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Actualizado el 19/05/2017

Blog de Marcelo Zirotti. Es Presidente Sociedad de Fomento Agrícola AG.

Marcelo Zirotti

Marcelo Zirotti

Presidente Sociedad de Fomento Agrícola AG.
Araucanía mestiza

Araucanía mestiza

Mientras escribo estas líneas, han transcurrido pocas horas desde que fuera atacada la propiedad del agricultor Álvaro Bernedo. A las puertas de Temuco, encapuchados atacaron a punta de armas su propiedad, a la familia del cuidador y robaron decenas de animales.

Todo, naturalmente, con una capacidad operativa envidiable, a tal punto que se llevaron hasta los celulares de las personas amenazadas. Podría ser casualidad, si no fuera por el detalle de que el año pasado Álvaro Bernedo fue también víctima de un atentado incendiario en su vivienda, de la que salió con vida solo por milagro.

Valga este caso para decir de una vez por todas que es urgente como sociedad revisar exactamente dónde están las víctimas y dónde los victimarios en este mal llamado conflicto mapuche.

No soy historiador, pero tampoco necesito serlo para llegar a la conclusión de que, a la luz de cómo se ha forjado Chile, y en especial nuestra Araucanía, es hoy un tremendo error enfrentar a mapuches y no mapuches, y más todavía, hacer de esta ficticia confrontación esa suerte de ideología de la discriminación que está a la base de la violencia terrorista en el sur de Chile.

Álvaro Bernedo —así como yo y probablemente usted— no es ni huinca, ni un no mapuche ni un colono: sencillamente es un chileno más de nuestra Región. Muy bien lo indica Antonio Cordero hace unos días en un medio regional: “somos un pueblo mestizo —especialmente en nuestra Región— los que conformamos la gran estirpe chilena”.

Y esto queda claro en el reciente estudio sobre interculturalidad del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CEII) de la Universidad Católica, el que muestra no solo que más del 70% de las personas encuestadas del centro-sur del país rechaza los actos de violencia rural, sino que en cuanto a identificación étnica predomina la condición de mestizaje, ya que dos tercios de mapuches y andinos no se identifican como indígenas. O lo que es lo mismo, la gran mayoría se reconoce simplemente como chilenos.

Yo me pregunto cuánto daño le hace a La Araucanía mantener este odioso prejuicio que discrimina entre mapuches y no mapuches, y cuán necesario es decir las cosas por su nombre y defender nuestra condición de pueblo mestizo —más allá de que, como se ha señalado, el concepto de mestizaje sea uno de los fenómenos menos estudiados en Chile. ¿O acaso no daña nuestra convivencia un discurso separatista que trata de imponer una supuesta pureza racial y una hegemonía territorial en una región con orígenes étnicos de la mayor diversidad?

Con mitos y verdades a medias lo único que se hace es alimentar aún más la presunta “deuda” de un pueblo respecto de otro. El prejuicio «huinca versus mapuche» o «mapuche versus huinca» no es nada más que el caldo de cultivo para identificar al “enemigo” que siempre tendrá algo pendiente conmigo: tierras, animales, creencias o lo que sea. De ahí a la violencia y el terrorismo hay un solo paso, justamente el de la ignorancia y la intolerancia, el de la falsedad histórica y el de las cuentas políticas alegres.

Al menos así lo veo yo, Marcelo Zirotti, chileno y mestizo.

 

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