realizar este trabajo?
“La creación de una nueva organización dedicada a la comunicación interestelar es una extensión natural de SETI como disciplina. Nunca esperaríamos que existiera sólo una universidad en el mundo que enseñara y realizara estudios en astronomía. Algunas veces la gente cree que al enviar mensajes hacia otras estrellas con la esperanza de obtener una respuesta hemos abandonado por completo a SETI. Pero nada podría estar más alejado de la realidad. Los mensajes que enviamos hoy crean las bases para nuevos proyectos de SETI en el futuro lejano, en la medida que sigan buscando una respuesta”.

Una melodía espacial
El líder de METI explica que eligieron a GJ 273b como destino para las emisiones porque es el exoplaneta habitable más cercano y visible desde Tromsø. Para elaborar las secuencias musicales, METI trabajó con expertos del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña y el festival de música electrónica Sonar de España. Ellos decidieron usar melodías como formato para los mensajes porque la música es un lenguaje universal bastante eficiente. De hecho, señalan los expertos de METI, los alienígenas ni siquiera necesitarían ojos para apreciar la melodía o entender el código binario oculto en la alternancia de sus notas.

No es la primera vez que la música ha sido propuesta como método de comunicación interestelar. Las sondas Voyager lanzadas por la NASA en 1977 portan discos de oro que incorporan música de artistas como Bach y Chuck Berry. Ese mismo año, los extraterrestres de la cinta Encuentros cercanos del tercer tipo también usaron secuencias melódicas para establecer contacto y en 2008 la NASA transmitió la canción “A través del universo” hacia la estrella del Norte.

“Los intervalos entre las notas pueden ser definidas con precisión matemática y los elementos básicos de la música, tales como la duración y la frecuencia de notas específicas, se pueden describir en términos físicos”, indica Valkoch. En la señal emitida recientemente por EISCAT el mensaje se codificó en sólo dos frecuencias, pero según el líder de METI, cuando se haga una nueva transmisión en abril de este año los ingenieros en Tromsø “habrán mejorado su sistema para poder emitir en varias frecuencias. Eso nos permitirá convertir el transmisor en un verdadero instrumento musical”.

¿Qué tipo de información se codificó en las melodías?
“Partimos mostrando cómo contamos y de ahí pasamos a aritmética básica: suma, resta, multiplicación y división. Luego presentamos los triángulos mediante varios ejemplos del teorema de Pitágoras. Una vez que tenemos triángulos, podemos presentar la trigonometría. El origen de nuestro mensaje debería ser evidente para cualquier civilización extraterrestre que orbite en torno a la estrella Luyten. Ellos verían que la señal proviene de un punto en el cielo: la ubicación de la Tierra”.

Además de conceptos científicos, el mensaje también incluye un reloj que mediante varios pulsos incluidos en las melodías muestra conceptos horarios como el segundo. Vakoch señala que eso les permitirá a los potenciales receptores determinar cuándo se generó la emisión, además de otro dato esencial: “También podemos decirles a los extraterrestres cuándo estaremos escuchando por una posible respuesta inicial: el 21 de junio de 2043. No hay razón para creer que una festividad específica o incluso el calendario seguirán siendo los mismos en mil años, pero el solsticio se refleja en los movimientos de la Tierra y podría seguir siendo importante para los humanos más allá de cualquier fecha que sea vital para las naciones y culturas contemporáneas”.

El envío a ciegas de señales a potenciales civilizaciones extraterrestres no está exento de controversia y oponentes. Uno de ellos es el renombrado físico Stephen Hawking, quien en un programa del canal Discovery advirtió que alertar al universo de la existencia de la humanidad podría ser un error fatal: “Si los alienígenas nos visitan, el resultado sería igual al de la llegada de Colón a América, la cual no terminó muy bien para los nativos locales”. Incluso, en SETI no son partidarios de lo que hacen sus colegas: “El noventa y ocho por ciento de los astrónomos e investigadores de SETI, incluyéndome, piensan que METI es potencialmente peligroso. Es como gritar en el bosque antes de saber si hay tigres, leones, osos u otros animales peligrosos”, dijo Dan Wertheimer, científico en jefe de SETI, a la revista New Scientist.

Ante esos temores, Vakoch responde que cualquier civilización que “fuera capaz de viajar de la estrella Luyten hacia la Tierra ya sería capaz de detectar nuestras señales de radio y televisión. Así que no hay un riesgo mayor en hacernos conocidos a cualquiera civilización lo suficientemente avanzada como para amenazar nuestra seguridad”. El líder de METI agrega que debido al oxígeno presente en el aire “nuestra atmósfera ha dado señales de vida por 2,5 mil millones de años, así que esos extraterrestres determinados a erradicar la vida han tenido bastante tiempo para venir. No existe evidencia de que lo hayan hecho”.

Entre los planes futuros de la organización está la construcción de un transmisor láser que expandirá en casi cien veces la información que se puede enviar por segundo a través de las ondas de radio. Eso permitirá emitir videos o archivos que muestren, por ejemplo, los intrincados detalles del movimiento humano o la interacción entre las personas. Por ahora, sólo queda esperar una respuesta.

¿En METI existe conciencia de que quizás nunca vean los resultados de su labor?
“Es razonable imaginar que si recibimos una respuesta extraterrestre, esta llegue mucho tiempo después de que yo esté muerto. La única manera en que obtengamos una respuesta durante lo que me queda de vida es que la galaxia esté repleta de vida y que simplemente estén esperando una invitación para responder. De hecho, si la respuesta más cercana proviene de una civilización a cien o mil años luz de distancia, ese será un tema para futuras generaciones. Algunas de las mejores cosas en la vida no tienen garantías y requieren mucho más tiempo del que creemos. Al comienzo del siglo XXI, esperamos gratificación inmediata. Si dejamos que ese deseo dicte nuestras acciones al intentar comunicarnos con civilizaciones extraterrestres, podríamos cerrar una promisoria alternativa, una que nos podría llevar al primer contacto”.

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